Irene Rodríguez. 5 mayo
Para determinar si hay una variante específica del virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, los especialistas analizan muestras del virus gen por gen y determinan si hay cambios o mutaciones. Imagen con fines ilustrativos. Fotografía: Archivo
Para determinar si hay una variante específica del virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, los especialistas analizan muestras del virus gen por gen y determinan si hay cambios o mutaciones. Imagen con fines ilustrativos. Fotografía: Archivo

La presencia de variantes del SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, que generan preocupación a la ciencia, aumentó en el país.

Se vieron 40 casos de variantes surgidas en Sudáfrica, Reino Unido o Brasil, esto constituye el 12% de las 325 muestras analizadas en el último cuatrimestre.

También aumentó la presencia de mutaciones que la ciencia estudia para determinar su impacto en la transmisibilidad, agresividad y probabilidad de que se “escapen” de anticuerpos, lo que, eventualmente, aumentaría el riesgo de infecciones o restaría eficacia a las vacunas. Una de cada tres de las muestras contienen estas mutaciones.

Estas son las conclusiones del último cuatrimestre de análisis genómicos del virus, que revisaron los genomas del virus extraído a 325 personas infectadas entre diciembre y marzo.

En un comunicado, el Instituto Costarricense de Investigación en Nutrición y Salud (Inciensa), institución que lidera estos estudios, destacó que estas muestras provienen de personas de todas las edades y de todas partes del país.

Mutaciones cada vez más presentes

El comportamiento de la genética del nuevo coronavirus en Costa Rica está cambiando. Esto es lo más normal y esperable.

Para subsistir, un virus requiere de las células humanas para así replicarse y continuar transmitiéndose. Por ello, cada vez que se replica, desarrolla cambios, en su mayoría no le aportan ninguna ventaja o desventaja, pero algunos de ellos sí lo harán.

Según los cambios que presenten, los virus se dividen en familias o linajes.

En los últimos análisis se vio que el linaje llamado B.1.1.389, que había sido preponderante en Costa Rica durante 2020 (con el 91% de los casos analizados) y primeras semanas de 2021, está cada vez menos presente.

Esto le está dando paso a otros linajes que se ven en la tercera parte de las muestras secuenciadas. Se trata del linaje A.2.5, con dos sublinajes específicos: A.2.5.1 y A.2.5.2.

Este grupo es de particular interés porque presenta una mutación que la ciencia estudia de cerca. Se llama L452R y se ubica en la proteína Espícula o Espiga del virus (también llamada Spike o S en inglés). Esta proteína es clave, porque es la puerta de entrada del virus a las células humanas.

Francisco Duarte, coordinador del Laboratorio de Genómica de Inciensa, manifestó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) asocia a esta mutación con un aumento en la transmisibilidad.

Además, está asociada con una reducción en la neutralización de algunos tipos de tratamientos que se estudian contra el virus. Estos tratamientos en estudio se llaman anticuerpos monoclonales. Una neutralización podría afectar la efectividad del tratamiento.

También esta mutación se relaciona con una reducción moderada de la neutralización del virus con sueros de pacientes vacunados, lo que podría hacer que algunas vacunas no generen la eficacia deseada en algunas personas.

Variantes que preocupan
Así se ve en un microscopio electrónico el SARS-CoV-2, causante de la covid-19. Fotografía: NIAID
Así se ve en un microscopio electrónico el SARS-CoV-2, causante de la covid-19. Fotografía: NIAID

La OMS señala tres variantes que causan preocupación (VOC, por sus siglas en inglés): las vistas por primera vez en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

Dicho análisis encontró 40 casos de VOC: 21 de la B.1.1.7, surgida en Reino Unido; 10 de la P.1, surgida en Brasil; y nueve de la B.1.351, emergida en Sudáfrica. Estas provienen de personas de todo el país.

