
La economía costarricense crecerá a un ritmo moderado en 2026 frente al 2025, de acuerdo con varias proyecciones de la evolución de la producción del país.
Según el Informe de Política Monetaria (IPM), del Banco Central de Costa Rica (BCCR), el producto interno bruto (PIB) pasaría de un crecimiento de 4,2% en 2025 a uno de 3,5% este año.
La previsión del ente emisor se realizó en octubre anterior, con lo cual no incorpora la incertidumbre generada por la decisión de Donald Trump de detener a Nicolás Maduro y anunciar que controlará a Venezuela y su petróleo.
De acuerdo con el Banco Central, el incremento moderado que experimentaría la economía nacional en 2026 se debe a la desaceleración de la demanda externa, luego del “significativo crecimiento” registrado en el 2025.
En este contexto, las exportaciones del país pasarían de crecer un 8% en 2025 a un 3,4% en 2026, según las proyecciones del BCCR.
El presidente del Banco Central, Róger Madrigal, calificó el desempeño de este sector en el 2025 como “una sorpresa” e indicó que esto se debe a que el mundo ha demostrado una mayor capacidad de adaptación a las nuevas condiciones, mediante el adelantamiento de las importaciones, lo que beneficia a Costa Rica, al ser un país exportador.
No obstante, para el 2026 el panorama será distinto. El Banco Central prevé que el impacto de la salida de las operaciones de manufactura de Intel y Qorvo comenzará a sentirse a partir del segundo trimestre del año en curso en las exportaciones de servicios, tanto en el total como dentro del régimen especial (zonas francas), de acuerdo con lo explicado por Madrigal en julio del 2025.
Adicionalmente, en la presentación del IPM de octubre, el presidente del ente emisor indicó que se tienen “como una sucesión” de choques: la salida de manufactura de esas dos empresas ubicadas en zona franca, y los aranceles adicionales que generan que los importadores desaceleren sus compras al país, lo cual impacta a las exportaciones costarricenses.
Las proyecciones de la autoridad monetaria señalan que las exportaciones de servicios caerán un 2% en 2026, mientras que las de bienes crecerán un 7,3%.
Pese a este menor impulso externo, la demanda interna mostraría un mayor dinamismo, sustentado en la expansión del consumo de los hogares y la recuperación de la inversión.
En el año que recién concluyó, hubo algunas actividades registraron desempeños positivos, otras —como el agro y la construcción— reportaron caídas en su producción.
Más proyecciones de crecimiento
En línea con la estimación del BCCR, el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe), de la Universidad Nacional (UNA), estimó que la economía de Costa Rica tendría un crecimiento de 3,5% en el año que recién inicia.
“Este 3,5% estará dentro de un rango que oscila entre el 3,25% y el 3,75%. Este escenario refleja tanto debilitamiento de algunos sectores productivos como también el impulso de otros que continúan dinamizando la economía”, comentó Ivannia Bolaños, investigadora del Cinpe-UNA, en una conferencia de prensa realizada en diciembre pasado.
Otras entidades también anticipan un crecimiento moderado.
La Dirección de Tesorería del Banco Nacional (BN) estimó un crecimiento económico del 3,79%, y el Grupo Financiero Mercado de Valores proyectó que el PIB mantendrá un crecimiento “cercano al 4%”.
El crecimiento esperado en este 2026 será resultado de una moderación en el ritmo de expansión tanto del régimen definitivo —donde operan las compañías sujetas al impuesto sobre la renta— como de las zonas francas, luego de un crecimiento del régimen especial mayor al esperado en 2025.
Así lo indica un análisis presentado por el expresidente del BCCR y economista de la empresa Cefsa, Rodrigo Cubero, durante el encuentro “Panorama económico y perspectivas para 2025-2026”, organizado por Coopenae-Wink en diciembre anterior.
Crecimiento económico en 2026, por régimen
El régimen definitivo crecería 3,3% en 2026, mientras que la producción del especial descendería a 4,9% en 2026, desde el 12,8% previsto para 2025, según las proyecciones del Banco Central.
“(En la proyección del 2026) estamos castigando los regímenes especiales por los impactos externos de las barreras comerciales que hemos hablado”, comentó el presidente del ente emisor en la conferencia de prensa en que se presentó el IPM de octubre.
El menor ritmo de crecimiento en 2026, tanto en la economía interna como en las zonas francas, está influido por un entorno externo adverso, la apreciación cambiaria y la incertidumbre asociada al proceso electoral, de acuerdo con el análisis presentado por el exjerarca del Banco Central.
Desempeño en la producción de sectores en 2025
En octubre del 2025, el empuje de la producción nacional estuvo explicado, en su mayor parte, por la industria manufacturera y los servicios profesionales, educativos, de salud, transporte, financieros e inmobiliarios, pues en conjunto aportaron el 86,5% del crecimiento total de la economía.
De acuerdo con el índice mensual de actividad económica (IMAE), la producción de Costa Rica registró un crecimiento interanual de 4,6% en octubre del 2025. La manufactura, por sí sola, explicó el 48,7% ese aumento.
Por su parte, solo hubo dos actividades económicas que tuvieron un desempeño negativo, es decir, su producción reportó caídas.
La agropecuaria, de acuerdo con el BCCR, reportó una disminución del 2,1%, debido principalmente a las condiciones climáticas adversas registradas durante los primeros seis meses del año, las cuales afectaron la preparación de los terrenos y favorecieron el desarrollo de plagas.
Con este resultado, la actividad acumuló cuatro meses consecutivos con tasas de crecimiento interanuales negativas. “Se espera que se recupere eso, ya vemos algunos indicios de que la tasa de decrecimiento ha tendido a reducirse, o sea, es negativa, pero menos de lo que fue en algún momento”, detalló el presidente del Banco Central.
En tanto, la producción de la construcción disminuyó 3,3% interanual en el décimo mes del año, como consecuencia de la reducción en las obras con destino privado. “Responde a la menor ejecución de proyectos no residenciales como naves industriales e infraestructura vinculada al comercio (locales y centros comerciales)”, expone el IMAE de octubre.
