Jairo Villegas S.. 22 septiembre
María José Cubero vive en Taipéi desde hace casi tres años. Cortesía
María José Cubero vive en Taipéi desde hace casi tres años. Cortesía

Este nuevo siglo apenas se iniciaba cuando emergió en la televisión nacional una periodista deportiva dedicada al mundo de los motores, llena de entusiasmo que cautivó al público.

Se trata de María José Cubero Castro, quien ahora tiene 39 años. Esta vecina de Santa Bárbara de Heredia informaba sobre carreras de autos y motos en Canal 7, donde trabajó entre el 2004 y 2010.

Ese no fue el único espacio en que informó al público sediento de la adrenalina que producen diversas disciplinas deportivas pues también laboró en el desaparecido Canal 9, Radio Monumental, Zoom Radio, periódico Al Día, la empresa RPMTV y TDmás.

Empezó como reportera deportiva escribiendo sobre surf en una revista llamada Surfos.

María José Cubero en el Gran Hotel en Taipei. Cortesía
María José Cubero en el Gran Hotel en Taipei. Cortesía

No obstante, su carrera profesional en medios se detuvo, aunque aún se sorprende de que muchas personas la reconozcan.

“Me cuesta creer porque en mi tiempo no había redes sociales, pero creo que el trabajo que hice en deportes de motor le gustó a la gente y por eso algunos se acuerdan todavía”, comenta María José.

Quizás entre sus planes no estaba migrar e instalarse en otro país, lejos de Costa Rica, al punto que hace 10 años fundó una empresa de comunicación, que aún mantiene con su gran amiga y ahora socia, Adriana Hernández, pero en el 2015 todo cambió.

En ese año, su esposo André Quirós encontró una oportunidad laboral con la aerolínea taiwanesa EvaAir.

María José Cubero, su esposo André Quirós y sus hijos Fabián (alzado) y Tomás, en Taiwán. Cortesía
María José Cubero, su esposo André Quirós y sus hijos Fabián (alzado) y Tomás, en Taiwán. Cortesía

Durante un año, André estuvo solo en Taiwán, pero luego, la familia tomó la decisión de estar unida, en Asia.

El próximo diciembre, María José cumple tres años de vivir en ese sitio.

“Mi esposo nos conoce bastante bien y supo que la vida en Taiwán era apta para nosotros. También queríamos darle a nuestro único hijo -en ese momento- la oportunidad de vivir y aprender una cultura diferente. Ni Tomás (hijo) ni yo hemos tenido por ahora el mal de patria, ni nos hemos arrepentido de venir por acá. Eso sí, viajamos regularmente a Costa Rica”, indicó María José.

Tomás ya tiene 10 años, y estando en la isla, María José volvió a ser mamá. Hace poco más de un año nació Fabián.

“Describirte la vida acá me tomaría muchas páginas, pero siempre es bueno empezar comentando que todo tiene su lado bueno y su lado no tan bueno. Logramos adaptarnos muy bien a la vida acá, aunque no hablamos mandarín. El taiwanés es muy amable con el extranjero y en muchos lugares hablan inglés. La gente es muy amable y colaboradora. La vida acá es tranquila, es más económica que Costa Rica”, describe María José.

María José Cubero en Taoyuan City, en Taiwán. Cortesía
María José Cubero en Taoyuan City, en Taiwán. Cortesía

Adora la seguridad en esa nación, así como la honradez de los taiwaneses. Otra característica que destaca de los habitantes de ese lugar es el respeto.

“Podés vestirte como quieras y nadie te dice nada ni te vuelven a ver mal.. Además, si olvidas algo, es seguro que lo tendrás de vuelta muy pronto, estará en el puesto de seguridad o policía más cercano. Si es la billetera o cartera, vendrá con el dinero intacto. Además, me gustan mucho la gran variedad de cafecitos para visitar, eso me encanta, sin dejar de lado la naturaleza de este país que es realmente hermosa”, resaltó.

Estar tan lejos de Costa Rica provoca momentos de dulces recuerdos, que se convierten en pasajes que se extrañan en demasía. La familia, los amigos, el trabajo y las playas ticas son parte de esos elementos que extraña María José.

