
El mundo del cine se encuentra de luto tras el fallecimiento de Jaime “Sammy” Ortiz Oliver, uno de los pioneros del doblaje de acción en México, quien murió el 5 de febrero de 2026 a los 88 años. La noticia fue confirmada por la Asociación Nacional de Actores (ANDA), organismo que expresó sus condolencias a través de redes sociales.
“Sammy” Ortiz fue ampliamente reconocido por su participación en producciones de talla internacional como Apocalypto y 007: Spectre, donde dejó ver su talento y profesionalismo en escenas de alto riesgo que marcaron época.
La ANDA lamentó su partida con un mensaje donde envió su pésame a familiares y colegas, aunque no se revelaron detalles sobre la causa del fallecimiento.
Cercanos al actor y sus seguidores han sugerido que su fallecimiento pudo deberse a causas naturales.
Tras su partida, las muestras de afecto no se hicieron esperar: la publicación oficial se llenó de mensajes de admiración hacia quien muchos consideran una leyenda del cine de acción mexicano.
Curiosamente, su muerte se produjo apenas una semana después del deceso del actor Gerardo Taracena, también parte del elenco de Apocalypto, quien falleció a los 55 años a causa de un infarto.
Una vida dedicada al cine y al riesgo
Nacido el 22 de octubre de 1937, Jaime Ortiz encontró desde joven su vocación artística. Durante más de cinco décadas participó en más de un centenar de películas, tanto nacionales como internacionales, dejando una marca imborrable en la industria.
Conocido cariñosamente como “Sammy”, Ortiz no solo destacó como doble de riesgo, sino también como coordinador de escenas de acción y formador de nuevas generaciones de especialistas. Su disciplina y compromiso lo convirtieron en un referente para los profesionales del cine mexicano.

Trayectoria y legado cinematográfico
La filmografía de Ortiz abarca producciones de México, Estados Unidos, Europa y Sudamérica. Entre sus participaciones internacionales más recordadas figuran Apocalypto (2006), dirigida por Mel Gibson; 007: Spectre (2015), parte de la saga de James Bond; Frida (2002), protagonizada por Salma Hayek; y Man on Fire (2004), filmada en México.
En el ámbito nacional, dejó huella en títulos como El Chanfle, La combi asesina, Pelo suelto, Golondrina presumida y Tempestad, además de decenas de producciones de acción que marcaron las décadas de los setenta y ochenta.
Durante su carrera, Sammy Ortiz fue reconocido por su habilidad para adaptarse a todo tipo de géneros y por su disposición a ejecutar escenas de riesgo de gran complejidad. Su nombre quedó ligado tanto al cine popular mexicano como a las superproducciones internacionales, consolidándose como una figura imprescindible en la historia del séptimo arte.
Hoy, su legado perdura en cada especialista que sigue sus pasos y en cada escena de acción que aún lleva su sello invisible: la mezcla perfecta de valor, técnica y pasión por el cine.
