Irene Rodríguez. 30 noviembre, 2020
A los participantes del estudio se les toman muestras de sangre y saliva para ver si tienen defensas contra el virus causante de la covid-19. Fotografía: Cortesía ACIB
A los participantes del estudio se les toman muestras de sangre y saliva para ver si tienen defensas contra el virus causante de la covid-19. Fotografía: Cortesía ACIB

Desde el pasado 2 de noviembre, investigadores de la Agencia Costarricense de Investigación Biomédica (ACIB), la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Ministerio de Salud, trabajan en el estudio RESPIRA, que busca medir los niveles de anticuerpos o defensas que han desarrollado los costarricenses contra el SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19.

Hasta el momento, 69 personas: 30 mujeres y 39 hombres; 65 adultos y cuatro menores de edad han participado del proceso, que busca reclutar a 3.000 costarricenses; 1.000 que ya han tenido el virus y 2.000 que no, quienes fungen como controles.

Estas personas se están enlistando en la Gran Área Metropolitana (GAM) y las partes centrales de Guanacaste y Puntarenas. Se espera contar con la totalidad de voluntarios en marzo próximo.

“Hemos tenido muy buena participación, incluso de personas que se enteran del estudio y nos buscan y dicen que quieren participar. Sin embargo, debemos explicarles que por el diseño de la investigación el muestreo se hace al azar según cada región, por lo que no podemos escoger directamente a los voluntarios”, explicó Amada Aparicio, investigadora de la CCSS.

Carolina Porras, investigadora de ACIB, agregó: “Hacemos la invitación por teléfono de las personas que ya tuvieron covid-19, se saca cita con los que aceptan y se les muestra un video explicativo de la investigación”.

Por su parte, Rolando Herrero, director de ACIB y coordinador de la investigación, indicó que muchas personas se sienten motivadas por un tema de solidaridad: “Se sienten muy agradecidos de la atención que recibieron cuando estuvieron enfermos y quieren devolver al país”.

Por cada participante reclutado, los científicos buscan personalmente de casa en casa a otras dos personas que vivan en la misma comunidad y sean de un mismo sexo y edad similar para que funjan como grupo de control.

Dentro de los 1.000 casos, además, se escogerán 300 para estudiar a todas las personas que viven con ellos. A todos los participantes, de todos los grupos, se les dará seguimiento durante dos años.

Un seguimiento en ese período permitirá también ver cuántas de las personas que están en el grupo control son infectadas y ver su evolución desde un inicio.

Esta investigación cuenta también con el apoyo del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés), del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, también de Estados Unidos (NIAID, por sus siglas en inglés) y del Instituto Alemán del Cáncer.

Preguntas que se busca responder
Los investigadores viajan identificados con logos del proyecto RESPIRA y debidamente identificados. Estos pueden ser de la Agencia Costarricense de Investigación Biomédica (ACIB), de la CCSS o del Ministerio de Salud. Fotografía: ACIB
Los investigadores viajan identificados con logos del proyecto RESPIRA y debidamente identificados. Estos pueden ser de la Agencia Costarricense de Investigación Biomédica (ACIB), de la CCSS o del Ministerio de Salud. Fotografía: ACIB

¿Cuáles anticuerpos están produciendo los costarricenses? ¿De qué tipo? ¿En qué cantidad? ¿En qué momento están más fuertes. ¿Necesitarán una vacuna estas personas? Estas son algunas de las múltiples preguntas que el estudio se propone responder, según Rolando Herrero.

“Esto nos ayudará a entender las características de la enfermedad en el país, es información de primera mano completamente nuestra, pero que también ayudará a otros países”, afirmó el científico.

Mientras, la investigadora de ACIB, Carolina Porras, añadió: “A diferencia de otras investigaciones que se hacen en el mundo sobre los anticuerpos, esta es una muestra al azar de todos los casos de un país. Diferentes orígenes, diferentes condiciones. En otros lugares se estudian poblaciones más específicas, por ejemplo, trabajadores de la salud, esta es más integral”.

Los datos que se obtengan podrían medir cómo está la inmunidad rebaño y cuántas personas estuvieron en contacto con el virus y no se enteraron.

“Puede ser que le hagamos pruebas a personas que digan no haberse infectado, pero sus anticuerpos muestran lo contrario. Entonces sí se infectaron, pero no desarrollaron síntomas”, explicó Amada Aparicio, de la Caja.

Herrero, el director de ACIB, insistió en que quieren “ver la descripción de anticuerpos con base en las características de la enfermedad”.