La ciencia sigue de cerca a las VOC porque podrían ser más transmisibles, más letales o restar eficacia a las vacunas disponibles.

La vacuna de Pfizer, la que se utiliza más en Costa Rica ha mostrado ser eficaz contra todas las variantes.

La de AstraZeneca tiene una eficacia reducida para la surgida en Sudáfrica, que tiene menos eficacia para evitar enfermedades leves, pero sí funciona de forma satisfactoria para prevenir hospitalizaciones y muertes.

Varias casas farmacéuticas ya trabajan en opciones para atacar directamente a las VOC.

Variantes de interés

El país también investiga variantes llamadas de interés (VOI, por sus siglas en inglés): aquellas en las que ya hay cambios en el fenotipo, es decir, en los rasgos observables del virus, o en las que hay mutaciones que se sabe o se sospecha que implican un cambio en el fenotipo.

Es posible que una VOI pase a ser una VOC si en algún momento se determina que podría influir en hacer el virus más transmisible, más agresivo o más letal; así como restarle eficacia a vacunas, causar menor efectividad en las pruebas diagnósticas o algún cambio en los síntomas de la enfermedad.

Este cuatrimestre se detectaron 14 muestras con una VOI.

Siete de ellas pertenecen a la B.1.427, descrita originalmente en California. Esta posee mutaciones que podrían tener algún efecto negativo en la respuesta inmune del hospedero. El posible impacto de las mutaciones de esta variante requiere investigaciones adicionales.

Otros cuatro casos son de la variante B.1.525, inicialmente reportada en Reino Unido y Nigeria. Se considera importante, pues acarrea mutaciones que podrían asociarse con la reducción de la capacidad de neutralización de los anticuerpos, lo que haría que la respuesta del sistema inmunitario pudiera ser más leve.

Dos son de la B.1.526, identificada a fines del 2020 en Nueva York. Esta también podría restarle efectividad a algunos tratamientos de anticuerpos.

Y uno de la P.2, descrita inicialmente en Río de Janeiro. Esta podría ser más transmisible.

¿Cómo se realizan los análisis?

El estudio del genoma del SARS-CoV-2 se realiza en nuestro país de manera continua desde abril pasado, coordinado por el Inciensa y apoyado por laboratorios de la Universidad de Costa Rica (UCR) y del Hospital Nacional de Niños.

La labor consiste en analizar, gen por gen, diferentes muestras del virus obtenidas en hisopados realizados a costarricenses o extranjeros que se encuentran en el país y que manifiesten la enfermedad.

Este análisis se mantiene constante en el tiempo para ver si hay cambios en el virus o mutaciones consideradas de interés o preocupación por la ciencia.

Eugenia Corrales Aguilar, doctora en virología de la UCR y quien participa de este trabajo aclaró, días atrás, que por situaciones de presupuesto, gran parte de las muestras (aunque no todas) se toman por casos que requieren mayor estudio.

Dentro de estas se encuentran personas contagiadas en el extranjero (como el caso de los turistas franceses), o con comportamientos poco esperados (como el médico de Limón que enfermó después de recibir ambas dosis de la vacuna), o con manifestaciones más graves.

Por ello, estas no constituyen una muestra representativa de lo visto en nuestro país, pero sí una a la que es necesario darle seguimiento.

Prevención no cambia

Más allá de que las variantes sean o no más contagiosas, el virus causante de la covid-19 ya es muy contagioso.

El tener las tres variantes de mayor preocupación para la ciencia no cambia el modo de prevenir la enfermedad, y por eso se debe ser riguroso con ella.

“Debemos hacer lo que está a nuestro alcance para evitar contagiarnos: lavado de manos, distancia física, mascarilla en sitios cerrados y evitar espacios pequeños, aglomerados y con poca ventilación”, recalcó Duarte.

“Tenemos vacunas y estas son una gran herramienta, pero todavía hay muy pocas personas vacunadas, debemos seguirnos cuidando”, concluyó.