Conflictos

Fuerzas rusas continúan su ofensiva en este de Ucrania

Moscú tiene concentrados sus esfuerzos bélicos en asegurar el control de la cuenca minera e industrial del Donbás, compuesta por Donetsk y la provincia de Lugansk

Kiev. Las fuerzas rusas siguieron bombardeando este martes el Donbás, en el este de Ucrania, región que quieren terminar de conquistar conforme a las órdenes del presidente Vladímir Putin, en una ofensiva lenta pero incesante que le ha permitido ganar territorio en esa parte del país.

Tras más de cuatro meses de guerra, los aliados de Ucrania organizaron esta semana en Suiza una reunión con representantes de países, organizaciones internacionales y empresarios sobre la reconstrucción del país arrasado por la guerra, cuyo costo se estima en unos $750.000 millones.

Este martes se delinearon los principios y prioridades para la reconstrucción, una tarea que será “colosal”, según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. “Debemos hacer que todo lo que fue destruido sea mejor de lo que era antes”, afirmó el primer ministro ucraniano, Denis Shmigal. Pero en el terreno, la guerra continúa arrasando el país y el avance de las fuerzas rusas en el este de Ucrania no se detiene.

La ciudad de Sloviansk, próximo objetivo de las fuerzas rusas en esa región, sufre un bombardeo “masivo”, anunció este martes su alcalde. “¡Sloviansk! Bombardeo masivo de la ciudad. El centro, el norte. Todo el mundo a refugiarse”, indicó en Facebook Vadim Liakh, el alcalde de esta ciudad en la provincia de Donetsk de unos 100.000 habitantes antes de la guerra.

Rusia tiene concentrados sus esfuerzos bélicos en asegurar el control de la cuenca minera e industrial del Donbás, compuesta por Donetsk y la provincia de Lugansk, donde cuenta con el apoyo de separatistas prorrusos. Ucrania afirma que sus tropas todavía defienden una “pequeña” porción de territorio en Lugansk, pese a que Moscú asegura que tiene el control total de ese territorio.

El domingo Rusia logró un avance clave al controlar la localidad de Lysychansk, que está cerca de la frontera entre esas dos provincias. El Ejército ucraniano se retiró afirmando que era una estrategia para salvar vidas, ya que las fuerzas de Moscú lo superaban en hombres y en capacidad militar.

Con el control de Lysychansk, que se produce después de que los rusos se hicieran también con la localidad vecina de Severodonetsk, las tropas rusas pueden seguir su avance. Además de Sloviansk, también está en la mira de los rusos la ciudad de Kramatorsk, una de las últimas posiciones ucranianas en Lugansk.

“La lucha continúa en las fronteras administrativas de la región”, indicó el martes la presidencia ucraniana. Un indicio de que Moscú busca consolidar el aprovisionamiento para una nueva embestida es que las fuerzas ucranianas afirmaron que los rusos están “tomando medidas” en Lugansk para restaurar la infraestructura de transporte detrás de la línea del frente.

Las fuerzas rusas cerraban el cerco además contra la pequeña localidad de Siversk, la primera en el camino desde Lugansk, tras varios días de bombardeos.

En el frente del suroeste, en la región ucraniana de Jersón, que está bajo ocupación de los rusos, las tropas de Moscú desplegaron helicópteros y artillería para intentar hacer frente a un contraataque de los ucranianos.

La intensificación de los combates en el sur de Ucrania se producen en un momento en el que las autoridades locales instaladas por Rusia anunciaron que un antiguo cuadro del Servicio Federal de Seguridad (FSB), la agencia de inteligencia rusa, va a asumir el gobierno de Jersón.

En esta zona de Ucrania, Rusia lanzó una campaña para asentar la ocupación, introduciendo el rublo como moneda de cambio, emitiendo pasaportes, garantizado servicios bancarios y abriendo oficinas estatales. El lunes, Zelenski reiteró su llamado a que haya un aumento de los envíos de armamento que Occidente otorga a su país para resistir a la invasión, preparar una resistencia y una contraofensiva para recuperar los territorios perdidos.

En Bruselas, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, anunció que la alianza abrió oficialmente el proceso para ratificar la adhesión de Suecia y Finlandia.

“Con 32 naciones alrededor de la mesa, seremos aún más fuertes y nuestra gente estará aún más segura, mientras enfrentamos la mayor crisis de seguridad en décadas”, dijo en una rueda de prensa junto a los ministros de Relaciones Exteriores de Suecia y de Finlandia.

Ambos países nórdicos decidieron abandonar su histórica postura de no alineamiento militar formal para sumarse a la OTAN, con la que ya tenían una política de asociación. Ahora su ingreso depende de Turquía, que aguarda el cumplimiento de acuerdos para levantar su veto.

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