
El anuncio del regreso de BTS a los escenarios en 2026 no fue un simple calendario de conciertos. Para millones de fans, marcó el cierre simbólico de una pausa iniciada en 2022, cuando el grupo anunció proyectos individuales y el cumplimiento del servicio militar obligatorio en Corea del Sur.
Latinoamérica apareció pronto en ese mapa emocional. Seis países fueron incluidos en la gira y México destacó como el único con recinto, fechas y proceso de venta confirmados en la región. Tres conciertos en el Estadio GNP Seguros, en mayo de 2026, bastaron para reactivar memorias de visitas pasadas y una expectativa acumulada durante más de una década.
La preventa que marcó un quiebre
La preventa en México se diseñó como un proceso exclusivo para miembros registrados del ARMY Membership, gestionado a través de Weverse y operado por Ticketmaster. En teoría, el sistema estaba pensado para priorizar a los fans más comprometidos; en la práctica, ocurrió otra cosa.
Desde los primeros minutos, miles de personas con registro confirmado recibieron mensajes que les negaban el acceso bajo el argumento de que la venta era “solo para fans registrados”. Para quienes lograban avanzar, aparecían otros obstáculos: cuentas marcadas por “actividad inusual”, sesiones pausadas al seleccionar asientos y compras canceladas sin explicación clara.
A esto se sumó un elemento sensible. Los precios publicados como fijos desaparecieron y reaparecieron como rangos en menos de una hora. El mapa oficial mostraba pocas secciones, pero circularon hasta 21 precios distintos sin desglose previo. En paralelo, los cobros fallaban al momento del pago, sin relación con fondos bancarios ni bloqueos externos.
La reventa no falló y el sistema dejó fuera a los fans
Mientras el sistema oficial presentaba errores, los revendedores comenzaron a operar sin interrupciones. A los pocos minutos de iniciada la preventa, ya circulaban cientos de boletos en plataformas secundarias, con precios inflados y ventas activas en tiempo real.
En otras palabras, había más boletos disponibles fuera de la plataforma oficial que dentro de ella. La situación se agravó con reportes de venta de boletos físicos en taquillas, pese a que la preventa había sido anunciada como exclusiva, digital y limitada a miembros registrados.
La respuesta del Gobierno mexicano
Lo ocurrido durante la preventa llevó el caso fuera del ámbito del entretenimiento y lo colocó en el terreno institucional. Colectivos de fans comenzaron a organizarse y a documentar lo ocurrido como una posible violación a los derechos del consumidor.
En redes sociales se consolidó una lectura compartida: el sistema falló donde debía proteger al consumidor, pero funcionó sin fricción en el mercado informal.
Las quejas presentadas por fans y colectivos derivaron en la intervención de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) de México, que abrió un proceso de revisión sobre la venta de boletos para los conciertos de BTS en México.
La procuraduría señaló públicamente que analizaría el uso de precios por rangos, la información previa brindada al consumidor y la aparente asimetría entre la venta oficial y la reventa. También pidió a la boletera y a la empresa promotora documentación sobre el funcionamiento del sistema durante la preventa y los mecanismos implementados para evitar la especulación.
El conflicto también alcanzó un nivel diplomático. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que envió una carta formal al presidente de Corea del Sur para exponer lo ocurrido durante el proceso de venta de boletos y la afectación reportada por miles de consumidores mexicanos.
En esa comunicación, el Gobierno mexicano no solo planteó el problema desde la óptica de la protección al consumidor, sino que solicitó la valoración de más fechas de conciertos en México, como una vía para reducir la presión sobre la demanda y mitigar los efectos de la reventa y la especulación. La petición se dio en el contexto del peso cultural y económico de BTS como uno de los principales productos de exportación cultural surcoreanos.
El Gobierno surcoreano confirmó la recepción de la misiva y señaló que analiza su respuesta. De forma paralela, la administración mexicana habilitó plataformas de denuncia para que las personas afectadas presentaran quejas formales.
Al final, lo que comenzó como una carrera contra el reloj para conseguir boletos terminó por dejar una huella más profunda. La Profeco anunció que prepara un acuerdo para publicarse en el Diario Oficial de la Federación, con el que busca regular la información y promoción en la venta de boletos para conciertos y festivales.
El anteproyecto establece obligaciones claras para las boleteras: mapas visibles, secciones definidas, precios finales sin variaciones y sistemas protegidos contra bots y compras masivas automatizadas.