La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) analiza opciones para elevar los ingresos del Seguro de Salud. En el abanico de propuestas hay una medida que ya fuue descartada.
La institución desechó la opción de aumentar las cotizaciones que pagan trabajadores y patronos al Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) como vía para dar sostenibilidad al régimen.
Así lo afirmó el gerente financiero de la institución autónoma, Gustavo Picado, en entrevista con La Nación.
Según explicó, no existe margen viable para elevar los porcentajes actuales, debido a que estos ya se consideran altos y representan cerca del 40% de los ingresos totales del seguro de salud.
“Tocar las tasas de contribución probablemente no sea factible, porque el nivel ya es muy alto. Un patrono que contribuye a la CCSS junto con el trabajador aportan casi el 40% (del total de cargas sociales). Ahí nosotros no encontramos espacio”, afirmó el jerarca.
Actualmente, la contribución para el SEM se distribuye de la siguiente manera: el patrono aporta un 9,25%; el trabajador, un 5,5%; y el Estado, un 0,25%, para un total del 15%.
A nivel histórico, además, Picado destacó que este porcentaje no ha sufrido modificaciones desde 1981, a diferencia del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), cuyas tasas han crecido periódicamente en los últimos años.
Nueva política de sostenibilidad y la ruta a los tributos
Las declaraciones del jerarca surgen semanas después de que la Junta Directiva de la CCSS aprobara, el 5 de marzo pasado, durante su sesión N.° 9588, la nueva Política Institucional de Sostenibilidad del Seguro de Salud 2025-2033.
Dicho instrumento contempla estrategias, programas y proyectos orientados a mejorar la cobertura, los ingresos y la eficiencia del SEM durante los próximos ocho años.
En ese marco, la CCSS propone analizar alternativas como la “venta de ciertos servicios” y la aplicación de “impuestos específicos”, con el fin de fortalecer la sostenibilidad financiera del sistema.
Durante la sesión de Junta, Picado explicó a los directivos que, según la experiencia internacional, los impuestos específicos podrían incluir un paquete de tributos a la salud o un aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 13% al 15%, cuyo porcentaje adicional se destinaría al Seguro de Salud.
En cuanto a los tributos, el jerarca indicó que podrían gravarse bienes y servicios perjudiciales para la salud, como las apuestas, alimentos y bebidas con alto contenido calórico e incluso comidas rápidas, con el fin de generar recursos adicionales para el sistema de atención médica.
Asimismo, en el caso de productos como el tabaco y los cigarrillos, que ya se encuentran gravados, Picado señaló que el planteamiento podría implicar duplicar o triplicar el impuesto vigente.
Seguro de Salud necesita un 1% más del PIB
Picado explicó a La Nación que la sostenibilidad del sistema requiere un flujo constante de recursos que las cuotas actuales ya no pueden cubrir por sí solas.
En esa línea, detalló que un eventual paquete de impuestos requeriría “niveles muy altos de tasas impositivas” para recaudar al menos un 10% de los ingresos institucionales, es decir, entre ¢250.000 millones y ¢300.000 millones.
Como alternativa, el jerarca indicó que la CCSS podría asegurar la sostenibilidad del Seguro de Salud si el Estado cumple sus obligaciones anuales y, además, aporta un 1% adicional del Producto Interno Bruto (PIB) para financiar el SEM. Esto implicaría recibir, al menos, ¢400.000 millones adicionales.
Según Picado, el país deberá definir, entonces, si opta por reformas tributarias o por un mayor aporte estatal. No obstante, subrayó que la prioridad es el cumplimiento oportuno y completo de las obligaciones del Estado, conforme a la ley.