
El tipo de cambio en Costa Rica se mantiene en niveles que no se observaban desde hace casi dos décadas. Desde el 11 de diciembre del 2025, el promedio ponderado del dólar en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) se ubica por debajo de ¢500, producto de una sostenida abundancia de divisas en la economía local.
El comportamiento del precio del dólar no tiene un efecto uniforme. Quienes reciben colones y tienen obligaciones en dólares encuentran alivio, pero quienes perciben ingresos en la divisa estadounidense y enfrentan costos en moneda local han sido golpeados de manera significativa durante los casi cuatro años en que el precio del dólar mantiene una tendencia a la baja.
En la práctica, el efecto es concreto: incide en la cuota del crédito de los no generadores de dólares, en el salario en moneda extranjera que se convierte a colones, y en la rentabilidad de los negocios. A continuación, La Nación presenta un repaso de los principales efectos del dólar por debajo de ¢500 sobre hogares, empresas, inversionistas y pensiones.
El dólar por debajo
de ¢500
Desde el 11 de diciembre de 2025, el precio del dólar en el Monex se ubica bajo ¢500 — niveles no vistos en casi dos décadas. El efecto no es uniforme: hay ganadores y perdedores según cómo cada quien genera y gasta su dinero.
Deudores
Las personas o empresas que perciben ingresos en colones, y están endeudadas en dólares, han visto disminuir el monto en moneda nacional que destinan al pago de dichos créditos en moneda extranjera. La cuota colonizada resulta hoy más baja que en años anteriores.
Por ejemplo, una persona con una cuota mensual de $1.000 desembolsó ¢647.780 el 2 de marzo del 2022, según el tipo de cambio de venta de referencia del Banco Central de Costa Rica (BCCR). Para la misma fecha del 2024, el monto bajó a ¢518.150 y, en 2026, a ¢474.250.
Este ejercicio hipotético evidencia cómo la apreciación del colón reduce, de momento, la carga financiera sobre quienes mantienen préstamos en moneda extranjera sin ser generadores de la misma, y mejora indicadores como el servicio de la deuda y el riesgo de no pago del crédito.
No obstante, Daniela Gutiérrez, economista de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), recordó que el riesgo cambiario sigue siendo un elemento clave dentro de la gestión financiera. Aunque el precio del dólar se mantenga bajo, eventuales variaciones futuras podrían afectar las cuotas de quienes no reciben ingresos en esa divisa.
El dólar bajo ayuda hoy, pero el riesgo está en comprometerse a largo plazo con una moneda que puede cambiar de dirección.
— Juan Pablo Arias, estratega de inversiones de BN Valores
En la misma línea, Daniel Ortiz, director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), advirtió de que se tiene la preocupación de que las personas asuman deudas en una moneda distinta a la de sus ingresos y perciban de que no existe riesgo cambiario en horizontes de cinco, 10 o 20 años.
Para las familias endeudadas en dólares que no generan esa moneda, Juan Pablo Arias, estratega de inversiones de BN Valores, sugirió aprovechar este “respiro” para amortizar el crédito, “aunque sea un poco”, o analizar una conversión a colones que otorgue estabilidad.
Lo anterior cobra relevancia porque, ante un eventual “rebote” del dólar, estos hogares enfrentarían un incremento “abrupto” en sus cuotas, lo que también podría elevar el riesgo crediticio del sistema financiero, precisó Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).
Datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) exponen que, a diciembre del 2025, el 64,6% de la cartera en moneda extranjera había sido otorgada a deudores sin cobertura al riesgo cambiario, antes conocidos como “no generadores” de dólares.
Trabajadores con ingresos en colones y gastos en dólares
Quienes perciben ingresos en moneda nacional y mantienen gastos en dólares —como la compra de vehículos, tiquetes aéreos o suscripciones a plataformas como Netflix, Disney o Spotify— han visto cómo ahora desembolsan menos colones para adquirir dichos bienes o servicios.
El estratega de inversiones de BN Valores aconsejó que, si se gana en colones, pero se pagan servicios en dólares, se establezca un “techo mensual” en moneda local —aunque el cobro final sea en dólares— y se evite que “lo barato” incentive un mayor gasto. La verdadera ganancia, enfatizó, se consolida en el presupuesto.