Con la comida no han tenido problemas. ¿Por qué? Asegura que es deliciosa y variada, al punto que siempre hay algo nuevo que probar.

“Acá no se come nada raro como muchos creen, ni solo arroz. Afortunadamente acá tengo la posibilidad de comer exactamente lo que comíamos en Costa Rica. La variedad de frutas, verduras y vegetales es enorme. Puedo hacer una olla de carne, chifrijo, chorreadas, tortillas con queso, picadillos”.

“Una curiosidad es, por ejemplo, el taro, esta verdura que para nosotros es el tiquisque, creo; acá la usan para postres y yo la cocino en mi olla de carne. También hay muy buen café, en cada esquina hay buenas cafeterías e incluso puedo comprar café de Costa Rica en algunos supermercados. Hay cosas más específicas como la masa o nuestros frijoles, que cuesta más encontrar, pero no es imposible. Los supermercados tienen buenos productos internacionales y tienen la mayoría de ingredientes”, afirma María José.

María José Cubero y sus hijos, Tomás (der.) y Fabián en el Memorial Hall en Taipéi. Cortesía
María José Cubero y sus hijos, Tomás (der.) y Fabián en el Memorial Hall en Taipéi. Cortesía

Una linda característica de Taiwán es la cantidad de restaurantes, que van desde las comidas rápidas a internacionales de un sinfín de lugares.

“Nos encanta la tailandesa, vietnamita y japonesa”, comenta esta costarricense.

Antes de la pandemia por la covid-19, María José solía venir a Costa Rica una vez al año con sus hijos, y dos veces sola.

Vivir tan lejos de Costa Rica no es sencillo. Sobre todo en los primeros meses, María José llegaba a un restaurante, el menú estaba en mandarían y nadie hablaba inglés.

“Me he perdido montones de veces manejando a lugares nuevos y bueno, hasta manejar es diferente y uno tiene que acostumbrarse. Se conduce a alta velocidad en la pista y no se hace a la defensiva, sino que las personas son amables, pero al principio uno siente que son atrevidos, pero luego aprende esas reglas”.

Llevarse un susto no es descabellado. Que lo diga María José.

“Se me ha perdido el carro en un parqueo enorme”.

María José Cubero en un café en Taiwán. Cprtesía
María José Cubero en un café en Taiwán. Cprtesía

Una decisión muy meditada fue tener a Fabián en Taiwán, aunque algunas personas le decían “que estaba loca”.

“El trato de la doctora, los cuidados post operatorios y la situación en general fue muy linda experiencia para nosotros como familia. Estuve en un hospital privado, pero solo mi doctora hablaba inglés, las enfermeras no, pero uno nota la vocación y el esfuerzo para procurar que me sintiera lo mejor posible. Hasta nos permitieron que mi hijo mayor se quedara con nosotros en la habitación del hospital porque no teníamos con quien dejarlo por cinco días, que es el internamiento acá por una cesárea”, detalló.

María José fue a clases de taiwanés durante seis meses, por lo que al menos puede decir algunas palabras. Su hijo mayor aprende ese idioma en la escuela, como segunda lengua, pues las clases las recibe en inglés.

Por ahora, esta familia no tiene una fecha definida para regresar a Costa Rica. Taiwán, de paso, es uno de los lugares con mejor manejo de la pandemia por el nuevo coronavirus.

Mapa de Taiwán.
Mapa de Taiwán.

Datos de Taiwán

Capital: Taipéi

Población: 23,5 millones (casi cinco veces más que Costa Rica)

Extensión territorial: 36.193 kilómetros cuadrados (equivale al 70% de Costa Rica)

Idioma: Mandarín

Moneda: Nuevo dólar taiwanés (un nuevo dólar taiwanés equivale a ¢19)

Visa: Es exigida para los ticos

Esta es la sexagésima novena historia sobre costarricenses que dejaron su país por diferentes circunstancias, se adaptaron a otra tierra, pero guardan el cariño por sus raíces.