Agro

Desarrollar industria del cáñamo en Costa Rica sería posible en sociedad con transnacionales

Cáñamo industrial abre posibilidad para comercializar productos de panadería, aceites, pinturas y biocombustibles

Costa Rica tiene potencial para crear una industria en torno al cáñamo para producir productos de valor agregado, exportarlos al mercado internacional y percibir divisas. Pero para lograrlo se requeriría de una sociedad entre empresas extranjeras y productores nacionales, marco regulatorio e inversión.

El cáñamo es una variedad de la planta cannabis y que se utiliza con fines industriales.

Incursionar en la industria abriría un amplio repertorio de oportunidades para la economía nacional, pues se podrían crear productos de panadería como snacks, aceites, artículos de cuidado personal, hasta aplicaciones industriales como pinturas, biocombustibles, o bioplásticos.

Así lo indicó Micaela Mazzei, directora de staff, de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

Las ventas de productos de cáñamo se estimaron en $5.733 millones durante el 2020; y los principales mercados de venta son, según monto, Estados Unidos (32%), China (28%) y Europa (28%).

Las cifras se desprenden del estudio Caracterización de alternativas de comercialización internacional del cáñamo industrial, realizado por la Promotora.

País con potencial

Costa Rica cuenta con el potencial para industrializar el cáñamo y obtener réditos económicos, sin embargo, este no es un sector que se va a desarrollar de la noche a la mañana. En un país desarrollado como Estados Unidos la industria comenzó en el 2018 y tres años después aún se está estabilizando, por citar un ejemplo.

“Lo primero que se necesita es un marco regulatorio, inversión extranjera y seguido de eso un estudio agronómico más amplio que dé la idea de en qué lugares se puede sembrar. Va haber un ligamen de empresas extranjeras con productores nacionales”, dijo Rodrigo Kohllman, desarrollador de negocios de la Dirección de Encadenamientos de Procomer.

Aunque falta mucho camino por recorrer, Costa Rica ya da unos pequeños pasos. En noviembre del 2020, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) inició la evaluación del cultivo en Cañas (Guanacaste) y Guápiles (Limón).

En la estación experimental Enrique Jiménez Núñez, en Cañas, los ensayos en fase de cosecha mostraron excelentes resultados, según dijo el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia de Tecnología (INTA), en enero anterior. No obstante, se requiere de estudios más amplios.

Con el afán de crear un marco legal se presentaron dos iniciativas en la corriente legislativa. Se trata de los proyectos Ley de Producción de Cannabis y Cáñamo para Fines Medicinales (21.388) y la Ley para la Regulación y Control del Cannabis: Nuevos Mercados para el Desarrollo (Expediente 22.482).

Ahora bien, el modelo de negocios que desarrolle Costa Rica dependerá del marco legal que apruebe el Poder Legislativo, la norma será una guía para saber qué inversión se debe hacer, la infraestructura y los equipos que serán necesarios.

La industria del cáñamo podría dar más réditos en la Inversión Extranjera Directa (IED), según se ha visto en la experiencia internacional; otros países que han desarrollado el sector, como Colombia y Uruguay, lo han hecho con el acompañamiento de compañías internacionales que cuentan con el bagaje y el conocimiento de cómo funciona la industria, según Kohllman.

Para Santiago Rodríguez, presidente del Colegio de Farmacéuticos, la industria del cáñamo representa una oportunidad para el país siempre y cuando se controle adecuadamente. Además, considera que Costa Rica ya cuenta con las condiciones para desarrollar medicamentos a base de cáñamo.

“En Costa Rica tenemos empresas con buena capacidad de producción y también lo veo con la atracción de la industria farmacéutica, empresas que estén dispuestas a producir en el país”, aseguró Rodríguez.

Una de las consideraciones preliminares es que el sector también podría generar más empleos, tanto de mano de obra no calificada para la siembra y recolección de cultivos; hasta de profesionales que se requieran en el ámbito de la investigación y el desarrollo de productos.

Hasta ahora se desconoce cuántos empleos se podrían producir, pero al ver la experiencia internacional se pueden sacar algunos cálculos. Para los cultivos de cannabis dedicados a la producción de CBD (componente funcional no psicoactivo), se emplean de 12 a 15 personas por hectárea, con picos de hasta 25 empleados; lo cual es similar a la industria florícola.

“Estamos hablando de invernaderos donde se requieren ingenieros agrónomos, técnicos, expertos en temas legales y de impuestos. Técnicos en laboratorio para hacer las pruebas de contenidos de cannabinoides y metales pesados para las pruebas de laboratorio”, afirmó Kohllman.

La Nación contactó a Jorge Sequeira, director general de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), para consultarle cómo esta industria podría ayudar a crear empleos y dinamizar la IED. Mediante la oficina de prensa se indicó que Sequeira prefiere tener más claridad sobre las condiciones en las que se desarrollaría la industria para brindar una visión más fundamentada.

Por su parte, la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) indicó, por medio de su asesora de comunicación, que aún no ha analizado el tema.

Exportar productos de valor agregado

Costa Rica podría abrirse espacio en el mercado internacional con productos de valor agregado.

“No nos meteríamos a vender materia prima, tampoco textiles porque China tiene un mercado enorme, es el mayor productor de fibra a base de cáñamo del mundo. Se dice extraoficialmente que las plantaciones pueden llegar a 80.000 hectáreas”, señaló Mazzei.

El cáñamo industrial permite realizar múltiples subproductos como bebidas calmantes, galletas para perro con aceite de CBD, insumos para la industria automotriz (al mezclar la fibra de la planta con resinas plásticas), materiales para la construcción, y artículos de cuidado personal como jabones, lociones y productos de belleza.

Una de las bondades de la planta es que se pueden aprovechar casi todas sus partes, y para fines industriales se pueden hacer productos a partir de la semilla, las fibra y las flores.

La semilla se podría utilizar en la industria alimentaria, ya que esta se considera un superalimento al tener un alto porcentaje de proteína y ácidos grasos como el omega 3 y 6.

Este ingrediente se podría aprovechar para producir bocadillos (snacks), tortas proteicas y aceites, manifestó el desarrollador de negocios de la Dirección de Encadenamientos de Procomer.

Es decir, Costa Rica podría competir en el mercado internacional con un snack empacado a base de semillas de cáñamo.

“Canadá es de los mayores consumidores y productores de grano para la industria alimenticia, sí es un mercado que ya existe y que hay un crecimiento como tal. El crecimiento de alimentos es 13% anual”, según Kohllman.

Durante el 2020, las ventas de alimentos a base de cáñamo alcanzaron los $432 millones en el mundo; Estados Unidos destacó como el principal mercado con el 35% de las transacciones.

Laura Ávila

Laura Ávila

Es periodista de Economía y Política de El Financiero