
El publicó ovacionó en el Festival de Cannes el estreno de la película Siempre soy tu animal materno, la nueva producción de la directora franco-costarricense Valentina Maurel. La cinta se presentó en la sección Una cierta mirada.
Durante la proyección en la sala Debussy, la delegación estuvo acompañada por las protagonistas Marina de Tavira, Daniela Marín y Mariangel Villegas, además del reconocido actor mexicano Diego Luna, quien asistió a la proyección.
El filme sigue a una joven estudiante en Bélgica que regresa a Costa Rica con el fin de reencontrarse con su madre y su hermana. A partir de este retorno, la película profundiza en las complejidades de las relaciones filiales y en las diversas experiencias de ser mujer en las distintas etapas de la vida.
Durante la presentación en Cannes, Valentina Maurel compartió un discurso profundamente personal sobre el proceso de escritura. La cineasta explicó que se convirtió en madre mientras desarrollaba el proyecto, una experiencia que transformó por completo su visión creativa.
La cineasta confesó que atravesó el llamado mom brain —esa sensación de desconexión y agotamiento mental posterior a la maternidad— y detalló que redactó la película escena tras escena, con la esperanza de encontrar un sentido definitivo más adelante.
La realizadora defendió la necesidad de que una propuesta tan íntima alcance espacios internacionales de la categoría de Cannes. “Estamos intentando imaginar un cine más colectivo, más inclusivo y más abierto a nuevas voces”, afirmó.
Asimismo, Maurel subrayó que el cine latinoamericano con frecuencia ha sido retratado únicamente a través de sus crisis, su violencia o sus paisajes, por lo que reivindicó la importancia de visibilizar también los conflictos familiares y emocionales. “Nosotros también tenemos fantasmas familiares”, expresó ante el público de la sala Debussy.
Al cierre de la actividad, la directora agradeció el trabajo de sus actrices, productores y socios belgas, quienes han apoyado su carrera cinematográfica desde su época universitaria. Tras finalizar la proyección en Cannes, la película recibió una prolongada ovación de pie por parte de los asistentes.


