
Montserrat del Castillo inició una nueva etapa y lo hizo sin ignorar al elefante en la habitación. En el estreno de su pódcast Entre dudas y fe, la presentadora televisiva decidió hablar francamente sobre su divorcio, ese tema que todavía hoy es una herida que ha tenido que llevar bajo el escrutinio público.
En ¡Me siento mierda!, sugestivo título que da nombre al primer episodio de este espacio, Castillo dio detalles reveladores sobre cómo tomó la decisión de separarse de Jhona Monroy, las razones detrás de la separación, así como la descripción de lo que sucedió ese día.
Según contó, su divorcio fue un cúmulo de desacuerdos, noches de “irse a acostar enojados”, conversaciones que no se dieron y falencias de comunicación que terminaron forjando un muro de distancia entre ella y Monroy.
El proceso fue largo, los miedos y dudas la acecharon, hasta que hace un año y medio decidió que no podía postergar más lo que era inevitable.
“Ni siquiera sabía qué hacer. Estaba paralizada del miedo. Ese fue el día que yo dije: ‘Ya’”, confesó en el pódcast que comparte con María José Quesada.
Pese a que tomó la decisión muy convencida, asegura que durante todo un año trató de convencerse que podía seguir adelante con su matrimonio, especialmente por lo que implicaba a nivel familiar.
“Por un año luché para no aceptar la realidad. Para sostenernos. Yo soy responsable, al igual que él; somos completamente responsables. No le puedo decir que el matrimonio fue feo o dramático; nadie se faltó el respeto”, afirmó.

Sin embargo, el momento le llegó, según relata, cuando fue capaz no solo de percibir que su matrimonio debía terminar, sino al reconocer los errores que ella misma cometió y la llevaron a ese punto.
“La culpa me invadió. Yo decía: ‘Tal vez si yo hubiera hecho tal cosa no hubiera pasado esto’. Y vea que tanto tiempo después me sigue doliendo. Tal vez si él hubiera hecho tal cosa yo no hubiera sentido tal cosa... Creo que para los dos ha sido más difícil”, expresó con la voz entrecortada.
“Cuando un matrimonio se quiebra, se quiebra toda la familia. Mi hijo, de alguna manera, ha vivido las consecuencias”, añadió con pesar.
No obstante, su deseo era llevar la separación de forma íntima, de manera que tanto ella como su hijo y expareja, pudieran procesar de forma adecuada toda la retadora situación.

Este plan falló tan solo horas después, cuando la contactó la prensa. En ese momento, lo negó, pero confiesa que estaba en plena mudanza. Eso la comprometió públicamente y la obligó a hablar en De boca en boca sobre su ruptura matrimonial.
“Yo no quería lastimar a nadie y mucha gente de mi familia no sabía”, dijo lamentándose sobre la notoriedad pública que tomó el proceso familiar.
“Nunca me voy a arrepentir de guardar el corazón de mi hijo. Nunca me voy a arrepentir de guardar el corazón de mi familia. Agarré mis cosas, me hice responsable de mis decisiones y me fui en paz”, sentenció.