Trabajadores con ingresos en dólares
Las personas que reciben su salario en dólares, pero enfrentan gastos en colones, resienten el efecto de la apreciación del colón frente a la moneda estadounidense. Aunque perciban la misma cantidad de dólares, al convertirla obtienen menos recursos en moneda local.
Por ejemplo, el salario neto mensual de $2.000 de un trabajador equivalía, al 28 de febrero del 2022, a aproximadamente ¢1,28 millones, según el tipo de cambio de compra de referencia del BCCR. Dos años después, ese mismo ingreso representaba cerca de ¢1,02 millones; y en la misma fecha del 2026, se redujo a ¢933.840.
Para los trabajadores con salarios en dólares, el estratega de inversiones de BN Valores recomendó no cambiar todo el ingreso a colones en un solo día, sino hacerlo por partes, “para promediar el tipo de cambio y proteger su flujo de caja familiar”.
Depositantes e inversionistas
Para quienes mantienen depósitos, ahorros o inversiones en dólares, el bajo nivel del tipo de cambio puede implicar una pérdida en moneda local. Si necesitan convertir esos recursos a moneda local para cubrir gastos o compromisos, recibirán menos colones por cada dólar.
“Los depositantes en dólares salen perjudicados con la apreciación cambiaria, en la medida en que esa apreciación implique que reciban menos colones como contrapartida de los ingresos por intereses en dólares, pues eso les perjudica a los depositantes en dólares”, comentó el expresidente del Banco Central, Rodrigo Cubero.
Arrendatarios y arrendadores en dólares
Los contratos de alquiler de vivienda pactados en dólares pueden cancelarse en colones, utilizando el tipo de cambio de venta de referencia del Banco Central vigente a la fecha acordada de pago.
Cuando el tipo de cambio baja, el impacto recae en los propietarios de vivienda que reciben el pago en moneda nacional, ya que obtienen menos colones por la misma renta pactada en dólares. En contraste, el alivio lo experimentan los inquilinos.
A modo ilustrativo, el propietario de un apartamento alquilado en $500, cuya mensualidad se cancela el día 2 de cada mes, recibió ¢281.075 el 2 de marzo del 2023. Para a esa misma fecha del 2026, el monto percibido fue de ¢237.125.
Empresas y pymes
Un tipo de cambio más bajo puede afectar la rentabilidad y competitividad de empresas exportadoras o de aquellas que compiten con importaciones, explicó Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).
“Si la apreciación del colón se prolonga, algunas empresas podrían postergar decisiones de inversión, reducir planes de expansión o moderar la contratación de crédito”, comentó Morales. Adicionalmente, podrían recortar personal o hasta cerrar la compañía.
Para negocios que exportan o cobran en dólares y asumen costos en colones, el efecto es directo: el mismo ingreso en la divisa estadounidense otorga menos colones, los cuales son importantes para el pago de planillas, impuestos y cargas sociales.
“Aquí lo clave es proteger márgenes: revise precios, renegocie plazos y alinee su tesorería”, dijo el estratega de inversiones de BN Valores.
En contraste, para empresas importadoras o con gastos en dólares, un tipo de cambio bajo puede mejorar costos. Sin embargo, asumir que esta condición será permanente constituye un riesgo.
“La recomendación es simple: no basar contratos, inventarios o precios en un único tipo de cambio; trabaje con rangos y fechas, como lo haría con cualquier variable de negocio”, comentó Arias.
Pensiones
Róger Porras, gerente general de Popular Pensiones, indicó que en los fondos administrados en colones —como el Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP), el Fondo de Capitalización Laboral (FCL) y los fondos voluntarios— la apreciación de la moneda nacional frente al dólar reduce el aporte al rendimiento de los activos invertidos en dólares.
Otro efecto del tipo de cambio bajo es una mayor volatilidad en los retornos de los fondos administrados. “Este efecto se acentúa en periodos estacionales, como el que atravesamos actualmente debido al pago del impuesto sobre la renta y temporada alta de turismo, que suele generar presiones adicionales sobre el mercado cambiario”, puntualizó.
