Fanny Tayver Marín. 17 diciembre, 2019
Kiara Arias y María Zúñiga sostienen ese cartelón que dio de qué hablar en un estadio lleno en la final nacional de fútbol femenino. Fotografía: Rafael Pacheco
Kiara Arias y María Zúñiga sostienen ese cartelón que dio de qué hablar en un estadio lleno en la final nacional de fútbol femenino. Fotografía: Rafael Pacheco

María Zúñiga y Kiara Arias son dos fervientes aficionadas de Liga Deportiva Alajuelense, prácticamente siempre van al estadio y querían motivar a las futbolistas que le darían vida al duelo definitivo de la final nacional de fútbol femenino entre Alajuelense Codea y Saprissa FF.

Lo que ellas no pensaban era que hasta en México y la misma Concacaf haría eco de ese mensaje lleno de fuerza e inspiración para el fútbol femenino.

“Dos días antes del partido surgió la idea, nosotras habíamos hecho algo parecido cuando habían dicho que los hondureños se iban de la Liga. Hicimos un cartel y fue algo pequeño. Ahora pensamos en motivar a las jugadoras, que ellas salieran a la cancha y al verlo se alegraran”, manifestó María Zúñiga.

Confesó que Kiara y ella jamás imaginaron lo que ese mensaje iba a generar en la gente.

“Nos pusimos de acuerdo para comprar los materiales, fue muy rápido. Lo hicimos el mismo lunes y la discusión de la frase, hasta hicimos una votación entre amigos para ver qué sonaba mejor, para que el mensaje transmitiera algo positivo y que no se tomara a mal y que la gente pensara en la importancia de involucrarse en el fútbol femenino”.

Ellas lo que pretenden es que a partir de ahora, siempre haya público cuando juegan las muchachas.

Alajuelense Codea recaudó ¢20 millones en la final nacional de fútbol femenino. Foto: Rafael Pacheco
Alajuelense Codea recaudó ¢20 millones en la final nacional de fútbol femenino. Foto: Rafael Pacheco

“Lo vimos en una página de la Concacaf y no nos imaginábamos nada de esto y en México también compartieron la foto y algo que empezó como un detalle para el equipo trascendió y ojalá sirva de motivación para otras personas”.

Como aficionada, Zúñiga tenía el presentimiento de que de nuevo se rompería el récord de asistencia, pero ni por la mente le pasaba que el gran sueño de ver un estadio a reventar sería una feliz realidad para el fútbol femenino tico.

“Fue impresionante y todavía empieza el partido, sigue entrando gente y nos cuentan que hay gente que se queda afuera por la cantidad de entradas que se vendieron, porque ya no había espacio y no visualizábamos que esto pasara en tan poco tiempo. Fue un sueño hecho realidad para todos, en cancha, en gradas, en casas, en todo lado”, reseñó.

Para ella, el reto ahora es que la afición siga haciéndose presente a los partidos del fútbol femenino.

“Esto no puede quedar solamente en una final o en un clásico, yo creo que ellas merecen que se les dé el seguimiento desde la parte de medios de comunicación, que sigan involucrándose, que sigan transmitiendo partidos por televisión, que la gente se emocione al verlas jugar, que vayan a los estadios, que compren entradas, que si salen productos para favorecer al fútbol femenino los compren, todo lo que sea de provecho para los equipos, genial”, finalizó.