
El 2025 fue el año del auge de la inteligencia artificial (IA), que impulsó la valoración de compañías del sector y generó inversiones millonarias, entre ellas las realizadas por las grandes empresas tecnológicas como Microsoft.
Según la firma de investigación estadounidense Gartner, las inversiones en IA se están disparando. En 2025 se esperaba que alcanzaran $1,5 billones (millones de millones) y que para el 2026 suban a más de $2 billones, casi el 2% del producto interno bruto (PIB) mundial, pese a que muchas de estas iniciativas aún muestran niveles limitados de rentabilidad.
El fuerte crecimiento de la inversión también reavivó las alertas sobre una posible burbuja financiera. El rápido flujo de capital hacia compañías de IA elevó de forma acelerada sus valoraciones, en un contexto en el que los beneficios todavía no crecen al mismo ritmo que las expectativas del mercado.
Una de las empresas insignia de esta revolución es Nvidia. Sus semiconductores impulsan gran parte de los modelos de IA más avanzados del mundo y la convirtieron en la primera firma de la historia en alcanzar una valoración de mercado de $5 billones en octubre.
A enero de este 2026, Nvidia ostenta una valoración de $4,5 billones, frente a los $2,9 billones de hace un año. La compañía reportó $31.900 millones en ganancias y $57.000 millones en ingresos en el tercer trimestre de 2025.
Según el diario The New York Times, cerca del 90% de los proyectos de IA se ejecutan en procesadores de Nvidia, lo que refleja el dominio que ha consolidado la empresa en este mercado.
Este impulso tuvo un impacto significativo en los mercados financieros. Nvidia, por sí sola, explicó el 15% del rendimiento total del índice S&P 500 en 2025, según datos de Howard Silverblatt, analista senior de índices de S&P Dow Jones Índices, citados por el NYT.
Sin embargo, esta no fue la única beneficiada. Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Tesla y Apple, cada una con sus propias estrategias y apuestas en IA, registraron en conjunto un aumento cercano al 25% en sus cotizaciones durante el año.
El auge también se trasladó al ecosistema de empresas emergentes (llamadas startups). OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, estaría en conversaciones para recaudar hasta unos $100.000 millones en una ronda de financiación que podría valorar a la compañía en hasta $830.000 millones, según The Wall Street Journal.
La firma, dirigida por Sam Altman, recibió importantes aportes de compañías como Microsoft y Nvidia, que se comprometió a invertir $100.000 millones, pese a que OpenAI no prevé alcanzar la rentabilidad antes de 2030.
Las elevadas valoraciones no se limitaron a esta empresa emergente. Anthropic, con sede en California y fundada en 2021 por exintegrantes de OpenAI, alcanzó una estimación de valor de $350.000 millones en noviembre, frente a los $183.000 millones registrados en setiembre.
Nvidia y Microsoft anunciaron inversiones conjuntas por $15.000 millones en esta startup, creadora del chatbot Claude y una de las principales competidoras, junto con Google, de OpenAI.
De forma paralela, Anthropic se comprometió a comprar $30.000 millones en capacidad de computación en la nube de Microsoft y a adoptar las versiones más recientes de los chips desarrollados por Nvidia.
Recientemente, la empresa xAI de Elon Musk anunció que recaudó $20.000 millones en su última ronda de financiamiento, superando su objetivo inicial de $15.000 millones a medida que acelera el desarrollo de sus modelos de IA Grok.
La ronda de inversión tuvo un amplio número de interesados, entre ellos Baron Capital Group, Equity Partners, Stepstone Group, Qatar Investment Authority y MGX. Además, Nvidia también participó y apoyará la expansión de la infraestructura informática de xAI suministrando chips y software.
Según el NYT, con base en datos de PitchBook, el 64% de las inversiones de capital de riesgo en 2025 —unos $161.000 millones— se destinó a startups de IA durante los primeros nueve meses del año.
Algunas empresas vinculadas con esta tecnología, como Sierra y Safe Superintelligence, recaudaron miles de millones de dólares mediante rondas de financiación, indicó el medio estadounidense.
¿Una burbuja?
La dinámica del sector ha alimentado preocupaciones sobre un posible flujo circular de inversiones entre las principales empresas del campo de IA, que podría estar inflando artificialmente las valoraciones bursátiles y aumentando el riesgo de una “burbuja”.
Nvidia suele recibir críticas por practicar la “financiación circular”, que consiste en invertir en startups que se convierten en grandes compradoras de sus chips. Los acuerdos con Anthropic y xAI figuran entre los ejemplos.
Los analistas también advierten que algunas capitalizaciones bursátiles crecieron con rapidez. Uno de los casos más notables es el de Nvidia, cuya valoración aumentó en el último año con mucha fuerza.
Aun así, el NYT destacó que muchos inversionistas consideran que la oportunidad que ofrece esta tecnología sigue siendo considerable. “Si la IA ha disparado las valoraciones de Nvidia, Microsoft y Alphabet a billones de dólares, quizás varias empresas más de este tipo estén empezando hoy”, dijo el medio en un artículo.
Sundar Pichai, director ejecutivo de Alphabet, empresa matriz de Google, reconoció en una entrevista que existe “irracionalidad” en el volumen de inversiones en IA y advirtió que todas las compañías, incluida la suya, enfrentarían consecuencias si una burbuja financiera llegara a estallar.
En contraste, el director de Nvidia, Jensen Huang, intentó disipar las preocupaciones a finales de noviembre. “Se ha debatido mucho sobre una burbuja de IA. Desde nuestra perspectiva, vemos algo completamente diferente”, afirmó.
Impacto tangible
Para Adriana Rodríguez, gerente de Acobo Puesto de Bolsa, todo cambio tecnológico suele implicar algún grado de especulación o exceso en beneficios potenciales, pero subrayó que, en el caso de la IA, su impacto en la productividad resulta tangible.
“Cada uno de nosotros, gracias a la IA, podemos hacer más rápido nuestro trabajo, y eso es prueba tangible de que existe un cambio tecnológico que impacta positivamente la productividad de las empresas, lo cual terminará capitalizándose en los márgenes de utilidad y la utilidad neta”, explicó.
Rodríguez añadió que el riesgo de una corrección significativa no se relaciona con la utilidad de la tecnología, sino con la psicología del mercado, por lo que consideró normal que hacia adelante se alternen periodos de entusiasmo, retrocesos, aversión al riesgo y toma de ganancias.
Por su parte, Mauricio Castro, analista económico de la Bolsa Nacional de Valores (BNV), señaló que las expectativas de crecimiento y los aportes económicos de las tecnologías asociadas con la IA están sujetas a revisiones constantes por parte de los inversionistas.
Castro agregó que, a mediano plazo, estas correcciones continuarán, algunas con efectos positivos y otras con ajustes a la baja, aunque enfatizó que aún resulta prematuro anticipar un entorno plenamente estable en el largo plazo.
