Jessica Rojas Ch.. 10 abril
La cantautora española Rozalén visitará por primera vez Costa Rica con su espectáculo de música inclusiva. El recital será el sábado 13 de abril en Jazz Café Escazú. Foto: Cortesía Bagnarello Producciones.
La cantautora española Rozalén visitará por primera vez Costa Rica con su espectáculo de música inclusiva. El recital será el sábado 13 de abril en Jazz Café Escazú. Foto: Cortesía Bagnarello Producciones.

Música inclusiva y con mensaje social, así es la obra que la cantautora española Rozalén presentará este sábado en su primer concierto en Costa Rica. La cita será en el Jazz Café Escazú, lugar que recibirá con el aforo lleno a la artista de 32 años.

Además de escribir y cantar desde la intimidad de su historia personal, Rozalén toca temáticas como la inclusión social, problemáticas de igualdad, política, paz, y por supuesto, amor; pero llevó su obra un paso más adelante y para que su mensaje cale más en el público y pueda llegar a más personas, la artista incluye en su espectáculo a Beatriz Romero, una traductora de lenguaje de señas para que la población sorda pueda disfrutar de sus canciones.

Sobre su espectáculo inclusivo y su trabajo en la canción de autor, la joven, que ha publicado tres álbumes de estudio, habló con Viva vía telefónica.

–Esta es su primera vez en Costa Rica...

–Estamos con muchísimas ganas de ir, nos habla todo el mundo maravillas de ahí. Está todo vendido para el concierto, no me lo creo, es muy emocionante que un lugar donde nunca he ido, me escuche.

–¿Qué significa este reconocimiento del público para su trabajo?

–Eso es tan gratificante y a la vez tan extraño que viviendo tan lejos esto pase. Soy consciente de lo que vivo en España porque ahí es donde trabajo, pero llegar a un sitio y pensar que la gente sabe tus canciones te hace sentir muy especial.

–¿Qué quiere lograr con su mensaje porque sus canciones tratan temas sociales, personales y también hay crítica en ellos?

–Quiero pensar que el alcance ocurre porque a la gente le llega profundo lo que hago. Hay muchísima emoción detrás de las canciones y eso se logra con el mensaje; eso es esperanzador para mí porque, según me cuentan mis compañeros cantautores, en Costa Rica hay mucho amor por la canción de autor, de no ser así, no sería normal la reacción.

–Hablando de la canción de autor, hay pocas mujeres en el género. ¿Cómo afronta esto desde su carrera?

–Antes existían apenas, ahora somos unas cuantas y cada vez somos más. Lo bueno es que nos están dando visibilidad, estamos dando pasitos para aprovechar todo lo que nos está pasando para reivindicar nuestros derechos, para hacernos espacio. Como siempre han sido hombres, se escribe mucho desde el ser hombre, entonces ahora yo escribo desde mi yo mujer y por eso hay tanto público femenino que se identifica.

–¿Qué tan complicado y retador es, o por el contrario es fácil o sencillo?

–Pues tiene de las dos partes. El hecho de ser mujer entre tantos hombres cantautores, me hace sentir muy respetada y a la vez ocurre como que siento que me observan mucho más que a los demás, critican más lo que hay. Hay cierto paternalismo entre los compañeros que me recomiendan que cambie una frase o me dicen que me han hecho una canción; pero a la vez destaco por ser mujer, que eso es bueno. Por un lado es más difícil y por el otro es todo lo contrario, espero que llegue un momento en el que lo que prime sea la música sin necesidad de ubicar un género que haya detrás.

–¿Cómo logra un balance en sus letras al tocar temas sociales y también del amor para que el mensaje sea fuerte?

–Es complicado. Intento todo el rato, aunque hable de cuestiones sociales o políticas, que haya una historia personal detrás; eso es lo que nos diferencia de los políticos, contar las historias a través de lo emocional. Existe la capacidad de provocar empatía en algunos de los temas, es lo bonito del arte en general; en mi caso intento tirar mucho a partir de historias personales.

–Eso se reflejó en su último disco, donde incluyó tres canciones muy relacionadas con su familia...

–Así es, hay tres piezas que protagonizan mi abuela y mis padres con temas que tienen que ver con la historia de mi país, con desaparecidos, la historia de amor de mis padres, de la acogida de refugio, de ideas políticas; todo lo he contado desde lo que vivieron ellos para que la gente, conforme voy visitando países y canto estas piezas, se haga cada persona con sus ideas y se den cuenta de que al final somos la misma cosa.

A sus 32 años, la cantautora Rozalén ha publicado tres álbumes de estudio. En sus presentaciones en directo se apoya con una traductora de lenguaje de señas para que sus conciertos sean inclusivos. Foto: Cortesía Bagnarello Producciones.
A sus 32 años, la cantautora Rozalén ha publicado tres álbumes de estudio. En sus presentaciones en directo se apoya con una traductora de lenguaje de señas para que sus conciertos sean inclusivos. Foto: Cortesía Bagnarello Producciones.

–El tema del amor de sus padres es muy interesante. Su papá era sacerdote y lo dejó todo por el amor de su madre. ¿Eso de luchar por lo que se ama la identifica en su carrera?

–¡Claro! Soy mucho de lo que me han educado mis padres que lo han hecho en libertad, trabajo, constancia y honestidad, aunque a veces es muy difícil ser coherente, pero lo llevo en la raíz. Ellos no lucharon, fue que se enamoraron y contra el amor nada puede; yo también estoy enamorada de la música y de ahí mi pasión.

–¿En qué le ayuda a su obra ser máster en musicoterapia y psicóloga?

–Muchísimo. Hay una gran influencia de la psicología en mi música porque es el estudio del comportamiento y la mente humana. Con la musicoterapia entendí muchas cosas que me pasan cuando compongo, cuando canto y escucho música. La música va ligada al ser humano hasta el punto de que sería imposible vivir sin música porque nuestro corazón late a un ritmo determinado, entonces, pues claro que leer y estudiar siempre ayuda y más cuando haces canciones.

–Ha destacado por hacer su música inclusiva con el apoyo de una traductora de lenguaje de señas. ¿Por qué tomó la decisión de aportar esta herramienta en su obra?

–Es una declaración de intenciones porque si creemos en un mundo más justo, hay que intentar quitar barreras desde la posición de cada uno. Las personas sordas pueden venir a escucharnos porque nuestra intérprete lo traduce todo, lo que yo digo, lo que canto; son conciertos accesibles para todo el que quiera y pueda venir.

–¿Eso es dar amor?

–Claro, claro. Pensar en los demás es dar amor. Nunca pensamos que nos puede pasar algo a nosotros, es complicado porque todo el mundo tiende a ser egoísta y a no mirar qué le ocurre al vecino, hasta que no te pasa, no caes en la cuenta.

–¿Influye la traductora en la composición de las obras?

–En realidad lo que compongo lo hago a como sale de mi alma. Ella es de las que saben qué hay detrás de cada frase, conforme voy escribiendo le enseño las canciones.

–Es muy importante la interpretación de ella...

–Claro, es la poesía corporal, la parte visual e inclusiva que hace tan importante este trabajo. Lo que hace para que el colectivo sordo lo entienda mejor y se emocione más es tan importante como la canción.

–¿Qué respuesta ha tenido de las personas sordas?

–Es muy bonito, nos dan las gracias porque no es lo normal. En España todos saben que a nuestros conciertos pueden venir sin que haya señalamientos por ser diferentes, han pasado cosas muy bonitas en los espectáculos como por ejemplo personas que nunca han ido a un concierto y lo hacen por primera vez en su vejez.