Irene Rodríguez. 5 diciembre, 2019
El sarampión va más allá de fiebre y brotes en la piel. Investigaciones recientes indican que también tiene la posibilidad de
El sarampión va más allá de fiebre y brotes en la piel. Investigaciones recientes indican que también tiene la posibilidad de "borrar" la memoria del sistema inmunitario y que la persona vuelva a sufrir enfermedades para las cuales ya estaba inmunizado. Además, sigue siendo una enfermedad mortal. Foto: Albert Marín

Aún cuando puede prevenirse con vacunación, el sarampión está lejos de dejar de ser una enfermedad mortal y peligrosa en el mundo. Un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) señaló que durante el 2018 se presentaron 9,8 millones de casos de sarampión. Unas 142.300 personas murieron por esta causa en todo el planeta.

El reporte, difundido al mediodía de este jueves, muestra un aumento en relación con el 2017, cuando se dio un estimado de 7,6 millones de casos y se registraron 124.000 muertes. Como si esto fuera poco, los números vistos en los primeros nueve meses del 2019 ya superan tres veces a los vistos los primeros nueve meses del 2018.

El documento señala que los peores estragos del sarampión ocurrieron en África, donde se dieron 1,8 millones de casos y 52.600 fallecimientos. Los cinco países del orbe con más enfermos fueron República Democrática del Congo, Liberia, Madagascar, Somalia y Ucrania. La suma de los casos en estos países es más de la mitad de los registrados durante todo 2018 en resto del mundo.

A pesar de que los peores embates han tenido lugar en los países más pobres, también los más ricos están librando batallas contra esta enfermedad infecciosa. Este año, Estados Unidos reportó el mayor número de casos en 25 años. Mientras que cuatro países en Europa –Albania, República Checa, Grecia y el Reino Unido– perdieron en el 2018 su estatus de eliminación de la enfermedad. Este estatus se pierde cuando la enfermedad reingresa y se mantiene durante más de un año.

Costa Rica no escapa de esta situación. El año 2019 cerraría con nueve casos. Los primeros tres sucedieron en una familia de franceses que vinieron de vacaciones. El niño, de cinco años, no estaba vacunado y el padre no tenía el esquema completo. Los otros seis se vieron en una familia de misioneros que viven en Cóbano, Puntarenas, los cuales no vacunaban a sus hijos. Luego de estos casos, observados en marzo y abril, no se han contabilizado más.

Muertes aunque existe la vacuna
Sarampión
Sarampión

Uno de los aspectos que más preocupan a las autoridades mundiales de salud es que esta enfermedad puede prevenirse a través de vacunas.

La OMS estima que, en los últimos 18 años, solo la vacunación contra el sarampión ha salvado más de 23 millones de vidas.

No obstante, estas vacunas no llegan a todas las personas; la cobertura se ha estancado en la última década. En los países más pobres esto sucede porque el sistema de salud no logra alcanzar a todas las personas y, en los ricos, porque hay familias que se niegan a vacunar a sus hijos.

Según estimaciones de la OMS y del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el 86% de los menores recibieron la primera dosis de la vacuna en el 2018, y menos del 70% recibieron esa segunda dosis. Esta cobertura no es suficiente como para prevenir brotes, la recomendación de la OMS para evitar la diseminación de la enfermedad es que la cobertura alcance al 95% de la población.

“Hemos tenido una vacuna segura y eficaz por más de 50 años. Estos datos nos recuerdan que todo niño, en todo lugar necesita y merece esta vacuna que salva vidas. Debemos darle vuelta esta tendencia y dejar esta enfermedad prevenible. Solo necesitamos mejorar el acceso y cobertura a las vacunas”, destacó Robert Linkins, jefe del control de enfermedades prevenibles por vacunas del CDC y coordinador de la Iniciativa Global Contra Sarampión y Rubéola.

Tedros Adhahom Ghebreysus, director general de la OMS, complementó: “el hecho de cualquier niño muera de una enfermedad prevenible por vacunas es un escándalo y un fracaso colectivo para proteger a los menores más vulnerables del mundo. Para salvar vidas, debemos asegurarnos de que todos se beneficien de las vacunas. Esto quiere decir que debemos invertir en inmunización y calidad de atención en salud”.

En Costa Rica, la vacunación es obligatoria y se aplican dos dosis. Una a los 18 meses y otra a los siete años. Además, en el 2018 se hizo una campaña de vacunación extraordinaria en menores de diez años. Esta logró proteger a casi 770.000 niños en todo el país. Esto representa el 96% de la población meta.

En personas de otras edades, el Ministerio de Salud recomienda vacunarse si van a visitar países en donde hay un brote activo, de lo contrario no es necesario. Esta vacuna, los interesados tendrían que obtenerla en farmacias y centros de salud privados.

Enemigo peligroso

El sarampión le 'roba la memoria' a nuestras defensas

Para los especialistas, esta es una señal de por qué es tan necesaria la vacunación.

FUENTE: MINISTERIO DE HACIENDA.    || w. s. / LA NACIÓN.

Las autoridades de salud, médicos y científicos son enfáticos: el sarampión no es una simple enfermedad infantil que provoca brotes en la piel y un poco de fiebre. No solo es mortal, puede ser que quienes sobrevivan a ella lo hagan con secuelas para su salud y calidad de vida.

Las complicaciones más conocidas son neumonía y encefalitis (inflamación del cerebro). No obstante, dos investigaciones recientes publicadas en octubre pasado en la revista Science subrayaron que el sistema inmunitario también puede tener graves consecuencias.

La acción de este virus le genera “amnesia” al sistema inmunitario. En otras palabras, “borra” los anticuerpos que el cuerpo ya desarrolló contra algunas enfermedades infecciosas (ya fuera por vacunas o porque la persona ya estuvo expuesta a esta enfermedad), lo que haría posible que se enfermara. Por ejemplo, usted ya pudo haber enfermado de varicela y su hijo estar vacunado contra ella, pero el sarampión “borraría” esta información que los protege y ambos podrían enfermar.

Estos nuevos estudios encontraron que la infección con sarampión reducía la diversidad de la memoria de los linfocitos B, que son las encargadas de “recordar” infecciones pasadas.

El sarampión mató las células B y con esto le “borró el cassette” al sistema inmunitario. En su lugar, el virus “colocó” otras células que no tenían esta información. Este patógeno también bajó la cantidad de otro tipo de células B llamadas “primitivas”, que están en la médula ósea y se encargan de combatir infecciones desconocidas.