Desastres Naturales

Suben a 56 los muertos por fuertes lluvias en Brasil

La lluvia, que dio una tregua en la mañana, volvió a caer en la tarde, mientras las autoridades trabajaban a contrarreloj en busca de desparecidos y el rescate de personas que quedaron aisladas.

Recife. Las lluvias torrenciales que azotan desde hace días la región metropolitana de Recife, capital de Pernambuco, dejan ya 56 muertos, según el último balance oficial de este domingo, mientras los rescatistas trabajan a destajo en busca de otros 56 desaparecidos.

“Hasta este domingo, se confirmó la muerte de 56 personas, y otras 56 permanecen desaparecidas en los municipios de Recife y Olinda. También hay registro de 3.957 personas sin hogar”, informó en un comunicado la Defensa Civil de Pernambuco. El parte anterior hablaba de 44 muertos y 56 desaparecidos.

La lluvia, que dio una tregua en la mañana, volvió a caer en la tarde, mientras cientos de efectivos de los Bomberos y otros cuerpos de emergencia y asistencia, trabajaban a contrarreloj, con la ayuda de helicópteros y embarcaciones, en busca de desparecidos y el rescate de personas que quedaron aisladas.

La furia del temporal causó deslizamientos de tierras en cerros, desbordamiento de ríos y grandes torrentes de lodo que arrasaron con todo a su paso en varios municipios. Imágenes aéreas muestran algunos puntos de la capital pernambucana y de municipios colindantes completamente anegados.

El evento más letal tuvo lugar el sábado en la comunidad de Jardim Monteverde, una zona escarpada y de casas precarias en la frontera entre Recife y el municipio de Jaboatao dos Guararapes, donde un deslizamiento de tierras soterró casas enteras y provocó la muerte de 19 personas.

Desde la tarde del sábado, Flávio José da Silva sigue buscando a su padrastro Gilvan entre los escombros de lo que era su casa. Poco después de que el cerro colapsara, logró hablar con él. “Nos dijo ‘estoy aquí debajo de la tierra’. Esperamos encontrarlo vivo”, relató, señalando a la montaña de desechos mezclados con lodo.

En Jardim Monteverde, los rescatistas, ayudados por voluntarios, retiraban escombros en medio de una gran destrucción y el dolor de los vecinos. Once de los muertos en ese deslizamiento eran parientes de Luiz Estevao Aguiar, según afirmó él mismo entre lágrimas a TV Globo.

“Se murió mi hermana, mi cuñado, murieron 11 personas de mi familia, fue difícil. Fue muy difícil. No me esperaba esto”, aseguró este hombre mayor, que vive en otro municipio. Detrás de él, una cadena humana, con los pies hundidos en el barro, se iba pasando cubos con desechos que bajaban del cerro.

Las autoridades avisaron el sábado de que la previsión era de mucha lluvia para el domingo. Entre la noche del viernes y la mañana de este sábado, el volumen de lluvias alcanzó el 70% de lo esperado para todo el mes de mayo en algunos puntos de la capital pernambucana.

“Aunque ahora ha dejado de llover, tenemos previsión de fuertes lluvias para los próximos días. Así que lo primero es mantener las medidas de autoprotección”, declaró el ministro, quien sobrevoló la zona afectada acompañado por los titulares de las carteras de Salud, Turismo y Ciudadanía. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, informó este domingo por la mañana que el lunes se desplazará a Recife para seguir de cerca la “tragedia”.

La meteoróloga Estael Sias, de la agencia MetSul, explicó que las intensas lluvias que afectan a Pernambuco y, en menor medida, a otros cuatro estados del nordeste del país, son producto de un fenómeno típico de está época, las llamadas “ondas del este”, áreas de “perturbación atmosférica” que se desplazan desde el continente africano hasta esa región litoral brasileña.

“En otras zonas del Atlántico esta inestabilidad forma huracanes, pero en el nordeste de Brasil tiene el potencial de mucha lluvia e incluso tormentas eléctricas”, explicó. Las imágenes de este fin de semana evocan el drama ocurrido en febrero en Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro, donde murieron 233 personas por lluvias torrenciales y deslaves.

Según los expertos, tragedias como estas se dan, además de por las fuertes lluvias, por otros factores, como el tipo de topografía y la existencia de grandes barriadas de casas precarias, muchas de ellas construidas de manera ilegal, en las escarpadas zonas de riesgo.

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