
El magnate Anant Ambani, hijo del hombre más rico de Asia, pidió llevarse 80 hipopótamos de Colombia, país en el que les aplicará eutanasia para controlar a esta especie invasora, la cual introdujo de forma clandestina el narcotraficante Pablo Escobar.
Ambani ofreció al gobierno colombiano llevarse a los animales a su centro de rescate de fauna en el oeste de la India, luego de la reciente aprobación que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible le dio al plan de eutanasia.
“Estos ochenta hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo”, declaró el magnate en un comunicado publicado este martes 28 de abril.
El centro de conservación de Ambani, directivo del imperio empresarial Reliance Industries, lleva por nombre Vantara. Está ubicado en el estado de Gujarat y ya alberga a primates, grandes felinos, elefantes y otros animales rescatados.
“La compasión y la seguridad pública no son fuerzas opuestas. Con ciencia sólida y una planificación cuidadosa, es posible proteger a las comunidades ribereñas, preservar los ecosistemas y salvar la vida animal. Vantara cuenta con la experiencia, la infraestructura y la determinación necesarias para respaldar este esfuerzo, en los términos que Colombia exija", afirmó Ambani en un comunicado.
El lío de los hipopótamos en Colombia

Colombia lleva años debatiendo qué hacer con los casi 200 hipopótamos salvajes que habitan las orillas del río Magdalena, en el centro del país, luego de que cuatro ejemplares de esta especie invasora fueran introducidos por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de los ochenta.
A mediados de abril, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, anunció que sacrificaría a 80 de estos animales para frenar una reproducción que, sin medidas de control, podría elevar la población hasta los mil para 2035, según estimaciones de la propia cartera.
La decisión llegó después de que ningún país aceptara recibir a los hipopótamos, según afirmó en su momento la jefa de la cartera ambiental.
Las autoridades y expertos colombianos advierten que la presencia de hipopótamos pone en riesgo los ecosistemas acuáticos, y en especial a especies nativas como el manatí. Al ser animales territoriales y agresivos, suponen también un riesgo para las comunidades ribereñas, según un informe del Instituto Humboldt de 2022.
El proceso para contener a esta especie invasora

El procedimiento inicia con la instalación de un corral de estructura metálica cercano a los cuerpos de agua y núcleos poblacionales identificados, con un área mínima de 15 metros cuadrados por individuo.
Durante varios días se distribuye cebo —zanahorias, repollo, lechuga, frutas, sal mineral y melaza— tanto fuera como dentro del corral, preferiblemente en horas vespertinas, dado que los hipopótamos presentan mayor actividad al caer la tarde.
Una vez el animal ingresa al corral y activa el mecanismo de cierre de la puerta, se procede a la inmovilización química mediante un rifle de dardos.
El protocolo describe cinco opciones de combinaciones farmacológicas según el peso del individuo, que incluyen xilacina, ketamina, butorfanol, detomidina, azaperona y medetomidina. La selección queda a criterio del médico veterinario. Transcurridos entre 10 y 20 minutos de la última inyección, el animal debe estar en sedación profunda y en posición de decúbito lateral.
Entonces se establecen vías venosas y se profundiza el plano anestésico. El mecanismo de eutanasia química propiamente dicho puede realizarse con pentobarbital sódico en sobredosis por vía intravenosa, con clorhidrato de lidocaína administrado en el canal medular a través del orificio atlanto-occipital, o con sobredosis de agentes anestésicos, sedantes y analgésicos.


