Costa Rica tendrá que prepararse para más años de tensión presupuestaria ante el panorama que prevé el Ministerio de Hacienda para las finanzas públicas en este y los próximos cinco años.
Los ingresos tributarios de Costa Rica crecerían más lento que la economía, al tiempo que el endeudamiento permanecerá por encima del 60% del producto interno bruto (PIB), según las proyecciones fiscales más recientes del Ministerio de Hacienda en su escenario base.
Bajo este escenario, el gobierno de Laura Fernández enfrentará un entorno presupuestario más restrictivo durante lo que resta de su gestión y heredará un panorama fiscal complejo a la próxima administración.
En el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026-2031, actualizado el martes 1.º de setiembre, Hacienda afirmó que la carga tributaria, que corresponde a la relación entre la recaudación de impuestos y el PIB, mostraría una tendencia gradual a la baja desde 2026 hasta 2031.
“Esta evolución responde a que el crecimiento proyectado de los ingresos (tanto los totales como tributarios) sería inferior al crecimiento nominal de la economía durante el horizonte de proyección”, indicó Hacienda en el documento.
Víctor Carvajal, viceministro de Ingresos del Ministerio de Hacienda, aseguró que este Marco Fiscal no incorpora los ingresos que podrían generar las iniciativas de ley presentadas en el Congreso. “Eso es bastante significativo”, afirmó el jerarca.
La relación de los ingresos tributarios respecto a la producción se reduciría a pesar de que, según se estima, la recaudación aumentaría en términos nominales. Esto ocurre porque la economía crecerá más que la recaudación, lo cual incide en la carga tributaria.
José Luis Arce, economista y director de Análisis y Estrategia de FCS Capital, consideró que ni la carga tributaria actual del país ni la proyectada son suficientes, por lo que señaló que es necesario discutir el tema impositivo en profundidad.
“Aumentar el superávit primario es la única salida para resolver el tema de la sostenibilidad de la deuda. Los espacios para ingeniería financiera —eurobonos, canjes, etc.— serán insuficientes, pues no es un problema de riesgo soberano, sino de condiciones financieras globales”, agregó Arce.
Las estimaciones de Hacienda prevén que el endeudamiento aumentará hasta alcanzar el 64% del PIB en 2030, para luego descender a 63,8% de la producción en 2031, en su escenario base.
Si bien este panorama es menos crítico que en marzo pasado, cuando se estimó que llegaría al 67,2% al final de la proyección, el nivel de deuda seguiría por encima del umbral máximo establecido por la regla fiscal para poder flexibilizar el gasto.
Restricción en gasto
La Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas establece que, cuando la deuda supera el 60% del PIB, se aplican límites más estrictos al crecimiento del gasto público. Esta medida volvió a aplicarse en el presupuesto del 2027, tras una pausa en el 2026.
De concretarse este panorama, serían, al menos, siete años consecutivos (de 2025 a 2031) en los que el nivel de la deuda respecto al PIB se ubicaría por encima del 60%, lo que se reflejaría en un Presupuesto Nacional con limitaciones en el gasto.
“Una deuda por encima del 60% nos deja en el escenario más restrictivo de la regla fiscal. Lamentablemente, nos mantendremos en un escenario limitado para realizar inversiones prioritarias que, de todas formas, han venido en descenso”, afirmó Luis Vargas, economista y vocero del Colegio de Ciencias Económicas.
En la práctica, este panorama implica límites a los incrementos salariales en el sector público y un menor margen para la inversión en obra pública. En el caso de las pensiones con cargo al Presupuesto Nacional, únicamente se aplicarían ajustes por costo de vida.
El gobierno también enfrentaría una contención en el gasto total, lo cual incluye tanto el corriente como el de capital. Esto abarca aspectos como la adquisición de bienes y servicios, así como la inversión, es decir, la construcción o compra de activos y otros proyectos de infraestructura.
Bajo un escenario más restrictivo de la regla (escenario D), es decir, el gasto total (corriente y de capital) no puede superar el 65% del crecimiento promedio del PIB nominal de los últimos cuatro años, lo que impone mayores limitaciones.
