Entre pinceles abiertos, pinturas frescas y obras envueltas en plástico que parecían hacer fila para salir a su próxima exposición, el artista Otto Apuy Sirias (Guanacaste, 1949) afinaba los últimos detalles de unas piezas que debía entregar. Trabajando con sus manos y su corazón, como lo ha hecho desde hace más de 50 años, el artista, cuya trayectoria abarca la pintura, la escultura, la instalación, el videoarte y la literatura, fue sorprendido este jueves 12 de febrero con una llamada telefónica.
Del otro lado de la línea estaba el ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives. La noticia era breve, pero enorme: Apuy había ganado el Premio Nacional de Cultura Magón 2025.
Minutos después de la llamada, las puertas de la casa del artista en Sabanilla se abrieron para recibir a un equipo de La Nación. Apenas cruzar el umbral de su hogar quedó claro que ahí habita el arte. La mirada no alcanzaba para abarcarlo todo: hay pinturas que trepan por las paredes, piezas de arte intervenidas que conversan entre sí en las repisas, colores que irrumpen en cada rincón, libros apilados como mapas de pensamiento, retratos que vigilan desde las escaleras. Todo expira pasión, curiosidad y cultura.
Transcurrían los minutos y el teléfono no dejaba de sonar; amigos, familiares y colegas a llamaban emocionados a don Otto. Las felicitaciones llegaban en cascada pero, en medio de ese abrazo a la distancia el artista dejo la efusividad en pausa, pues era justo sacar un momento para hablar de identidad, amor, rebeldía y necesidad: las fuerzas que lo han impulsado en sus más de cinco décadas de carrera.
Eso sí, antes de entrar en materia y transitar por los recovecos de su apasionante vida, Apuy quiso dejar claro que el Magón no era solo suyo: se lo dedicó a su amada Guanacaste, porque para el artista la provincia se lo merecía desde hace mucho tiempo.
En ese gesto de entregarle el máximo reconocimiento cultural del país a la tierra que lo vio nacer, hay algo más que gratitud: está cargado de historia, reivindicación y memoria.
De esta manera, Apuy Sirias, heredero de una rica mezcla de culturas -porque la sangre china y la costarricense corren por sus venas-, se suma a la selecta lista de galardonados del Magón. A partir de ahora comparte tal honor con amigos y colegas como Manuel Monestel, Isabel Campabadall, José María Gutiérrez, su prima Hilda Chen Apuy, Guido Sáenz, Isaac Felipe Azofeifa y muchos otros grandes de la cultura nacional.
A continuación, la conversación con Otto Apuy Sirias, el Magón 2025.
—Felicidades, don Otto. ¿Cómo recibió el anuncio de que había sido designado como el ganador del Premio Magón 2025?
—Fue muy bonito porque no me lo esperaba, entonces quedé muy sorprendido y muy alegre. Contento, pero no tanto por mi ego, sino que al ser guanacasteco siempre he pensado que Guanacaste necesita un Magón y siempre he luchado para que la provincia lo tenga. Lo lindo de la sorpresa es que yo sea ese Magón, pero me siento contento porque Guanacaste tiene uno.
—La noticia lo recibió trabajando...
—Sí, claro, estaba preparando una obra para la galería Talentum, que es sobre el tema de la patria. Yo trato mucho ese tema de la identidad costarricense, entonces era para mí muy especial participar y me agarró justo poniéndole los listones del marco.
—¿Qué historia personal y colectiva hay detrás de la dedicatoria del premio a Guanacaste?
—Guanacaste me ha dado dos cosas importantes: la identidad, que no es una sola identidad, sino la mía guanacasteca, que viene de esa mezcla con la china. Entonces, son dos vertientes; por un lado me siento como guanacasteco y por otro lado también me siento muy orgulloso por mi origen chino.
“Siempre he trabajado el tema de la identidad; mucho de lo que se habla en los motivos por los cuales se me da el Magón, es que de toda una vida yo tuve siempre el tema de la identidad como muy importante, la valorización del ser uno. Los costarricenses somos una mezcla y en esa mezcla es que estamos todos muy orgullosos”.
—Su trabajo lo ha llevado a abrir muchas puertas; por ejemplo, fue uno de los primeros guanacastecos en exponer en el Museo de Arte Costarricense. ¿Qué significa esto para usted?
—Abrir puertas es parte siempre. No es que yo lo quería exactamente, sino que mi trabajo me llevó a eso. Por ejemplo, venir de Guanacaste a estudiar a la Universidad de Costa Rica, acá a San José, ya ese cambio para mí significó mucho.
—La búsqueda de la identidad es central en su trabajo ¿por qué motivo es tan relevante para usted?
En los tiempos de 1970 se hablaba mucho de la búsqueda de la identidad. Estudié comunicaciones un poco para buscar esa identidad, pero también lo hice como artista. Me defino como un artista multimedia porque soy pintor, escritor, escultor, grabador... entonces todos esos medios de arte visual los he ido desarrollando en conjunto como una unidad.
