Jessica Rojas Ch.. Hace 6 días
Ivonne (Grettel Cedeño) y Beatriz (Laura Alvarado) son las dueñas de La Remendona. La más joven llega al negocio por herencia de su mamá y aprende el oficio. Foto: Cortesía Sinart.
Ivonne (Grettel Cedeño) y Beatriz (Laura Alvarado) son las dueñas de La Remendona. La más joven llega al negocio por herencia de su mamá y aprende el oficio. Foto: Cortesía Sinart.

Las costureras de La Remendona no solo reparan ropa, hacen diseños exclusivos o pegan zíppers; ellas también sacan su rato para remendar corazones, relaciones y uno que otro enredo de los clientes que llegan a su negocio.

Beatriz e Ivonne son las protagonistas de la nueva serie de canal 13, La Remendona, un programa de ficción original del Sinart y Estudios Cinematográficos Orosí, que se estrena este martes 3 de diciembre a las 8 p. m.

La Remendona contará la historia de estas dos costureras emprendedoras que buscan darle una nueva cara al negocio que tienen; los personajes principales serán interpretados por las actrices costarricenses Laura Alvarado y Grettel Cedeño (Beatriz e Ivonne, respectivamente) y estarán acompañadas en cada entrega por Jaime Hernández y Diego Benavides en los papeles de Rolando y Gavilán, que llegan a completar el elenco principal de la serie.

“La ropa nos sirve para cubrirnos, para descubrirnos, para encubrirnos, para disimular; así que la idea de la serie va de eso. Son dos mujeres que tienen una remendona que les ha costado mucho, la historia cuenta todas las peripecias que les pasa a esas mujeres en el aspirar a que su negocio mejore”, explicó Óscar Castillo, creador de la idea de la nueva serie nacional.

Rolando (Jaime Hernández) y Gavilán (Diego Benavides), se suman al elenco de La Remendona. El primero vuelve al país con una visión más cosmpolita de la moda, el otro es quien vive la calle a flor de piel. Foto: Cortesía Sinart.
Rolando (Jaime Hernández) y Gavilán (Diego Benavides), se suman al elenco de La Remendona. El primero vuelve al país con una visión más cosmpolita de la moda, el otro es quien vive la calle a flor de piel. Foto: Cortesía Sinart.

En La Remendona no solo se verán las situaciones que viven las dueñas del negocio, sino también las que pasan a diario el mensajero Gavilán y el diseñador Rolando, quienes con sus vivencias le suman diferentes cambios al relato de la serie. Los personajes se complementan además con aquellas realidades sociales que los rodean porque en un negocio de barrio se acostumbran no solo a recibir trabajo, sino también a ser un espacio donde coinciden los vecinos con sus problemas.

Así pasa con la pulpería, la barbería o la zapatería; muchos buscan en esos lugares un cierto oasis para desahogar las situaciones cotidianas.

“Hay contacto humano, valores, antivalores, hay quienes llegan con diferentes temas. Allí se modifican, transforman, diseñan toda clase de prendas; llega toda clase de gente a visitarlos y para todos tienen una respuesta. Es un pequeño taller de costura en un barrio grande”, agregó Castillo, de Orosí, quien también ha realizado otras series de televisión nacional como El Barrio y La Urba.

En La Remendona Ivonne es la voz de la experiencia, la que le da el toque humano al taller, la que lo convierte en un espacio de encuentro humano. Por su parte, Beatriz es la juventud que llega a darle un nuevo aire al negocio y que busca con la globalización llevar La Remendona a otro nivel.

Gavilán representa el contacto con el pueblo, él es el mensajero del taller y se encarga de vivir la calle a diario en su motocicleta. Rodolfo acaba de volver al país por un motivo personal, pero se reencuentra con sus raíces y decide quedarse para mostrarle al televidente la mirada de nuestra idiosincrasia a través de los ojos de una persona que se desarrolló en otro país.

En un taller de costura del barrio se pueden conocer las situaciones de los vecinos. En La Remendona no solo se cosen ruedos, también se reparan relaciones. Foto: Cortesía Sinart.
En un taller de costura del barrio se pueden conocer las situaciones de los vecinos. En La Remendona no solo se cosen ruedos, también se reparan relaciones. Foto: Cortesía Sinart.
Un espacio positivo

Para Castillo, la oportunidad de que la televisión costarricense tenga espacios para la producción criolla es una situación muy positiva tanto para el arte tico como para los televidentes, en medio de la avalancha de producciones internacionales y de servicios de distribución digital.

“Es sumamente importante que el Sinart haya decidido meterse en esto, lo mismo que se haya conseguido el patrocinio. La transformación que se está dando en el mundo entero en el campo de la transmisión de contenidos con los servicios digitales y las redes sociales ha cambiado la manera de consumir arte; entonces si uno no cambia y acondiciona los lenguajes a un universo tan grande y tan competido o está perdido o se puede quedar botado”, agregó Castillo.