
“Mi primer propósito fue poder comer. Así de seco y así de simple”, recuerda Montserrat Del Castillo al evocar sus inicios en la televisión hace 16 años. En aquel entonces, la pantalla no era una meta de vida, sino una tabla de salvación para sacar adelante a su familia en medio de una situación económica asfixiante.
Hoy, su realidad es muy diferente, pero ella no olvida el suelo que pisó; al contrario, afirma haber atravesado una transformación profunda cargada de lecciones, muchas de ellas dolorosas, pero necesarias para su crecimiento.
La escena actual parece sacada de un guion perfecto: con tacones y un vestido rosado que combina armoniosamente con el logo de De boca en boca, programa que presenta, Montserrat se mueve por la oficina designada ofreciendo café a los invitados entre risas y bromas cómplices con sus compañeros.
En ese ecosistema de luces y cámaras, Del Castillo deja claro que su vida es ajetreada y que la disfruta al máximo, especialmente ahora que su motor y prioridad absoluta es su hijo.
No obstante, la vida no siempre ha sido del color de su vestido. Lejos de las luces del programa, la presentadora abrió su corazón para revelar que, antes de alcanzar la tranquilidad y la espiritualidad con la que hoy se define, tuvo que pasar por fuego.
En esta charla, Montse, como le dicen de cariño, se despoja de la imagen perfecta para hablar sobre los procesos que han forjado su carácter: desde la angustia de las constantes hospitalizaciones de su abuela y los desafíos estéticos que marcaron su imagen y la convirtieron en blanco de críticas, hasta la resiliencia necesaria para transitar un divorcio bajo el implacable escrutinio público.
En una historia que, según sus palabras, para construir realmente el propósito que sintió desde joven —el ser una voz de ayuda— tuvo que aprender a reconstruirse desde las cenizas.

Una carrera inesperada
Del Castillo se inició en televisión pasando por la que fue escuela para muchos, VM Latino. Posteriormente, destacó en el Verano Toreado de Teletica y fue así como, poco a poco, esa jovencita con deseos de salir adelante dio sus primeros pasos.
“Estaba muy asustada. No sabía qué estaba haciendo ni en qué me estaba metiendo; era muy inexperta. Lo que sí me acuerdo es que tenía muchísimas ganas... Yo estaba estudiando Relaciones Públicas y a eso era a lo que me quería dedicar, pero por situaciones personales no se pudo dar y fue cuando empecé en televisión”, afirmó la presentadora.
Su vida dio un cambio radical cuando participó en Dancing with the Stars, ya que luego de esa aparición fue convocada a formar parte del programa que la convirtió en la figura de las tardes, De boca en boca.
Allí ingresó hace 10 años, cuando todavía casarse, ser madre y separarse no estaban en sus planes; pero esa serie de situaciones terminaron forjando su carácter y cambiando su perspectiva de la vida.
“En lo que más he crecido es en la parte personal y espiritual. En esa parte de mujer que finalmente se empoderó, que ya tiene más seguridad, que tiene más experiencia; que ha vencido sus propios miedos y también su orgullo muchas veces”, comentó.
“También he aprendido a ser más humilde, más resiliente, y eso me ha empoderado para sentirme hoy mejor como profesional y también transmitirlo”, agregó.
Sin embargo, su propósito también se transformó con los años. Según sus palabras, su primera meta era tener un trabajo para subsistir y colaborar con su familia, que en ese entonces atravesaba una situación económica difícil.
“Mi primer objetivo era tener un trabajo para poder comer. Luego se empezó a convertir en algo que me apasionaba, en algo que me iba a ayudar a formar mi carrera profesional y mi parte personal”, dijo.
Estos 10 años no pasaron en vano, pues Montserrat acepta que lo más difícil de este tiempo fueron justamente las situaciones complicadas que la vida le puso enfrente, entre ellas dejar de lado el orgullo ante personas que una vez la lastimaron.
“Mi mayor enseñanza no ha sido lo que la gente me ha hecho, sino lo que yo he aprendido con esto y también lo que he aprendido de mis errores, porque claramente he sido muy imperfecta”, confesó.
En este camino, hubo tres ocasiones específicas donde su nombre resonó ante el ojo público: sus operaciones, la salud de su abuela y su sonado divorcio. De las tres situaciones, Del Castillo no dudó en hablar.

