
La muerte de una estrella puede crear algunos de los objetos más complejos y hermosos del universo. Una nueva imagen obtenida por los telescopios espaciales Hubble y Euclid muestra con gran detalle la nebulosa Ojo de Gato, uno de los remanentes estelares más intrigantes conocidos por la astronomía.
Este objeto, también identificado como NGC 6543, se encuentra en la constelación de Draco, a unos 4.300 años luz de la Tierra. Astrónomos lo han estudiado durante décadas debido a su estructura extremadamente compleja, compuesta por anillos, filamentos y nubes de gas que se expanden hacia el espacio.

Las llamadas nebulosas planetarias no tienen relación con los planetas. El nombre se originó porque, en los primeros telescopios, estas estructuras parecían discos redondeados similares a planetas. En realidad, se forman cuando una estrella similar al Sol expulsa sus capas externas en las últimas etapas de su evolución.
La nebulosa Ojo de Gato también tiene un lugar importante en la historia de la astronomía. En 1864, el análisis de su espectro de luz permitió demostrar que estas nebulosas están compuestas por gas, lo que ayudó a diferenciarlas de estrellas y galaxias.
En la nueva imagen, el telescopio Euclid, de la Agencia Espacial Europea, muestra una vista amplia del entorno. Su cámara captura arcos y filamentos del núcleo brillante rodeados por un halo de fragmentos de gas que se alejan de la estrella central.
Ese anillo exterior se expulsó en una fase anterior a la formación de la nebulosa principal. En el fondo de la imagen también aparecen numerosas galaxias distantes, lo que evidencia cómo las observaciones modernas permiten estudiar al mismo tiempo fenómenos locales y regiones profundas del universo.
Por su parte, el telescopio Hubble aporta imágenes de alta resolución del núcleo de la nebulosa. Estos datos revelan una compleja red de capas concéntricas, chorros de gas y nudos densos formados por interacciones de choque en el material expulsado.
Según los investigadores, estas estructuras funcionan como un registro fósil cósmico de los últimos episodios de pérdida de masa de la estrella moribunda que dio origen a la nebulosa.