
El mercado laboral costarricense experimenta una fuga acelerada de trabajadores, una tendencia que se ha extendido durante los últimos años y que podría continuar ante el envejecimiento progresivo de la población.
Cada vez más personas abandonan la fuerza de trabajo, integrada por quienes tienen empleo y quienes buscan uno activamente, por jubilación, obligaciones familiares, estudio o porque no encuentran empleo.
En contraste, quienes se suman a la población en edad de trabajar aumentan a un menor ritmo, lo cual hace que disminuya su participación.
El 2025 cerró con 1.944.243 personas fuera de la fuerza de trabajo, es decir, un 6,26% más respecto a las 1.829.748 que se encontraban en esta situación un año atrás, según la Encuesta Continua de Empleo (ECE), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Esta es la cifra más alta en la serie de la ECE para un cuarto trimestre.
Los datos del INEC muestran que las personas fuera de la fuerza de trabajo se elevan desde 2023 y que, desde entonces, se mantienen en 1,8 millones o más.
Entre 2016 y 2023, esta población rondaba los 1,6 millones. Antes de ese lapso, la cantidad de personas fuera del mercado oscilaba en torno a 1,4 millones, según el INEC.
¿Quiénes dejaron el mercado?
De las 1.944.243 personas que estaban fuera de la fuerza de trabajo en el último trimestre del año pasado, 1.213.720 eran mujeres y 730.523, hombres, según el INEC.
Por edades, el grupo de 60 años o más era el que registraba mayor salida de personas del mercado laboral. La cantidad creció en 118.379 individuos durante el último trimestre, al pasar de 842.314 en el 2024 a 960.693 en el 2025.
El otro grupo poblacional que creció fue el de las personas de entre 25 y 34 años, aunque en mucha menor medida que el de mayor edad. La cifra aumentó en 4.119 individuos, de 138.400 a 142.519. En el resto de grupos etarios, la cantidad más bien se redujo.
“Cada vez habrá una mayor proporción de la población que debería estar saliendo de la fuerza laboral por tener una edad avanzada y menos personas en edades jóvenes que se mantengan dentro de la fuerza laboral por la baja natalidad”, agregó Gilbert Brenes, investigador del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP-UCR).
El INEC registró que 1.900.511 personas no estuvieron disponibles para trabajar en el trimestre de octubre, noviembre y diciembre del 2025, lo que representó el 97,8% del total de individuos que estaban fuera del mercado laboral.
De ellos, un 29% indicó no estar disponible por obligaciones familiares, por ejemplo, para atender la casa, niños u otras personas. En tanto, el 26,6% señaló limitaciones asociadas a la edad (personas pensionadas) y el 21% mencionó razones personales, como estudio o viaje programado.
Por otra parte, 39.720 personas declararon estar disponibles con limitaciones, es decir, tienen interés de laborar, pero no pueden por enfermedad, estudio u obligaciones personales o familiares.
Otras 4.012 estaban desalentadas, debido a que no tienen dinero para buscar empleo, se cansaron de hacerlo o no les dan trabajo.
Tendencia en ascenso
El investigador de la UCR manifestó que esta tendencia constituye una señal temprana de un proceso de recomposición demográfica de mediano y largo plazo en el país.
“Se espera que cada vez haya más personas que pertenecían al mercado laboral y que salen precisamente por la jubilación. También hay fenómenos de corto plazo, como los cambios en los requisitos para que las personas se pensionen en los últimos años”, añadió.
Andrés Fernández, economista del Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC), señaló que desde la pandemia se registran reconfiguraciones en el mercado laboral que han alimentado esta tendencia.
Una de ellas es el choque derivado de la crisis sanitaria, que transformó el mercado laboral e impulsó el crecimiento del grupo de personas que dejaron de buscar trabajo y, por ende, redujo la cantidad de individuos en la fuerza de trabajo.
También se dio una recomposición en el grupo de personas activas para trabajar, pues la pandemia destruyó una cantidad importante de empleos, particularmente informales. “El sector formal estaba mucho más protegido y pudo soportar los embates de la pandemia”, sostuvo Fernández.
La población de 15 años o más, considerada en edad de trabajar, creció apenas 1,17%, al pasar de 4.225.920 personas en el último trimestre del 2024 a 4.275.169 en el mismo periodo del 2025.
En tanto, la fuerza de trabajo, que incluye a personas empleadas y desempleadas, ascendió a 2.330.926 en el último trimestre del año pasado, o sea, una caída de 2,72% respecto a los 2.396.172 individuos registrados en el mismo periodo del 2024.
Roxana Morales, economista y coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), explicó, en un análisis compartido por esa casa de enseñanza, que Costa Rica enfrenta un proceso sostenido de contracción del mercado laboral.
“Cada vez menos personas participan en el mercado de trabajo y los nuevos puestos se generan principalmente en actividades de alta calificación, lo que profundiza las brechas laborales existentes”, afirmó.
Al final del 2025, la tasa neta de participación laboral fue de 54,5%, lo que representa una reducción de 2,2 puntos porcentuales (p. p.) respecto al 56,7% de un año atrás. Previo a la pandemia, se situaba cerca del 60%.
Por su parte, la tasa nacional de no participación laboral fue de 45,5%, con un aumento de 2,2 p. p. respecto al cierre del 2024. Históricamente, este indicador rondó el 40% o menos.
Impacto económico
Roxaba Morales, de la UNA, señaló que, al haber cada vez menos personas disponibles o dispuestas a integrarse al mercado de trabajo, surgen riesgos para el crecimiento económico, la sostenibilidad de los regímenes de pensiones y la seguridad social.
En tanto, el investigador del CCP-UCR comentó que esta tendencia en el mercado, alimentada sobre todo por la salida de personas de mayor edad, tendría un impacto relevante en el sistema de pensiones.
“Toda la población cotizante se está envejeciendo y cada vez habrá menos personas que puedan reemplazarlas dentro de la masa cotizante. Esto también tendrá impacto en las pensiones complementarias, el fondo de capitalización laboral (FCL) y el régimen no contributivo. Además, habría menos personas pagando impuestos”, aseguró Brenes.
Por su parte, Fernández sostuvo que la presión demográfica provocada por el envejecimiento de la población apenas empieza a sentirse. Agregó que esto plantea presiones sobre la cotización de las pensiones y sobre el mercado de trabajo.
El economista consideró que el Gobierno debe diseñar políticas públicas que propicien una mayor empleabilidad en el sector formal de la economía, para evitar aumentos en las cotizaciones sociales o nuevos aumentos en la edad de retiro.
Brenes afirmó que el comportamiento de salida de personas del mercado laboral observado en los últimos años continuará, salvo que se aumente la edad para jubilarse.