“¿Las personas que tuvieron síntomas más fuertes generaron más anticuerpos que quienes tuvieron síntomas leves, o más bien es al revés? ¿Los asintomáticos generan anticuerpos? ¿En qué cantidad?”

Y prosiguió: “También es ver las características de las personas. ¿Cómo se comportan los anticuerpos si soy hombre o si soy mujer? ¿Si estoy delgado o si tengo sobrepeso? ¿Según la edad que tengo? ¿Si soy pobre o si no lo soy? ¿Mis características genéticas me ayudan, me perjudican o son indiferentes?”.

Las pruebas

Las 69 personas ya reclutadas pasaron por una primera entrevista sobre su estilo de vida y estado general de salud.

Además, cada una recibió un consentimiento informado, un documento en donde se les explica en qué consiste el estudio, además de cómo y para qué son las diferentes pruebas que se realizarán.

En el caso de los participantes entre 12 y 17 años ellos también reciben la información por escrito y la firman, lo mismo que sus padres encargados. En los menores de 12 años el consentimiento lo hacen sus padres o tutores.

A todos se les toma una muestra de sangre y una de saliva, y, según el grupo en el que estén ubicados (casos o controles) se les harán estas pruebas periódicamente.

Medir las defensas contra el virus

La Agencia Costarricense de Investigación Biomédica (ACIB) y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estudiarán la respuesta del cuerpo a la enfermedad.

FUENTE: ROLANDO HERRERO, COORDINADOR DE LA INVESTIGACIÓN, MEDLINEPLUS, CDC    || INFOGRAFÍA/ LA NACIÓN.

¿Por qué los anticuerpos son clave?

El funcionamiento de nuestro sistema inmunitario es trascendental en el comportamiento del virus en una población.

Cada vez que nos enfermamos o nos exponemos a un virus, bacteria, hongo o parásito, nuestro cuerpo genera una forma de reconocerlo posteriormente. A esto se le llama memoria inmunitaria.

En esa labor hay dos “caballos de batalla”: Por un lado están las células de memoria, y por otro, los anticuerpos.

Las células de defensa no mueren con la infección. Dentro del sistema inmune hay dos tipos de células clave en esto, llamados linfocitos T y linfocitos B. Hacia el final del combate a la infección, algunas de ellas se convierten en las llamadas células de memoria, las cuales están en capacidad de reconocer la infección.

Pero también está la llamada respuesta humoral, es decir, los anticuerpos. Estos son generados por los linfocitos B.

Es como si estas células y estos anticuerpos tuvieran fotografías de “los más buscados” y así pudieran reconocer al virus si volvieran a encontrarse con él.

En algunos casos, como con varicela o sarampión, esta memoria se mantiene al punto de que solo en casos muy raros se contrae una segunda vez, pero no en todos los virus es así.

¿El problema? Aún no se sabe cuánto dura esta respuesta del sistema inmune ni cuán fuerte sea, ni si hay diferencias por perfiles de personas con la covid-19. Por eso es necesario estudiarlo.

¿QUÉ SON LOS ANTICUERPOS?

Son parte de la respuesta de nuestro sistema inmunitario a una infección.

FUENTE: ROLANDO HERRERO, COORDINADOR DE LA INVESTIGACIÓN, MEDLINEPLUS, CDC    || INFOGRAFÍA/ LA NACIÓN.

¿Qué significa esto para la ciencia costarricense?

Esta es la primera vez que la CCSS se alía con un instituto privado para una investigación de este nivel (aunque ya se han dado en otros estudios más pequeños). Para los investigadores, esto dice mucho de la ciencia costarricense.

“Estamos ante la presencia de una infección diferente, rara, nueva. Todos estamos tratando de aportar. Lo que arroje esta investigación va a ayudar en muchísimo al conocimiento de la enfermedad”, dijo la investigadora de la CCSS, Amada Aparicio.

Carolina Porras, de ACIB, es de la misma opinión: “Toda la experiencia que ha acumulado ACIB ahora se enfoca en generar conocimiento para beneficio del combate a la pandemia. Esto también nos enseña cómo unir esfuerzos con diferentes organizaciones, a futuro podrían servir para varios proyectos”.

Para Herrero, también de la ACIB, esta es una muy buena oportunidad para desarrollar la capacidad de investigación científica del país: “Es algo 100% nacional que estamos comenzando desde cero. Eso ya dice mucho de nuestro desarrollo. Y nos dará aprendizaje para muchísimos proyectos más”.