
El Banco Central de Costa Rica anunció hace unos meses que varias monedas actualmente en circulación dejarán de utilizarse como medio de pago en el país en 2026, como parte de un proceso de actualización del sistema monetario.
Las monedas de ¢5, ¢10 y ¢25 del diseño anterior dejarán de funcionar como medio de pago en Costa Rica a partir del 1.° de julio de 2026, según informó el Banco Central. Desde esa fecha, estas denominaciones ya no serán aceptadas en transacciones comerciales en todo el territorio nacional.
La medida forma parte de una estrategia para modernizar el cono monetario, que incluye la sustitución de monedas antiguas por nuevas versiones con características distintas. El cambio afectará denominaciones que aún se usan en transacciones cotidianas.
Entre los ajustes definidos, el Banco Central estableció que las monedas retiradas podrán ser canjeadas o depositadas en entidades financieras, lo que permitirá a la población recuperar su valor antes de que pierdan vigencia.
El proceso también responde a decisiones previas sobre la eficiencia en la producción de monedas, en particular en denominaciones cuyo costo de fabricación superó su valor nominal. Esto llevó a eliminar progresivamente algunas piezas del sistema.
Las monedas de ¢10 y ¢25 del diseño anterior serán retiradas de circulación como parte del proceso de sustitución por nuevas piezas del cono monetario. Para avanzar con este cambio, el Banco Central ya colocó en el mercado 28 millones de monedas de ¢10 y 10 millones de ¢25, y mantiene en reserva más de 100 millones adicionales de cada denominación, que incorporará según la demanda.
En el caso de la moneda de ¢5, el retiro será definitivo, ya que su producción se detuvo desde 2020 debido a que su costo de fabricación superó su valor nominal. Con esta decisión, la moneda de ¢10 pasará a ser la denominación más pequeña en circulación dentro del nuevo sistema monetario.