”Descubrí allí que la base ideológica, la base filosófica de lo que yo comencé a trabajar era una búsqueda del ser, de la identidad y me di cuenta de que no era una sola identidad, sino más bien identidades. Descubrí que está basada en la mezcla cultural que somos todos los costarricenses”.
—¿Cómo recuerda el momento en que decidió romper con lo tradicional y explorar todos esos nuevos formatos, como usted bien lo dice: multimedia?
—Creo que fue en mi viaje a España (estudió en Barcelona). Yo fui de viaje después de estudiar comunicación y tenía la gran necesidad de buscar ámbitos y movimientos culturales porque lo costarricense ya lo conocía.
“Al viajar era una necesidad de confrontarme con los movimientos artísticos de vanguardia. En mi país encontraba otras manifestaciones, pero no esos movimientos. Para mí eso fue muy importante”.
—Era una como una necesidad de aprendizaje, de expresión y de rebeldía...
—Sí, mucho de rebeldía, porque lo que buscaba eran nuevos panoramas, buscaba romper con la línea clásica de lo que había en esos momentos en el país. Fui muy rebelde y esa actitud es lo que me ha hecho lograr cambios. Eso me indicó camino y actitudes. Mis primeros grabados del año 1976 eran un poco una crítica hacia el estado político del país, al dictador, aunque no vivíamos en una dictadura, era lo que pasaba en Centroamérica.
“(...) Todo incidió en que yo pudiera acercarme a expresar; había que ser rebelde, pero no era tanto rebeldía, era necesidad de cambio. Quería aportar cambios, nuevas visiones y pensamientos; que el arte no estaba solo en una representación de las cosas, sino que debería comunicar”.
—¿Comunicar es una necesidad?
—Claro que sí. Creo que todo artista tiene que buscarse a sí mismo. En sí mismo va a encontrar que tiene un gran cambio, por eso uno trata de pintar para representar. Yo soy un producto de los años 70 en que queríamos un mejor país, una democracia más estable y que el arte no solo fuese motivo de decoración o un objeto decorativo, sino que fuera arte en sí mismo. No representar algo, simplemente como una copia de lo que vemos.
“Buscaba que en el paisaje costarricense debía haber algo más que la representación del paisaje; también debía responder a la síntesis de lo que somos como costarricenses y lo que implica nuestro paisaje”.
—El artista comunica, pero su obra está expuesta a críticas y a la interpretación...
—Yo viví en ese periodo en que era un crítico, pero a la vez recibía mucha crítica. Pero estaba en el momento en que debía hacerlo, porque en ese tiempo se cuestionaban cosas. Ahora ya no se cuestiona, se da por un hecho que existe, pero no se cuestiona. Para mí es importante porque tenía algo que decir, buscaba algo para decir; quería decirlo y comunicarlo. Había síntesis y concepto.
—Si mira hacia atrás a todas estas propuestas innovadoras y disruptivas, ¿cree que el país lo entendió a tiempo o que su obra más bien fue adelantada a la época?
—Sí, creo que se aceptó en ese tiempo, porque era lo que se esperaba, que esos años iban a ser de cambios. Estábamos en una época poshippie; la generación un poco mayor que yo había luchado por libertades, derechos y la naturaleza, entonces eso incidió. Lo que sí es bonito es que lo que hacías tenía efecto precisamente porque rompía, le chocaba a la gente y la hacía reaccionar.
—¿Qué piensa de todo este camino ahora que recibe el Magón?
—Que gracias a eso yo tuve el poder de decir algo. Creo que uno de los valores por los cuales se me ha concedido el Magón es justamente porque he hecho propuestas nuevas, distintas, y eso ha incidido mucho en las nuevas generaciones. Es lo que hablamos: el artista tiene que estar primero hacia sí mismo, hacia adentro y después ir hacia afuera.
“El ir hacia afuera es cuando ya hay una fuerte reflexión sobre tu trabajo, que no está basado simplemente en la parte visual o académica, sino en la parte conceptual, en lo que dices y comunicas, y lo que esa persona, que es el espectador, recibe”.
—Cuando comenzó con las instalaciones el lenguaje no era tan comprendido en Costa Rica...
—Lo que me motivó era la necesidad, porque la experimentación y el desarrollo de mi trabajo me llevaron a eso. Tenía un tema para desarrollar y yo veía en qué manera podía hacerlo mejor, entonces utilicé varios vehículos como el videoarte o la instalación para comunicar; de la instalación se dio una apertura a la escultura.
“Con la instalación, al tratarla por primera vez, me encantó. Aunque tal vez no fue tan aceptado, pero era una novedad y la gente busca la novedad. El arte conceptual habla de buscar al público, pero ya los cuadros colgados en un museo como que era muy aburrido, entonces el arte conceptual trató de buscar otros medios para atraer a las personas a algo distinto, que era lo que buscaban las generaciones que venían y no querían repetir.
—Eso es democratizar el arte...
—Exacto. Inclusive ampliarlo y darle supervivencia, porque solo así el arte puede sobrevivir, porque las generaciones cambian, el mundo cambia y el contexto; entonces el arte tiene que cambiar en la representación artística para que el público encuentre algo que sienta que habla de ellos mismos.
