Salud

Casos detectados de VIH bajan en últimos años, pero aún falta prevención

Costa Rica reportó 1.635 diagnósticos en 2018; 1.218 en 2019 y 919 en 2020. Autoridades piden seguir medidas como uso de condón y fidelidad para evitar infección

Los diagnósticos del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH, causante del sida) han ido a la baja en los últimos años en Costa Rica. Nuestro país reportó 1.635 casos en 2018; 1.218 en 2019 y 919 en 2020, según datos difundidos por el Ministerio de Salud con motivo del Día Mundial de la Lucha Contra el VIH, que se conmemora cada 1.° de diciembre.

Los fallecimientos relacionados con el virus, sin embargo, se han mantenido constantes: 185 (2018), 189 (2019) y 180 (2020).

Este escenario hace que sean necesarias mayores medidas de prevención. Las autoridades de salud refuerzan la importancia del uso correcto y consistente del condón femenino o masculino durante la penetración vaginal o anal. También se recomienda solicitar la prueba diagnóstica, que puede ayudar a la detección temprana y con esto tener un mejor tratamiento y control.

Cualquier persona puede realizarse una prueba diagnóstica de VIH de forma confidencial y gratuita en cualquier área de salud, sin importar la calidad de aseguramiento. Si esta da positiva, la persona es referida a una clínica de VIH donde se les puede indicar una batería de exámenes complementaria antes de iniciar el tratamiento farmacológico.

La CCSS tiene siete clínicas especializadas para atender esta infección de transmisión sexual en los hospitales México, Rafael Ángel Calderón Guardia, San Juan de Dios, Maximiliano Peralta Jiménez, San Rafael de Alajuela, Monseñor Sanabria Martínez y Nacional de Niños. Allí, la persona recibe atención en Infectología, Farmacia, Trabajo Social, Psicología y Nutrición. Estos profesionales apoyan su tratamiento.

En atención

Durante el 2020, las clínicas de VIH de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) recibieron a 919 casos nuevos, de los cuales 776 son hombres y 173 son mujeres. Además, en el primer semestre de este año, 10.734 personas con VIH recibieron atención de la CCSS, de las cuales 9.808 están bajo tratamiento antirretroviral para controlar la evolución del virus.

¿Por qué hay 926 personas con el virus, pero que no reciben tratamiento? Según explicó Gloria Elena Terwes Posada, coordinadora del Programa de VIH e Infecciones de Transmisión Sexual de la Caja, la terapia antirretroviral comienza desde el momento en que la persona tiene su diagnóstico confirmatorio, sin importar el avance que tenga el virus en su cuerpo y cómo esté el conteo de sus células de defensa.

Sin embargo, hay circunstancias que alejan a las personas del tratamiento: “para que alguien acceda al tratamiento debe tener unas condiciones que le permitan adherirse a este y no abandonarlo. En esas casi mil personas pueden haber varios motivos, hay pacientes que hacen abandono de tratamiento, otros se vincularon y no volvieron, no llevan controles sistemáticos, otros pueden ser personas que abusan de sustancias o quienes viven en situación de indigencia”, explicó Terwes.

Plan piloto: para quienes están en más riesgo

Desde julio pasado, la CCSS y el Ministerio de Salud iniciaron un plan piloto con personas en alto riesgo de adquirir la infección. Este método se conoce como profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas en inglés). Esta terapia también puede comprarse en farmacias privadas.

Para los tres primeros meses del proyecto piloto, Terwes indicó que la CCSS brindó 749 tratamientos a 383 personas. De ellas, 364 son hombres que tienen sexo con hombres, cuatro son transexuales y 14 son miembros de parejas serodiscordantes, es decir, su pareja tiene VIH y ellos no.

La forma más común de PrEP es la píldora Truvada, del laboratorio Gilead Sciences Inc. Este fármaco combina dos antirretrovirales utilizados en pacientes con VIH. Hay dos formas de consumir esta profilaxis, de forma diaria o después de cada evento de más riesgo de exposición al virus. La mayoría de quienes participan del piloto, comentó Terwes, optan por el tratamiento diario.

“No es al libre albedrío, se requiere de toda una estrategia y de acompañamiento, PrEP es parte de un programa, pero no lo único que usaría una persona. No es un tratamiento inocuo, tiene sus efectos secundarios, por eso se debe normar bien. Esto debe estar bien regulado, tanto para el esquema público como para el privado”, agregó.

La especialista recordó que esto no sustituye al condón, dado que este también reduce el riesgo de otras infecciones de transmisión sexual que la PrEP no cubre, como la gonorrea o la sífilis.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.