
El presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Róger Madrigal, señaló que los efectos del fenómeno de El Niño sobre algunos cultivos, pastos y ganadería todavía son “muy” incipientes, pese a que ya se registran sequías en algunas zonas del Pacífico y exceso de agua en el Atlántico.
No obstante, se espera que el impacto “va a ser más fuerte”, de acuerdo con Madrigal, por la severidad del fenómeno y la intensidad que se dice que tendrá. “Todavía estamos a la espera de la medición”, agregó.
Según Madrigal, uno de los factores que todavía está por determinarse es el nivel de las represas. Hasta el momento, señaló el jerarca del ente emisor, los niveles se encuentran “ligeramente” por encima del promedio.
Datos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) muestran que, a agosto de 2026, el embalse Arenal, principal reserva del país para la generación hidroeléctrica, registró una altura de 541,97 metros sobre el nivel del mar (msnm). Esta cifra se ubicó por encima de la hidrología media del reservorio para agosto, de 539,12 msnm.
Sin embargo, Madrigal dijo que si noviembre, diciembre de 2026, enero y febrero de 2027 son meses muy secos, “se secan las represas” y el país tendría que recurrir a una generación eléctrica térmica, la cual requiere demanda de combustibles, cuyos precios están más altos.
“Entonces, vamos a tener otro choque inflacionario, no solamente por combustibles, sino en general por la energía. Ahí también va a depender del ICE, cómo prorratea en el tiempo ese efecto”, dijo el jerarca del BCCR.
Según una noticia publicada por La Nación el pasado 24 de setiembre, los efectos de El Niño ya se sienten: ganaderos ven reses morir o sufren para poder alimentarlas, agricultores encuentran plagas que dañan cosechas y pescadores notan que las especies comerciables se alejan más debido a la alta temperatura del océano y no pueden seguirlas.

De ‘fuerte’ a ‘muy fuerte’
En el Informe de Política Monetaria (IPM) de julio pasado, el Central detalló que, de acuerdo con el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el país entró en junio en una etapa de El Niño con una intensidad catalogada como ‘fuerte’.
En una reciente actualización, el IMN indicó que la intensidad de El Niño aumentó a “muy fuerte” en agosto y prevé que se mantenga en ese nivel al menos hasta enero de 2027. Posteriormente, disminuiría a “fuerte” entre febrero y marzo.
El panorama de altas temperaturas y déficit hídrico afectará de manera directa la actividad agropecuaria, aseveró el Banco Central, lo que llevó a revisar a la baja ligeramente las predicciones de su crecimiento durante el 2026 y el 2027.
El fenómeno El Niño Oscilación del Sur (ENOS) es una fluctuación natural del sistema climático global caracterizada por variaciones de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial y cambios asociados en la circulación atmosférica.
De acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los estudios para América Latina y el Caribe muestran que El Niño reduce la actividad económica, aunque la magnitud y persistencia de las pérdidas varían entre países.
En Costa Rica, según las proyecciones más recientes del Banco Central, la economía nacional crecerá 3,4% en el 2026 y 3,5% en el 2027.
Para este bienio, las proyecciones meteorológicas anticipan que el fenómeno de El Niño impactará a Costa Rica con una intensidad significativa, con lo que se prevé una serie de alteraciones severas en variables climáticas como precipitación, temperatura y viento.
“Se espera que estos choques climáticos generen un choque de oferta negativo en la economía costarricense, principalmente en el sector agropecuario nacional, lo que podría ocasionar un incremento de las presiones inflacionarias”, añade el informe del Banco Central.
