Negocios

Grab & Eat, una tienda siempre abierta y sin dependientes, quiere ganarse un puesto en los residenciales

La empresa se basó en los modelos de automatización de ‘retail’ como el que aplica Amazon Go, pero con clientelas más específicas y una inversión en tecnología mucho menor

La automatización –el uso de tecnología para realizar tareas rutinarias sin la intermediación de seres humanos– apenas da sus primeros pasos en el comercio de retail en Costa Rica. Son pocas las experiencias de autoservicio en suelo costarricense; sin embargo, la empresa Grab & Eat se impuso la meta de convertirse en pionera.

Su propuesta es una tienda de conveniencia abierta las 24 horas, en centros de trabajo y residenciales, en las cuales cada cliente (trabajador o condómino) pueda ingresar, seleccionar lo que desea consumir y pagarlo por su cuenta, sin la necesidad de alejarse del perímetro más cercano de su casa o de su espacio laboral.

La tienda actualmente cuenta con tres locales en todo el país: uno se ubica en el centro de oficinas Plaza Roble, en Escazú; y los otros dos en un residencial de Belén y en un centro de apuestas en Alajuela. Asimismo, espera sumar un cuarto local en Montes de Oca en los próximos días y cerrar el año con entre seis y ocho establecimientos en total, como parte de su plan de expansión.

Grab & Eat se ideó como una tienda de conveniencia abierta las 24 horas, todos los días de la semana. La propuesta pretende que cada trabajador o condómino pueda acercarse al establecimiento, abrirlo por su propia cuenta (por medio de un gafete o un código específico), seleccionar y pagar los productos de su interés en estaciones de autopago, como las que se encuentran en algunos supermercados.

Este modelo buscó replicar la idea de Amazon Go, la tienda de autoservicio del gigante estadounidense de compras digitales. Sin embargo, lo hizo con una inversión muy inferior en tecnología, apostando a ambientes más controlados.

En los puntos de venta pueden encontrar desde abarrotes hasta panadería empaquetada, comidas congeladas y bebidas; en algunos casos se ofrecen bebidas alcohólicas dependiendo de la disponibilidad de patentes.

Los estudios de mercado de Grab & Eat detectaron que la inversión tecnológica de una tienda de autoconsumo como las Amazon Go, abiertas al público en general, rondaba entre los $100.000 y los $150.000 por cada establecimiento, según su tamaño. Pero el modelo del emprendimiento costarricense permite funcionar con inversiones de entre $5.000 y $10.000 por establecimiento, al enfocarse en clientelas delimitadas y no generales.

“Por eso no te vas a encontrar una tienda de Grab & Eat en un centro comercial o en la calle. Nosotros únicamente operamos dentro de residenciales, dentro de empresas o centros corporativos porque eso quiere decir que las personas que pueden ingresar a la tienda son únicamente los empleados de la empresa o los condóminos del residencial y usar herramientas más sencillas de pago”, explicó Alonso Salazar, socio fundador.

Al contar con una clientela pequeña e identificada por medio de sus propios códigos de ingreso, la tendencia de hurto se disminuye a niveles mínimos, según los dueños de la compañía.

“Hoy por hoy podemos decir que sí tenemos robos, como en todo negocio de alimentos y bebidas”, explicó Salazar. “Pero al final del día el porcentaje de merma es menor del 1% de lo que vendemos y eso es muy bueno para el estándar de la industria”, puntualizó.

Grab & Eat es una empresa en expansión y. actualmente, busca colocarse principalmente en condominios y residenciales. Según lograron detectar, estos son espacios óptimos para este tipo de tiendas de autoservicio porque las personas prefieren mantenerse cerca de sus hogares y evitar desplazamientos innecesarios en sus vehículos.

Algo similar ocurre en empresas o centros corporativos; sin embargo, la llegada del teletrabajo y otros fenómenos que afectan actualmente a estos espacios los hacen menos rentables, al menos por el momento.

“Ahora mismo nos enfocamos en residenciales porque es ahí donde queremos dar un mayor beneficio a los consumidores. Más ahora, en tiempos de presas, de lluvias y en momentos en los que muchas otras tiendas usualmente están cerradas”, explicó Karla Cerna, socia fundadora.

La empresa recibe propuestas para colocarse en condominios o espacios laborales por el correo info@tumandas.net, y posteriormente las analiza.

Tanto Salazar como Cerna trabajaban en retail antes de lanzar Grab & Eat, en áreas logísticas y comerciales, respectivamente. La idea la desarrollaron desde finales de 2019 y la echaron a andar más recientemente.

La automatización es una oportunidad para miles de empresas, que pretenden operar con gastos mínimos. En el caso de Grab & Eat, por ejemplo, no se necesitan dependientes y la tienda puede permanecer abierta sin interrupciones, con no más gastos que los necesarios en electricidad y vigilancia por video.

“Hemos logrado que la tienda funcione sola”, describió en esas solo siete palabras Salazar.

Sin embargo, el efecto de la automatización en el mercado laboral es un tema que genera debate todavía, aunque parece inevitable. Si bien la atención sin intermediación usualmente representa mayor comodidad para los consumidores y menores gastos para el empresariado, también implica la pérdida de eventuales puestos de empleo, principalmente en campos como atención al usuario.

Una investigación del economista y estadístico Andrés Fernández publicada por la Academia de Centroamérica, en el 2019, dio cuenta de que casi la mitad de las personas empleadas en Costa Rica se desempeñaban hasta ese momento en labores con alto riesgo de sustitución por máquinas, computadoras o algoritmos.

Sin embargo, el fenómeno continúa en ciernes a pesar de la digitalización que propulsó la pandemia de COVID-19.

Datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) hasta abril pasado dan cuenta de que unas 530.000 de las 2,1 millones de personas ocupadas en el país laboran en el sector del comercio y las reparaciones, la atención en hoteles y restaurantes, y la intermediación financiera o de seguros, para contextualizar la situación.

No obstante, la automatización también permite el surgimiento de negocios que no podrían sostenerse de otra manera y, además, incrementa la necesidad de personal en otras áreas como análisis de datos, finanzas y tecnologías de la información.

Josué Alfaro

Josué Alfaro

Periodista de la sección de Economía y Política de El Financiero. Graduado de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la Universidad de Costa Rica.

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