La televisión contra la vida personal
Sin duda, la televisión tiene su lado amargo cuando las luces, los reflectores y los titulares apuntan a la vida privada; es muy difícil salir exenta de tal exposición, y así lo atestigua Del Castillo constantemente.
“Cuando fue el tiempo de trabajarlo (las críticas), me golpeó, me deprimió y me lastimó tanto que me llegó a romper. Pero era necesario romperme para poder florecer otra vez”, afirmó.
Por ejemplo, en más de una ocasión ha recibido críticas por su cuerpo. Por esa situación vivió tiempos difíciles y cada vez que puede alza la voz para hablar al respecto.
“Nunca me he avergonzado de mi proceso o de lo que me pasó. A mí me inyectaron biopolímeros en la nariz y en los labios. Eso empezó a migrar y a provocar muchos problemas; empezó a deformarme la cara y a inflamarse”, reveló.
“Había que hacer un proceso de remoción, que fue justamente por lo que pasé: tuvieron que hacerme una rinoplastia, extraer biopolímeros y reconstruir, también en los labios”, agregó.
Ese momento fue doloroso para Montserrat, ya que las redes sociales se ensañaron; hubo burlas y memes, lo que derivó en un arduo trabajo mental.
“Hoy por hoy puedo decir que ya lo solté. En su momento tuve que buscar ayuda adicional porque para mí significaba no solo algo de salud, sino también perdonarme a mí misma, perdonar a la persona que lo hizo y lidiar con la ignorancia que tuve en el momento en que me lo realicé”, explicó.
Hay quienes aún juzgan esas decisiones, pues las críticas siguen vigentes, pero no así el peso que ella carga. De hecho, esa situación no fue la más difícil que ha tenido que afrontar, sino salir al aire mientras una de las personas que más amaba estaba enferma.
“Recuerdo transmitir un tope o un carnaval estando en otras circunstancias, con mi abuela internada; eso ha sido lo más difícil porque sé que me necesitaba y lógicamente eso me robaba la paz”.
Recordó que hubo momentos donde terminaba una gran transmisión, pero, al salir, su realidad era otra: acompañar a su abuela en el centro médico.
“Ella ha sido una mujer fuerte. Me ha tocado así muchas veces. Recuerdo terminar un carnaval e irme directamente al Hospital San Juan de Dios porque ella estaba ahí, y quedarme todo el día con ella”, confesó.
Aunque hoy día su abuela se encuentra estable y fuera de un hospital, sigue siendo un pensamiento constante; entre muchos otros que con el tiempo aparecieron.

Dos años de cambio y aprendizaje
El 4 de febrero de 2025 marcó un antes y un después para Montserrat Del Castillo. En esa fecha dio a conocer que entraba en una pausa con su esposo, el chef mexicano Jhona Monroy, lo que un año después se convirtió en un doloroso proceso de divorcio.
“Siento que todo se rompe; una familia se quiebra. Ha sido difícil tratar de controlar todo porque estás en el ojo público. El luto se vive como cualquier otro, solo que más expuesta y más juzgada. Pero cuando el dolor es tan fuerte, lo demás deja de importar”, confesó la presentadora.
Además, admitió que en medio del proceso dejó de escuchar voces externas, porque “el dolor de perder algo que pensaste que duraría para toda la vida es muy fuerte”.
“Amar a una persona es una decisión; no solo se demuestra en los momentos felices, sino en los momentos duros”, reconoció Del Castillo.
La conductora afirmó que está satisfecha porque tiene claras las razones por las cuales se casó y también el porqué se está divorciando. Incluso, dejó claro que con su expareja persiste el respeto y el amor, ya que comparten un hijo.
“No me arrepiento de nada, pero el luto es inevitable. Quebrarse, llorar y sufrir en silencio es inevitable. Hacer como que no pasa nada cuando estoy quebrada por dentro y tener un nudo en la garganta por meses es parte del proceso... Lo hemos manejado bastante bien”, agregó.
Sin embargo, ese dolor habría quedado en el pasado, pues Del Castillo confirmó que ahora mismo se encuentra en una relación amorosa que desea mantener en bajo perfil; lo quiere así para poder concentrarse en un nuevo sueño, el cual está pronto a cumplirse.
Sin maquillaje, sin poses y con temor
Recientemente, Del Castillo anunció el estreno de su podcast Entre Dudas y Fe.
—¿Cuándo será el estreno?
El 30 de abril.
—¿Y qué vamos a escuchar en ese espacio?
Entre Dudas y Fe nace del corazón de mi compañera (María José Quesada) y del mío, a raíz de la adversidad. Muchas veces no queremos pasar por el desierto, pero el desierto es formador y renovador.
”Se llama así (desierto) porque siempre dudamos de todo: de nosotros, del trabajo, de la pareja... pero en medio de todo siempre tenemos esa fe que nos mueve. Mi único objetivo es cumplir algo que Dios puso en mi corazón; no es para engrandecerme, sino para edificar”.
—Usted afirmó que tiene cierto temor...
Estoy feliz y con susto. Tengo miedo de ser juzgada, pero ese miedo se disipa porque ya terminamos la primera temporada y yo misma me he sorprendido de lo que Dios ha sanado en mí mientras hablo.
—¿Cuántos capítulos tendrá esta primera temporada?
Cinco capítulos muy fuertes. Me voy a salir de mi “charco” con vocabulario que no utilizo en televisión, porque lo que quiero es ser real.
—¿Cómo es esa Montserrat real?
Es extrovertida y divertida, pero a la vez muy espiritual. Con sentimientos y errores como cualquier otra persona. Si lloro, lloro; si no me maquillo, no me maquillo. Llego con gorra, en buzo, más relajada. Soy más yo.
