Lucía Astorga. 13 octubre, 2019
Para evitar un incremento de más de 2ºC en la temperatura global promedio, como lo plantea el Acuerdo de París, es necesario que los países se comprometan a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Foto: AP
Para evitar un incremento de más de 2ºC en la temperatura global promedio, como lo plantea el Acuerdo de París, es necesario que los países se comprometan a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Foto: AP

Cuando los representantes de 197 países se sienten a negociar a partir del 2 de diciembre en Santiago de Chile, tendrán ante ellos el gran reto de saldar una de las principales deudas para garantizar una plena implementación del Acuerdo de París sobre cambio climático.

Se trata del artículo 6, una forma simple para designar un tema sumamente técnico y complejo. Este inciso hace referencia, entre otras disposiciones, a los “mecanismos de mercado” que permitirían a los países cumplir con una parte de sus objetivos nacionales de mitigación.

La necesidad de avanzar y finiquitar un acuerdo sobre este punto fue latente durante las conversaciones que 86 naciones sostuvieron en Costa Rica, del 8 al 10 de octubre, durante la PreCOP25, una reunión preparatoria para la Conferencia de las Partes (COP25), de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que este año organiza Chile.

El polaco Michal Kurtyka presidió en 2018 la COP24, en la ciudad de Katowice. Durante esa reunión se definieron las reglas para implementar el Acuerdo de París, quedando pendiente la definición de los mecanismos para generar un mercado global de carbono. Fotografía: John Durán
El polaco Michal Kurtyka presidió en 2018 la COP24, en la ciudad de Katowice. Durante esa reunión se definieron las reglas para implementar el Acuerdo de París, quedando pendiente la definición de los mecanismos para generar un mercado global de carbono. Fotografía: John Durán

En la cita en suelo nacional participó el ministro de Ambiente de Polonia, Michal Kurtyka, quien presidió en el 2018 la COP24, en la ciudad polaca de Katowice, y que finalizó sin que los gobiernos lograran ponerse de acuerdo en lo referente al artículo 6.

Pese a ser un tema importante que aún lo persigue y por el cual debe seguir respondiendo preguntas, Kurtyka prefiere no concentrarse en ello, dado lo complejo que resulta dirigir una negociación con autoridades de casi doscientos países soberanos.

“Gracias a Katowice, el Acuerdo de París está vivo (...). Había una gran discusión de si la comunidad internacional sería capaz de implementar directrices y dar vida a este tratado”, dijo en una entrevista con La Nación y la agencia de noticias AFP, sobre la COP24 en Polonia, que culminó con la definición de un libro de reglas para aplicar el pacto climático, tres años después de su firma.

"A pesar de muchas dificultades, alcanzamos gran éxito en Katowice; ahora necesitamos mucha voluntad, precisión política y habilidad para lograr un acuerdo en la COP25”, añadió.

Lo que se logró en 2018
La conferencia es presidida por el polaco Michal Kurtyka. Foto: AFP
La conferencia es presidida por el polaco Michal Kurtyka. Foto: AFP

De la misma forma en que una ley se acompaña de un reglamento para su aplicación, el Acuerdo de París requiere de lineamientos precisos que permitan su puesta en marcha, particularmente para lograr un proceso transparente, en el que los Estados rindan cuentas al mundo sobre sus acciones, financiación y resultados.

En Katowice, las naciones acordaron un paquete con siete directrices sobre las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, en inglés); los esfuerzos de adaptación; el marco de transparencia; el establecimiento de un comité para facilitar la aplicación del Acuerdo de París; la evaluación y balance mundial del progreso, así como el apoyo financiero a los países en desarrollo y el establecimiento de nuevas metas de financiamiento del 2025 en adelante.

Pero ¿qué fue lo que impidió generar un acuerdo sobre el artículo 6? “Es una discusión muy técnica, algunos países habían acumulado cuotas de emisión de dióxido de carbono (CO2) y la pregunta era cómo lidiar con este inventario existente. Resultó ser algo muy político”, explicó Kurtyka.

Por medio de la reglamentación de ese apartado, se podría impulsar el comercio de carbono e incluso generar mercados globales sobre la materia, de forma tal que los países puedan intercambiar sus derechos de emisión.

“Por ejemplo, un país desarrollado invierte en un proyecto de energías renovables en otro menos desarrollado, y puede contabilizar esa inversión como parte de sus políticas de mitigación del cambio climático. Las negociaciones deben dejar claro cada detalle del mecanismo de intercambio de emisiones.

”Crear un mercado de algo que no se ve, como la reducción de emisiones –es decir, cuánto menos contamino con este proyecto-, hace que la discusión sea en gran parte técnica”, explicaba el diario chileno La Tercera en su edición del 11 de julio pasado.

Lo anterior también supone un desafío, ya que sin los instrumentos correctos, se puede caer en el error de contar dos veces la reducción de emisiones, siguiendo con el ejemplo anterior: las del país que hizo la inversión y las de la otra nación donde se realizó la iniciativa.

¿Éxito en Chile?

Consultado sobre si considera posible que en Chile se logren resolver los pendientes del artículo 6, Kurtyka dijo sentirse “optimista”, pero resaltó que el camino “no se está volviendo más fácil”.

“Esta discusión necesita quedarse en el nivel de cómo resolver el problema y no traer argumentos adicionales (...). Necesitamos buena voluntad, no solo de los técnicos, sino también de los negociadores y políticos; no debería ser politizado innecesariamente", expresó.

Sobre el contexto actual y cómo podría influir en las próximas discusiones, el jerarca considera que “tenemos cada vez más tensiones (en la escena internacional), en cuanto a temas comerciales entre países, algunos hablan de guerras comerciales; no es el mismo ambiente para el multilateralismo que en el 2015 (cuando se firmó el Acuerdo de París)”.

Para él, la reunión en su país también marcó el fin de un ciclo y el inicio de uno nuevo, en el que nos encontramos en la actualidad. “Las COP pasadas se concentraron más en negociaciones intergubernamentales, mientras que Katowice se centró en un diálogo conjunto para formar esta guía. Ahora, el foco será más y más en implementación”, dijo.

“Es importante que cuando estemos discutiendo en la COP25, y en el futuro, seamos capaces de identificar soluciones que nos acerquen a los objetivos del Acuerdo de París, al tiempo que sean social y económicamente viables”.