Presentado por: INGESA
En Costa Rica, la electricidad limpia dejó hace tiempo de ser únicamente un tema ambiental. Hoy se ha convertido en una herramienta estratégica para competir en mercados internacionales cada vez más exigentes en sostenibilidad, eficiencia y reducción de emisiones.
Sin embargo, mientras el país intenta avanzar hacia una economía más electrificada y menos dependiente de combustibles fósiles, una ola de desinformación alrededor de la tarifa eléctrica TMT-b amenaza con ponerle freno a esa transición.
Durante los últimos años, decenas de empresas industriales y comerciales han escuchado versiones contradictorias sobre quién puede acceder a esta tarifa especial, cuáles son los requisitos reales y si mecanismos como la certificación ISO 50001 siguen teniendo validez para optar por el beneficio.
El problema es que muchas de esas afirmaciones no aparecen en ninguna normativa vigente.
Por el contrario, tanto el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) como la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) han emitido criterios oficiales aclarando varios de los puntos que más dudas generan dentro del sector productivo.
La preocupación no es menor. En un momento en que Costa Rica intenta consolidarse como un país atractivo para inversión sostenible y producción baja en emisiones, la incertidumbre energética puede terminar afectando decisiones empresariales clave.
¿Qué es la tarifa TMT-b y por qué importa?
La tarifa TMT-b nació bajo una lógica clara: incentivar que las empresas migren hacia procesos eléctricos más eficientes, reduzcan el uso de combustibles fósiles y adopten sistemas modernos de gestión energética.
La medida forma parte de la visión trazada en el Plan Nacional de Descarbonización, que apuesta por aprovechar la matriz eléctrica renovable de Costa Rica como motor de competitividad.
En otras palabras, la intención es que más industrias y comercios utilicen energía limpia para producir más, contaminar menos y ser más competitivos.
Pero entre interpretaciones confusas, criterios no oficiales y requisitos que muchas veces se repiten “de boca en boca”, la tarifa terminó rodeada de mitos que hoy generan dudas dentro del sector empresarial.

Lo que hay que saber
Mito #1: “Solo las empresas con altos consumos pueden acceder”
Uno de los errores más frecuentes es creer que únicamente las compañías con consumos eléctricos extremadamente altos pueden optar por la TMT-b.
Sin embargo, la ARESEP aclaró mediante el oficio OF-0399-IE-2026 que una empresa servida en media tensión y que cuente con certificación ISO 50001 vigente puede gestionar esta tarifa aunque no cumpla los parámetros tradicionales de demanda o consumo.
Esto abre la puerta a que más empresas medianas puedan avanzar hacia procesos energéticos más eficientes.
Mito #2: “Hay que cumplir ciertos niveles de empleo”
Otra versión ampliamente difundida señala que la empresa debe tener una cantidad específica de colaboradores para aplicar.
No obstante, según el mismo oficio OF-0399-IE-2026, el nivel de empleo no constituye actualmente un requisito técnico ni legal para acceder a la tarifa TMT-b.
Mito #3: “El MINAE no puede emitir criterios sobre esta tarifa”
La discusión también ha girado alrededor del rol del MINAE.
Algunos sectores han sostenido que únicamente ARESEP puede interpretar o emitir criterios sobre la tarifa. Pero tanto el comunicado oficial DVME-001-2026 como los oficios OF-0399-IE-2026 y OF-0055-IE-2026 reconocen expresamente la competencia del MINAE como ente rector del subsector energía.
Es decir, sí puede emitir lineamientos e interpretaciones oficiales relacionadas con política pública energética.
Mito #4: “La tarifa ya no existe”
Pese a los rumores, la tarifa TMT-b continúa vigente.
La ARESEP lo confirmó mediante el oficio OF-0055-IE-2026 y además aprobó, mediante la resolución RE-0072-IE-2025, las tarifas aplicables para el año 2026.
Mito #5: “Solo aplica para ciertos sectores industriales”
Otra interpretación equivocada es que únicamente ciertos tipos de industrias pueden acceder al beneficio.
MINAE y ARESEP han reiterado que no corresponde limitar arbitrariamente la tarifa a un único subsector económico. La interpretación debe realizarse conforme a la definición especial de “industria” establecida en el Decreto Ejecutivo N.° 29732-MP.
Mito #6: “La empresa debe permanecer un año en TMT antes de migrar”
También ha circulado la idea de que las compañías deben pasar al menos un año dentro de la tarifa TMT antes de solicitar el traslado a TMT-b.
Los criterios oficiales aclaran que este requisito no aplica cuando la solicitud se fundamenta en una certificación ISO 50001 vigente.
Mito #7: “La empresa debe estar medida en media tensión”
No necesariamente.
El criterio determinante es que la empresa sea servida en media tensión, es decir, el nivel del punto de entrega eléctrico. Así lo aclaró el MINAE mediante el oficio DE-0323-2025.
Competitividad y sostenibilidad: una discusión mal planteada
La controversia alrededor de la TMT-b ha provocado que, en algunos sectores, la conversación se plantee como una especie de enfrentamiento entre sostenibilidad ambiental y competitividad económica.
Pero precisamente el objetivo de esta política pública es demostrar que ambas pueden avanzar juntas.
Costa Rica necesita fortalecer su sector industrial y comercial para sostener empleo, atraer inversión extranjera y consolidar su modelo exportador. Pero al mismo tiempo debe responder a mercados internacionales que exigen procesos cada vez más limpios y eficientes.
Más de 400 empresas ya utilizan esta tarifa
Según datos de ARESEP, actualmente más de 400 empresas en Costa Rica operan bajo la tarifa TMT-b.
La cifra evidencia que dejó de tratarse de un mecanismo excepcional y comenzó a consolidarse como parte de la estrategia nacional de electrificación y descarbonización.
El reto ahora, coinciden distintos sectores, es reducir la incertidumbre regulatoria y evitar que interpretaciones contradictorias terminen frenando inversiones, innovación o procesos de transformación energética que el propio país intenta impulsar.
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