
La inflación en Estados Unidos llevó a la que la Reserva Federal (Fed) a subir sus tasas de interés en un cuarto de punto.
La decisión se tomó por unanimidad por la Fed como una medida para contener la inflación. La decisión era esperada por los mercados financieros pero resistida por el presidente Donald Trump.
El presidente de la Fed, banco central, Kevin Warsh, consideró el miércoles que la inflación en Estados Unidos es “demasiado alta, desde hace demasiado tiempo”, para justificar la decisión de la institución de subir las tasas de referencia.
“Los riesgos de inflación van en aumento”, afirmó Warsh, “mientras que los relacionados con el mercado laboral están equilibrados”, lo que permite a la Fed concentrarse, por ahora, en el alza de los precios.
La Fed no había vuelto a subir sus tasas de referencia, que orientan los costos de endeudamiento, desde mediados de 2023. Ahora se ubicarán en un rango de entre el 3,75% y el 4%.
Además, se informó que la Reserva Federal contempla otra subida de sus tasas de interés este año.
Los responsables de política monetaria revisaron sus previsiones para la economía estadounidense: esperan que 2026 concluya con una inflación del 3,7% interanual, según la mediana de sus proyecciones, frente al 3,6% estimado en su reunión de junio.
La Casa Blanca criticó el miércoles la “desafortunada” decisión de la Reserva Federal de subir las tasas de interés a pesar de las exigencias del presidente Donald Trump de recortarlas.
“La decisión de hoy, bastante desafortunada, de la Reserva Federal de aumentar las tasas de interés no estaba respaldada, desde el punto de vista del gobierno, por un argumento económico particularmente convincente”, declaró el portavoz Kush Desai a Fox News.
Presiones políticas e independencia
Warsh fue designado por Trump, que ha pedido sin descanso bajar las tasas de interés para estimular el crecimiento económico.
El jefe de Estado llevó a cabo una campaña de presión inédita contra el predecesor de Warsh, Jerome Powell, a quien él mismo había nombrado en su primer mandato.
Una subida de tasas busca enfriar la economía: endeudarse e invertir resulta más caro, la demanda de ciertos bienes y servicios se modera.
Eso no resolverá las presiones ligadas a la crisis energética en el Golfo, desencadenada por la guerra en Oriente Medio, pero evitará en teoría que otros sectores se sobrecalienten.
El poder adquisitivo de los estadounidenses, bajo presión, está en el centro de la campaña de cara a las próximas elecciones legislativas de medio mandato, a comienzos de noviembre.
El asesor económico del presidente, Kevin Hassett, lanzó el domingo una suerte de advertencia al considerar que “es importante que la Fed no toque nada antes de unas elecciones para preservar su independencia”.
Pero la Fed tomó el camino opuesto y Warsh reivindicó este miércoles la independencia del organismo.
“Parte de la independencia de la Reserva Federal es que nos mantenemos en nuestro ámbito de competencia”, dijo. “Dejamos que quienes se ocupan de la política comercial y de la política fiscal también se mantengan en el suyo. Así es como podemos estar aquí y decir las cosas tal como las vemos”.
La Casa Blanca ha sugerido en varias ocasiones en las últimas semanas que el comité monetario de la Fed está poblado de elementos “antipatriotas” que podrían tratar de forzar la mano de Warsh.
Antes de asumir el cargo, Warsh criticó duramente la gestión de la Reserva Federal ante la elevada inflación que siguió a la pandemia de covid-19.
Además, se mostró bastante favorable a las políticas económicas de Trump.
La oposición demócrata lo tildó rápidamente de “marioneta” del presidente, una etiqueta que la decisión de este miércoles podría despegar.