—Hablamos sobre la necesidad, que evidentemente es un motor para usted, pero como artista es inquieto y eso provoca que pruebe tantas maneras de expresión.
—Siempre un trabajo me lleva a otro, es un encadenamiento. La escultura me lleva a evolucionar en ella, y la pintura también, pero evoluciono en cada una de esas expresiones que me llevan a continuar en las demás.
—Sobre el premio para Guanacaste, ¿considera que la periferia del país necesita más exposición?, ¿en qué motiva el galardón a nuevos artistas?
—Una de las cosas que siempre defendí fue ir contra el centralismo. Costa Rica estaba muy centralizada; vea que tantos años después, hasta ahora hay un premio para Guanacaste.
“Hay que organizar para que en las mismas provincias tengan sus medios para desarrollarse, que tengan sus propios museos y becas, sus propios agentes culturales que desarrollen. Hay que incentivar que el desarrollo de la cultura venga desde sí mismos, eso es autonomía.
”Tenemos que descentralizar para que el desarrollo sea en conjunto, que no sea una sola raíz, sino un montón de raíces”.
—¿Cómo le gustaría que este premio inspire a las nuevas generaciones de artistas guanacastecos?
—El hecho de que sea el primer Premio Magón de Guanacaste no significa que sea el único merecido; hay varios, por ejemplo, en la música. Todo estaba muy centralizado en que el Magón debía ser más algo de la ciudad, porque era lógico, era más conocido. No quiero ser muy crítico de eso, pero sí quiero ser realista: era muy lógico que hubiera desconocimiento.
—Como artista inquieto, con el Magón no se acaba el trabajo y menos la creatividad...
—Sigue la misma actitud. Yo tengo varios proyectos, varios libros, novelas, cuento y poesía que vengo trabajando. También hay un proceso pictórico que voy desarrollando.
“Entonces, esto es como contar sin llegar a un número determinado. Si llego al dos, este me lleva al tres y este al cuatro y así. No tengo una meta; la meta es simplemente seguir contando”.
Lista completa de galardonados:
-Premio Nacional de Cultura Magón: Otto Apuy Sirias
-Premio Nacional al Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto: Florentino Hernández Hernández
-Premio Nacional de Artes Audiovisuales Amando Céspedes Marín:
- Categoría de producción: Juan Manuel Fernández Escoto, por el largometraje El monaguillo, el cura y el jardinero
- Categoría de dirección: Álvaro Torres Crespo, por la dirección del largometraje Ella se detiene a mirar
- Mejor departamento creativo: Ernesto Valverde Villalobos y José Enrique Ulloa Bonilla, por el guion de la serie 2/cómic y la caricatura en Costa Rica
-Premio Nacional de Artes Visuales Francisco Amighetti:
- Categoría bidimensional: Laura Astorga Monestel por su exposición Soy la belleza humana
- Categoría tridimensional: José Daniel Gómez Sancho por su exposición Ecos de un jardín
- Categoría de otros medios: Aysha Morales López y Lucía Levy Vargas por su proyecto Conversaciones pendientes, archivo vivo afrocentrado
-Premio Nacional de Danza Mireya Barboza:
- Categoría de interpretación: Verónica Monestel Chaves por el trabajo como bailarina intérprete dentro de la coreografía Los ingenuos
- Categoría de dirección: Vicky Cortés Ramos por la propuesta coreográfica Su-venir
- Categoría de diseño: Se concede el reconocimiento en iluminación a la propuesta La piel que narra de Gustavo Vargas Zamora
-Premio Nacional de Teatro Ricardo Fernández Guardia:
- Categoría de dirección: Gabriela Quirós Castro de la obra I love Franky
- Categoría de diseño: A la obra Corazón gaseado de la teatrista Sonia Suárez Gómez
- Categoría de actuación: Alice García Muñoz por la obra La audición de Chéjov
-Premio Nacional de Gestión y Promoción Cultural 2025: William Jiménez Araya
-Premio Nacional de Investigación Cultural Luis Ferrero Acosta: A la publicación Arquitectas de la palabra. Praxis política de las trabajadoras domésticas, de la investigadora Roxana Hidalgo Xirinachs.
-Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas:
- Categoría de ejecución musical: Ricardo Alvarado Hernández por la ejecución de la obra Trópico timpani concerto de Daniel Quesada
- Categoría de composición: Eddie Mora Bermúdez por la obra Ecos del Guernica
- Categoría de dirección: Alejandro Gutiérrez Mena
-Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría:
- Categoría de ensayo: A la obra Desde la buhardilla de lo femenino 2 de María Bonilla Picado
- Categoría de dramaturgia: A la obra Las hormigas y otras piezas de Antonio Yglesias Vargas
- Categoría de poesía: A la obra Escribir hasta el fin del mundo de José Ricardo Chaves Pacheco
- Categoría de novela: A la obra Mamá tiene cien años de Rodolfo Arias Formoso
- Categoría de cuento: A la obra Llegaron las visitas de Isabel Gamboa Barboza
-Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez: Equipo de Interferencia de Radios UCR
-Premio Nacional de Comunicación Cultural Joaquín García Monge: Fundación SONAR
