
La Luna volverá a acercarse a la Tierra este 14 de junio durante una nueva superluna. Sin embargo, a diferencia de las superlunas llenas que suelen llamar la atención por su tamaño y brillo, este fenómeno pasará inadvertido para la mayoría de las personas porque coincidirá con la fase de Luna nueva.
Una superluna ocurre cuando la Luna llena o la Luna nueva se registra cerca del perigeo, el punto de la órbita lunar más próximo a la Tierra.
En junio, el fenómeno se presentará precisamente durante la fase nueva. Esto significa que la cara iluminada de la Luna estará orientada en dirección opuesta a la Tierra, por lo que el satélite natural será prácticamente imperceptible desde el planeta.
La órbita de la Luna no es perfectamente circular, sino elíptica. Esa característica provoca que la distancia entre ambos cuerpos cambie constantemente. En el apogeo, el punto más lejano de la órbita, la Luna puede encontrarse a unos 405.500 kilómetros de la Tierra. En el perigeo, esa distancia disminuye hasta cerca de 363.300 kilómetros.
Datos divulgados por la Fundación Cientec indican que la Luna nueva de junio coincidirá con una distancia de 357.195 kilómetros, lo que la convierte en una de las lunas nuevas más cercanas del 2026.
El evento forma parte de una secuencia de tres lunas nuevas cercanas registrada este año. La primera ocurrió en mayo y la tercera se producirá en julio.
El sitio especializado Time and Date señala que el término “superluna” no corresponde a una denominación oficial de la astronomía. La expresión fue popularizada en 1979 por el astrólogo Richard Nolle para describir lunas llenas o nuevas que ocurren cerca de la máxima aproximación a la Tierra.
¿Qué implica una superluna nueva?
Aunque una superluna nueva no pueda observarse, sí genera efectos relacionados con la interacción gravitacional entre la Tierra, la Luna y el Sol.
Durante las fases de Luna nueva y Luna llena, los tres cuerpos celestes se alinean. Esa configuración favorece mareas más intensas, conocidas como mareas vivas.
Cuando la Luna se encuentra además cerca del perigeo, la variación en las mareas puede ser mayor que la habitual. Las diferencias pueden aumentar alrededor de cinco centímetros en comparación con una marea viva normal.
Fundación Cientec indicó que los efectos más notorios sobre las mareas suelen registrarse aproximadamente dos días después de la fase lunar.
Time and Date señala que diversos estudios científicos tampoco han encontrado evidencia significativa que permita relacionar las superlunas con desastres naturales o cambios importantes en la actividad interna de la Tierra.
