El turismo costarricense perdió terreno en materia de empleo en apenas dos años. Entre el 2024 y el 2026, la población ocupada asociada con esta actividad se redujo en 20.000 personas, una caída que golpeó con mayor fuerza a los negocios más pequeños o microempresas, donde se registró una reducción superior al 15% en el periodo señalado.
Así lo revelan las últimas cifras de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) sobre actividades asociadas al sector turístico en el país. El documento fue elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) con corte a junio del 2026 y divulgado el pasado 6 de agosto.
Según los datos, entre el segundo trimestre del 2024 y el mismo periodo del 2026 se perdieron 20.137 empleos asociados al sector turístico, al pasar de 187.798 personas ocupadas a 167.661.
Además, aunque en el 2026 se registró un leve repunte de 2.836 personas respecto al año anterior, cuando la cifra descendió a 164.825, el nivel actual todavía se encuentra por debajo del registrado dos años atrás.
En las empresas que emplean entre una y tres personas, la población ocupada pasó de 74.892 personas en el segundo trimestre de 2024 a 63.471 en el mismo periodo de 2026. La diferencia es aún mayor frente a 2022, cuando este segmento registró 81.116 trabajadores, coincidiendo con el periodo en que el precio del dólar alcanzó sus valores más altos.
En otras palabras, entre 2022 y 2026, este grupo pasó de 81.116 a 63.471 personas ocupadas, una reducción de 17.645 personas, equivalente a un -21,75% en cuatro años.
Entre las actividades que registraron las mayores pérdidas de empleo en los últimos dos años destacan los servicios de alimentos y bebidas, el alquiler de vehículos, las agencias de viajes y otros servicios de reserva, así como las actividades deportivas y recreativas.
Expertos consultados por La Nación señalaron que factores como la apreciación del colón registrada en los últimos cuatro años, entre otros, podrían ayudar a explicar la reducción del empleo, particularmente en los negocios más pequeños.
Esto fue respaldado por Shirley Calvo, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), quien señaló la apreciación del colón como uno de los factores que golpean a las microempresas, junto con mayores costos operativos y menores márgenes de rentabilidad en un entorno de demanda que muestra señales de desaceleración.
Este diario también consultó al Instituto Costarricense de Turismo (ICT), desde el viernes 18 de setiembre, sobre los hallazgos del INEC y los factores que podrían explicar esta situación. Asimismo, se le preguntó si ha identificado regiones o empresas particularmente afectadas. Al cierre de edición, la entidad no respondió.
“Consideramos que responde a una combinación de factores. Entre ellos están la presión sobre los costos de operación, la apreciación del colón, un menor margen de rentabilidad y un entorno de demanda que ha mostrado señales de desaceleración. En empresas tan pequeñas, cualquier reducción de ingresos o aumento de costos puede traducirse rápidamente en ajustes de contratación o planilla”.
— Shirley Calvo, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Turismo.
Empleo en microempresas enfrenta tendencia a la baja
Antes de la pandemia, el empleo en las microempresas turísticas —donde se concentra la mayor cantidad de personas ocupadas del sector— mostraba niveles altos. En el segundo trimestre del 2019, por ejemplo, alcanzó 85.132 personas, el máximo de toda la serie, cuya base se remonta a 2010.
Sin embargo, en el 2020 el indicador sufrió una fuerte contracción y llegó a 40.206 personas entre abril y junio, en medio del impacto de las restricciones mundiales por el virus del Covid-19.
A partir del 2021, la cantidad de ocupados comenzó una recuperación que alcanzó uno de sus puntos más altos en el 2022, con 81.116 personas durante el segundo trimestre. No obstante, el repunte no se mantuvo de manera prolongada en el tiempo.
Un año después, la cifra descendió a 56.687 personas ocupadas, antes de recuperarse parcialmente hasta 74.892 en el 2024.
Desde entonces, la tendencia volvió a ser descendente. En el segundo trimestre de 2025 se contabilizaron 71.923 personas en microempresas turísticas, mientras que en 2026 la cifra bajó a 63.471. Esto representa una pérdida de 11.421 puestos de trabajo en dos años, equivalente al 15,2%.
El deterioro resulta aún más evidente al comparar el dato más reciente con el del mismo trimestre del 2022. Entre ambos periodos, la cantidad de personas ocupadas disminuyó en 17.645, un 21,8%.
Además, el nivel de 2026 está 25,5% por debajo del máximo registrado en el 2019, lo que evidencia que el empleo en los negocios más pequeños no ha logrado consolidar su recuperación tras la pandemia.
Al respecto, la directora ejecutiva de Canatur explicó a este diario que Canatur ha recibido reportes de empresas que han debido realizar ajustes, principalmente mediante reducción de personal, menor contratación y contención de nuevas plazas.
Sin embargo, la Cámara señaló que no cuenta con una cifra consolidada que permita determinar cuántas microempresas han cerrado o reducido jornadas durante ese periodo.
“No contamos con una estimación general que permita establecer qué porcentaje exacto de los costos está en colones y qué porcentaje en dólares. Lo que sí está claro es que en el sector turismo la mayoría de empresas reciben la mayor parte de sus ingresos en dólares, pero una proporción muy significativa de sus costos son en colones”, señaló Calvo.
“Por eso, cuando el dólar pierde valor frente al colón, las empresas reciben menos colones por los mismos ingresos en dólares, lo que reduce sus márgenes”, agregó.
“Las MiPymes (o microempresas) son las primeras en salir del negocio, porque son las más vulnerables. El tipo de cambio es la principal determinante de eso”.
— Víctor Umaña, economista y director del Centro de Estudios del Turismo (CET)
Tipo de cambio y menos margen de ganancia ahogan a pequeños empresarios
El economista y director del Centro de Estudios del Turismo (CET), Víctor Umaña, atribuyó la reducción del empleo en las microempresas turísticas a una combinación de factores como la apreciación del colón, el aumento de la competencia y los cambios posteriores a la pandemia.
Según Umaña, los negocios de una a tres personas son particularmente vulnerables porque los ingresos del propietario suelen depender directamente de la actividad. Además, enfrentan costos fijos, tienen menor acceso al financiamiento y, en muchos casos, dependen de plataformas y operadores para captar clientes, lo que limita su capacidad para fijar precios.
El economista señaló que la apreciación del colón observada en los últimos años puede haber influido los márgenes de ganancia de estos establecimientos, pues reciben ingresos en dólares mientras buena parte de sus gastos se mantiene en moneda nacional.
Umaña planteó, además, que el 2024 pudo ser un año atípico, más que un nivel de empleo sostenible para el sector turístico. Según explicó, las cifras de 2025 y 2026 son similares a las de años previos, mientras el crecimiento de las llegadas internacionales ha sido moderado y las empresas podrían operar con menos personal por venta debido a la digitalización y los cambios en el consumo.
Por su parte, el economista Daniel Ortiz, socio director de Consejeros Económicos y Financieros S. A. (Cefsa), consideró que el sector atraviesa una transformación en el perfil de los visitantes, con una mayor presencia de turismo de alto valor.
Ortiz explicó que el encarecimiento del país por la apreciación del tipo de cambio podría restar atractivo a viajeros de menor presupuesto, como los mochileros. A esto se suma que una mayor concentración de turistas en hoteles o alojamientos de lujo podría reducir el gasto que realizan fuera de esos establecimientos.
