
Convertirse en un gran líder es un proceso evolutivo y progresivo. El liderazgo en el panorama empresarial moderno de hoy necesita una variedad de habilidades, las cuales son diferentes de las que se requerían en el pasado y de las que se van a requerir en el futuro.
El entorno y la fuerza laboral han evolucionado, y continuarán haciéndolo, lo que significa que nosotros, como líderes, debemos estar en un estado constante de autoconciencia, autoformación y mejora continua. En esencia, estamos hablando del cambio como constante.
El principio de que el cambio es lo único constante, no debe alejarlo de su necesidad de tener claros sus valores innegociables y tener firmeza para defenderlos. Las condiciones variantes del entorno no deben definir sus valores. ¿Imagina cómo sería su panorama si sus valores se movieran con las tendencias del mercado?
En los negocios necesita ser consciente de dos tipos de valores:
- Sus valores innegociables que lo definen como individuo.
- Los valores que definen a su organización (los cuales tienden a influir en la cultura y el clima del lugar de trabajo).
Si se mantienen alineados sus valores personales y los de tu organización, tendrá mayores posibilidades de estar más satisfecho y tener menos conflictos (internos y externos). ¡Suena maravilloso!
El único problema es que la mayoría de las personas no saben cuáles son sus valores fundamentales innegociables, y mucho menos los honran.
Con bastante frecuencia me he encontrado con líderes que en la práctica, ¡las circunstancias les inducen a ser “flexibles en sus valores”! Puede ser un error en la formación que hemos tenido, ya que aprendimos a buscar ser aceptados y amados. Aprendimos a trabajar por el prestigio, el cual lo dá el lugar de trabajo, el reconocimiento, el ascenso, el aumento salarial, etcétera.
Trabajo con personas con diferentes intereses, de diferentes generaciones, géneros, culturas y niveles de experiencia.
Una de las primeras acciones que hago con cada uno de ellos es identificar sus valores fundamentales innegociables. ¿Para qué? Para que trabajemos en función de lo que es importante para ellos. Es decir, lo hago por que me he encontrado con muchas personas en un trabajo o negocio que les deja un sin sabor o malestar, ya que atenta contra parte de lo que es importante para ellos.
Cuando los valores familiares son innegociables
Hace un tiempo atrás trabajé con una ejecutiva que tenía el objetivo de llegar a la cima de cada área de negocio de la empresa, para asegurarse de tener una experiencia y comprensión profunda.
Para ella, los valores familiares eran innegociables. En su vida, su familia y su matrimonio eran muy importantes y una de sus reglas inquebrantables era el tiempo que le entregaba a su esposo y a sus hijos. Por ejemplo, antes de ser contratada o cada vez que ascendía de posición, le comunicaba a sus futuros superiores que ella estaría llevando a sus hijos a las actividades extracurriculares de las tardes.
Para lograr esto, ella saldría de la oficina a las 5:30 p. m, y si quedaba trabajo pendiente que realizar, ella lo haría feliz una vez que la familia hubiese cenado. Si esto no les funcionaba a sus futuros superiores, estaba bien ... pero no era algo que ella negociaría.
El resultado: al comunicar y honrar su regla inquebrantable, sus superiores la respetaban por tener claridad en sus decisiones y por cumplir su promesa de hacer el trabajo independientemente del tiempo.
Actualmente, su crecimiento dentro de la empresa ¡va por muy buen camino! Este es un perfecto ejemplo de como un líder que desea vivir honrando sus valores y reglas, puede demostrar que sus acciones se conectan directamente a resultados comerciales tangibles y lograr una fuerte diferenciación.
¿Cómo reconozco mis valores innegociables?
Si recuerda que los seres humanos existimos para ser mejores personas cada día y servir mejor a los demás, se le hará mas fácil reconocerlos: la honestidad, la responsabilidad, el servicio, la fidelidad, la justicia, la generosidad, la paciencia, la bondad, la vida, la dignidad de todas y cada una de las personas, la verdad, el bien, etc.
Una clave de honrarlos es que un valor, por más que quiera hacerlo crecer, no puede atentar contra otro valor.
Le pongo un ejemplo y para ello comparto un breve análisis sobre los conflictos que se dan cuando los valores de la empresa y del ejecutivo están contrapuestos.
Esta semana fui a ver la película Unplanned, que esta basada en hechos de la vida real. Trata de la vida de Abby Johnson, la directora clínica más joven en la historia de Planned Parenthood. Al inicio de la película, Abby creía que estaba trabajando fuertemente por dos importantes valores- respeto y servicio para la mujer.
Ella aceptó trabajar en esta empresa porque creía que el aborto “no era malo ya que el feto era una masa de células que no siente”. Este era el argumento que la empresa le había indicado que promoviera en las clientes (argumento que atenta con el valor de la transparencia y honestidad).
Durante su crecimiento dentro de la empresa, ella empezó a percibir situaciones que la hacían sentir incómoda y dubitativa. Hasta llegar a comprender realmente lo que implicaba el proceso completo del aborto. En ese momento se dio cuenta que lo que se hacía en la empresa atentaba contra varios de sus valores fundamentales: el derecho a la vida, la fidelidad, la justicia, la bondad, la verdad, la dignidad, la honestidad… en ese instante decidió renunciar.
Este es un gran ejemplo de como un líder puede autoengañarse si no tiene claro sus principios, y aún y cuando desee trabajar en función de uno o dos valores, estos no pueden ir en contra de otros valores fundamentales.
Los mejores líderes respetan sus valores innegociables, son aprendices de por vida y se responsabilizan por su mejora continua. Y si bien muchas organizaciones de alto rendimiento tienen multitud de gerentes sólidos, muchas aún carecen de grandes líderes en todos los niveles. Lo invito a que trabaje por ser un gran líder.
Ideas para llevar:
- Reconozca sus valores innegociables y tenga firmeza para defenderlos.
- Si tiene claros tus valores, tiene una guía sólida para la actitud y comportamiento a seguir y para la toma de decisiones. Si se mantienen alineados sus valores personales y los de su organización, tendrá mayores posibilidades de estar más satisfecho y tener menos conflictos (internos y externos).
- Los mejores líderes respetan sus valores innegociables, son aprendices de por vida y se responsabilizan por su mejora continua. Y si bien muchas organizaciones de alto rendimiento tienen multitud de gerentes sólidos, muchas aún carecen de grandes líderes en todos los niveles.
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