Carlos Cordero Pérez. 5 diciembre, 2019
Los recursos que reciba cada emprendimiento se irán aportando a medida que se avance en el proyecto. Archivo.
Los recursos que reciba cada emprendimiento se irán aportando a medida que se avance en el proyecto. Archivo.

Un plan piloto de inversión de capital de riesgo para negocios incipientes, que normalmente no son sujetos de crédito bancario, fue presentado este 5 de diciembre, por el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) y la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

La iniciativa contará con un fondo de $500.000 del SBD que podría beneficiar entre 10 y 50 pequeñas empresas (pymes), emprendimientos o startups con aspiraciones a internacionalizarse mediante el acceso a los mercados globales.

“Buscamos que las pymes con mucho potencial exportador para que crezcan, se aceleren y puedan ser sujetas de crédito”, indicó Pedro Beirute, gerente general de Procomer.

Beirute explicó que la Promotora viene impulsando, desde hace cuatro años, varios programas para ayudar a las empresas al acceso a financiamiento y para que se conviertan en exportadoras.

Entre esos programas se incluyen la asesoría para que sean bancarizables, el SeedStars (que involucra a más de 200 pymes del país), de capital semilla con el SBD y de crédito blando para exportadoras (al 3% anual).

El representante indicó que la nueva iniciativa es más disruptiva e innovadora para Costa Rica, utilizando un modelo similar al que se desarrolla en países más maduros en apoyo a los emprendedores como Israel.

El programa de capital de riesgo permitiría a las empresas pasar la etapa del “valle de la muerte” en la que aún no son sujetas de crédito bancario por ser recién fundadas, carecer de estados financieros, no tener activos o apenas tener ingresos incipientes.

El concurso Seedstars Costa Rica es una de las iniciativas impulsadas por Procomer. (Foto archivo GN)
El concurso Seedstars Costa Rica es una de las iniciativas impulsadas por Procomer. (Foto archivo GN)
Modalidades

El SBD aprobó un total de $10 millones para el fondo de capital de riesgo, con la idea de invertir $1 millón cada año, durante una década.

Se tendrán dos modelos o esquemas para canalizar los recursos a las empresas.

El primero, es la inversión directa en los proyectos (hasta un tope de $50.000). Junto a SBD podrán participar también inversionistas, grupos de inversionistas o entidades como la Fundación Crusa o el Banco Interamericano de Desarrollo. Esta es la modalidad que se pondrá en plan piloto entre abril.

El segundo es la colocación de recursos de capital de riesgo en operadores (bancos, puestos de bolsa, capital ángel, fondos de capital de riesgo), que a su vez gestionan los recursos y eligen –según los parámetros establecidos por ley– a las empresas.

Esta modalidad se implementará a partir de mayo de este 2020.

El SBD informó que la convocatoria para las pymes interesadas abre este lunes 9 de diciembre y cierra el próximo 31 de enero a medianoche.

Las empresas se pueden inscribir mediante el correo capitalriesgo@sbdcr.com.

Posibles beneficiarios
Tipo de empresas que podrán recibir inversión:
Agrícola sostenible: que tengan algún elemento diferenciador e implementen buenas prácticas vinculadas a la sostenibilidad ambiental.
Alimentos funcionales: con productos bajos en grasa y azúcar, energizantes, libres de gluten y superalimentos (incluyen múltiples beneficios).
Servicios intensivos en conocimiento: empresas de animación digital, videojuegos, “big data” y ciberseguridad, entre otras.
Industria 4.0: manufactura avanzada (fabrica soluciones basadas en robots y algoritmos), inteligencia artificial y otras.
Fuente: Procomer.

Marcial Chaverri, coordinador de la división de acceso a financiamiento de Procomer, explicó que el SBD dispondrá en su sitio web de una plataforma para que las empresas interesadas apliquen y completen la información.

Posteriormente, deberán pasar dos etapas más, en la última de las cuales un comité evaluador –conformado por representantes de distintos entes y expertos en cada campo– tomará la decisión de inversión.

La inversión de cada empresa inicialmente no implica la conversión de ningún grupo de acciones. Posteriormente, a medida que se avance, se irán otorgando acciones al SBD.

La mayoría de las acciones siempre las mantendrán los emprendedores, por lo que siempre conservarán la dirección de la empresa.

El SBD mantendrá la fiscalización de los avances para ir entregando los recursos de la inversión.

Finalmente, el SBD podrá realizar su salida y el emprendimiento podrá ser sujeto de inversión de uno de los operadores.

“Es un proceso estructurado y controlado”, manifestó Chaverri.