Para el próximo año, el proyecto de ley del Presupuesto Nacional del 2027 ya contempla una reducción del 3,1% respecto al del presente año, al pasar de ¢12,8 billones a ¢12,4 billones.
El plan de gastos del año entrante contempla darle más recursos a seis ministerios, entre ellos los dos que dirige ahora el expresidente Rodrigo Chaves (Hacienda y Presidencia). Pero también plantea recortes para 15 instituciones y deja a otras tres entidades sin cambios presupuestarios respecto al 2026.
Baja carga tributaria
Las proyecciones muestran que la carga tributaria del país alcanzaría el 12,6% del PIB en este 2026, reduciéndose en 0,2 puntos porcentuales (p. p.) en comparación con el 12,8% del año pasado.
Este indicador continuaría a la baja hasta el 2031, año en el que cerraría en 11,7% de la producción, es decir, casi un punto porcentual por debajo del nivel en el que terminaría el 2026.
Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), manifestó que estas nuevas proyecciones no dejan claro por qué cae la recaudación respecto al PIB, tanto en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) como en renta, y añadió que la carga tributaria prevista, de materializarse, es muy baja.
“Me parece que estas proyecciones están mal planteadas y son excesivamente pesimistas (...). En principio, a menos que haya cambios radicales en política tributaria, los ingresos tributarios crecen más o menos a la misma velocidad que las bases tributarias”, añadió.
Fernando Rodríguez, exviceministro de Hacienda, comentó que también incide el hecho de que el sistema tributario no distribuye la carga por igual en todos los sectores económicos. “Cuando pasa lo que ha estado sucediendo en los últimos años, que la economía crece de la mano de un sector exento, entonces la economía crece y la recaudación no”, expresó.
El expresidente del BCCR afirmó que las proyecciones de recaudación indican una trayectoria “preocupante”. Cubero señaló que, además, existen presiones sobre el gasto fiscal, como la transformación demográfica que enfrenta el país, que van a requerir que la carga tributaria más bien aumente para evitar una brecha que haga insostenible el nivel de endeudamiento.
Mauricio Moya, líder de Inversiones de Mercado de Valores, afirmó que este comportamiento sugiere que, aunque la actividad económica mantendría una senda de crecimiento positiva, la recaudación no estaría aumentando con la misma intensidad.
“La reducción proyectada de la carga tributaria responde a que el componente de ingresos tributarios crece menos de lo que crece la economía, por lo que el ajuste fiscal, a falta de una reforma que aumente la recaudación, se deberá realizar a través de otras variables como la contención del gasto y el manejo eficiente de la deuda pública”, agregó Moya.
Para Rodríguez, es clave impulsar todos los sectores que aportan a la recaudación —como la construcción, el comercio o el agro— o bien tratar de distribuir la carga tributaria de una mejor manera.
“Indudablemente, una carga tributaria del 11,7% no es apropiada para un país como Costa Rica, ni tan siquiera una del 13%. Estamos muy por debajo de lo que debería ser la carga de un país de ingreso alto”, añadió el exviceministro.
Ingresos nominales crecerían
La estimación de Hacienda es que los ingresos tributarios crezcan durante todo el horizonte de proyección. Para este año se pronosticó un aumento de ¢63.000 millones en comparación con el 2025, al pasar de ¢6,62 billones a ¢6,69 billones.
El incremento interanual estaría impulsado por una mejora en la recaudación del impuesto de renta y de otros tributos, debido a que se prevé una reducción en los ingresos del IVA para este año.
El viceministro de Ingresos explicó que también influyeron las estrategias de Hacienda para combatir el contrabando y la evasión fiscal. Además, destacó que se ha incrementado la emisión de facturas electrónicas.
Esta tendencia al alza en los ingresos por el pago de los impuestos continuaría durante todo el horizonte de proyección realizado por el Ministerio, hasta alcanzar los ¢8,11 billones en 2031.
A pesar de esto, las estimaciones de necesidades brutas de financiamiento muestran una trayectoria al alza durante el horizonte de proyección, pues pasarían de 8,6% del PIB en este 2026 a 9,2% en el 2031, con un máximo de 9,7% del PIB en el 2030.
