
El retiro acelerado de personas de 60 años o más del mercado de trabajo observado en los últimos años —y que se prevé que continúe— presionará el sistema de pensiones en Costa Rica, en particular el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Este escenario ha quedado plasmado en la Encuesta Continua de Empleo (ECE), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que muestra que la población fuera de la fuerza de trabajo de 60 años o más creció con fuerza en los últimos años.
Al hablar sobre la importancia de ver la pensión de forma integral (IVM, ROP y voluntaria), Jaime Barrantes, gerente de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), aseguró que el país vive un cambio demográfico que impactará el sistema.
“Esto es sumamente importante para las generaciones que están cotizando y todavía más importante para las generaciones futuras, por el cambio demográfico que estamos viviendo. Sostener que todo el tema de las pensiones venga de un sistema como el nuestro, que se financia con trabajadores activos que tienen que sostener a las personas que se van retirando, ese cambio que estamos viviendo en la sociedad sería muy pesado para las generaciones jóvenes”, señaló Barrantes.
El gerente de Pensiones aseguró, en la sesión de Junta Directiva de la Caja del pasado 4 de mayo, que esta dinámica tiene efectos en el IVM, debido a que está diseñado para que las poblaciones activas, con su trabajo y cotizaciones, financien a quienes se van retirando.
“La población, al ir poco a poco cambiando y transformándose y, al haber cada vez menos cotizantes, va a tener que financiar un número cada vez mayor de personas, que además vivirán por más tiempo. Eso es lo que ha tenido una serie de presiones demográficas y financieras en el IVM”, aseveró en la sesión ordinaria 9604.
Solo en el primer trimestre de 2026, 146.672 personas más de este grupo etario pasaron a integrar la población fuera del mercado laboral. En total, 996.583 personas de 60 años o más se encuentran retiradas, 405.522 más que en el mismo periodo de 2020.
Invierno demográfico
En la sesión de Junta Directiva de la Caja, Barrantes explicó que el país se encuentra en un “invierno demográfico”, una etapa caracterizada por una disminución de los nacimientos.
El gerente de Pensiones explicó que durante los años de 1970 la cantidad de nacimientos era alta en el país, por lo que, en ese momento, el régimen del IVM tenía otras condiciones, debido a que había muchos afiliados por pensionado.
“Esto ha cambiado radicalmente. En este momento estamos en plena presencia de lo que se denomina un invierno demográfico, esto hace que los nacimientos hayan ido disminuyendo. Si lo proyectamos hacia el futuro, se prevé que el invierno vaya a ser más complejo”, agregó.
Barrantes comentó que Costa Rica, en cuestión de 25 años, entró en un proceso acelerado de envejecimiento, con una caída importante en la tasa de fecundidad, al pasar de 2,47 a 1,26.
El gerente de Pensiones de la CCSS señaló, en entrevista con La Nación, que el proceso de envejecimiento en Costa Rica es acelerado en comparación con otros países como Japón, donde este cambio demográfico se ha prolongado por más años.
“Eso necesariamente hace que el sistema que tenemos tenga que adaptarse de forma más rápida”, afirmó Barrantes. Según los datos de la CCSS, presentados a la Junta Directiva por el gerente de Pensiones, en 2025 había 1.808.197 afiliados y 394.423 pensionados; es decir, hay 4,58 personas activas por cada pensionado.
Sin embargo, las proyecciones indican que para 2050 la proporción será de 2,48 personas activas por cada pensionado, pues se prevé que el IVM tenga 2.327.723 afiliados y 937.566 jubilados.
Al 2100, la relación sería aún más crítica, ya que descendería a 1,57 trabajadores por cada persona retirada. El IVM es el principal fondo de jubilación de la Caja.
Fenómeno estructural
De acuerdo con las cifras del INEC, la población fuera de la fuerza de trabajo mantiene una tendencia creciente en los últimos años, en particular la de las personas de 60 años o más, es decir, quienes ya están cercanas al retiro o en edad de pensionarse.
En el primer trimestre, este indicador presentó un incremento estadísticamente significativo a nivel nacional con respecto al mismo periodo de 2025, al pasar de 1.849.294 personas a 1.967.142 en 2026.
La tendencia responde principalmente al ingreso de personas de 60 años o más a este grupo de población inactiva. Al observar los datos por edad, esta es la única cohorte que ha crecido con fuerza, mientras los demás grupos muestran comportamientos más estables.
El economista Alberto Franco considera que esta es una tendencia difícil de revertir, pues el país atraviesa cambios demográficos que muestran un acelerado envejecimiento de la población.
“Costa Rica enfrenta hace ya varios años varios de los mismos retos de las sociedades desarrolladas, incluyendo presión sobre el mercado laboral, por el envejecimiento de la población, y un aumento en la población fuera de la fuerza de trabajo”, explicó Franco.
Gilbert Brenes, demógrafo e investigador del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP-UCR), señaló que, si se mantienen las condiciones actuales, la salida de personas del mercado laboral será una característica estructural.
Sin embargo, Brenes afirmó que un aumento en la edad de retiro, un acceso más limitado a pensiones del régimen no contributivo o una disminución en el monto de la pensión otorgada por la reducción de la tasa de reemplazo pueden hacer que este proceso sea más lento.
El demógrafo explicó que existen políticas públicas restrictivas en el sistema de pensiones —como el aumento de la edad de retiro— y otras sociales de apoyo, como las redes de cuido, que podrían desacelerar o balancear la salida de las personas que se jubilan.
Franco destacó que es preocupante el escenario de una reducción estructural de la población activa, pues limitaría el potencial de crecimiento de la economía, los ingresos de los hogares e incluso los recursos disponibles para financiar las futuras pensiones.
En tanto, el economista Luis Vargas coincidió en que esta tendencia no se va a revertir de manera natural en el mediano y largo plazo. Agregó que es preocupante porque se asocia con una reducción en la población económicamente activa del país.
Del total de individuos que integran la población fuera del mercado laboral, 1.917.668 no estaban disponibles para trabajar, lo que representó un aumento de 146.267 personas en relación con el mismo lapso del año previo.
Ventajas y desventajas
Aunque el envejecimiento de la población plantea retos, también se crean algunas ventajas. Según Franco, esto abre oportunidades económicas, incluso para los trabajadores mayores, en campos como turismo local, salud, entretenimiento y cuido.
“Siempre existe la posibilidad de impulsar políticas públicas que estimulen a los trabajadores mayores a extender su participación y ocupación laboral (...) Hay iniciativas para aprovechar el potencial y las oportunidades que ofrece la atención de necesidades de la población adulta mayor”, afirmó.
Para Brenes, la principal desventaja de esta dinámica es el sostenimiento de pilares sociales, como los sistemas de pensiones y el seguro público de salud, porque se expande la población que recibe los beneficios y disminuye la cotizante, que sostiene el financiamiento.
Brenes también señaló que la salida de este grupo de población de la fuerza laboral, que no cuenta con un ingreso estable, puede disminuir sus posibilidades de consumo, afectando a las empresas que los necesitan como mercado.
De igual manera, añadió que, si las personas abandonan el mercado laboral porque tienen la obligación de cuidar o apoyar a familiares de edad avanzada, dejan de cotizar para sistemas de pensiones y salud sin recibir dinero en forma estable, lo que podría derivar en poblaciones vulnerables a la pobreza por falta de ingresos.
Por su parte, Vargas destacó, como una desventaja, que se da una presión a la reducción en la fuerza de trabajo inevitable y, consecuentemente, una reducción del capital humano de la economía.
