El Miss Universo Costa Rica 2026 está a las puertas de su gala final, un evento que promete ser mucho más que un desfile de elegancia. Una de las 14 candidatas será elegida para asumir la responsabilidad de suceder a la actual reina, Mahyla Roth, quien el año anterior no solo logró posicionar al país en el top 30 del certamen mundial, sino que se ganó el respeto y el cariño de los costarricenses por su carisma y entrega.
Sin embargo, para llegar a la noche del 5 de junio, en el Centro de convenciones, el camino de estas mujeres no ha sido de pétalos de rosa. Detrás de la preparación en pasarela y el dominio de cámaras, se esconden historias de resiliencia, superación personal y esfuerzo económico.
En esta edición, el certamen se ha convertido en una plataforma de “sanación” para muchas de ellas, quienes han tenido que vencer fantasmas del pasado como el acoso escolar, la baja autoestima y las limitaciones de sus entornos para poder levantar hoy la voz con seguridad.
Desde profesionales en derecho y arquitectura hasta expertas en el sector comercial y gastronómico, las aspirantes de este año reflejan una diversidad que va más allá de lo físico. Son mujeres que han costeado sus propios sueños con años de trabajo, que han aprendido a abrazar sus raíces y que ven en la corona no un fin, sino una herramienta de impacto social.
La Nación inició su camino al certamen con tres de las protagonistas de esta edición: María Alejandra Acosta (más conocida como Mariale), Monique Vincent y Melanie Villalobos quienes abren su corazón para contarnos su historia real, esa que no siempre se refleja en los reflectores, pero que las ha moldeado como las líderes que hoy aspiran a representar a toda una nación.
Mariale Acosta: un esperado regreso
La representante de la provincia de Heredia no es una extraña en el mundo de la belleza y mucho menos en el certamen, pues ella fue coronada virreina en el año 2024, donde quedó muy cerca de la corona.
“No es como una revancha, porque no compito contra mis compañeras; ellas se han vuelto mis amigas. Estoy compitiendo contra mí misma. Es sanar a la Mariale del 2024. Estoy viviendo la edición que siempre quise, llena de sororidad”, explicó.
En la edición del 2024, dentro del concurso, hubo algunas polémicas, que incluso llevaron a la expulsión de una candidata por comentarios racistas en contra de Mariale.
“Ese año hubo polémicas de las que todos aprendimos. Yo tenía 22 años y no supe manejar ciertas situaciones, pero de eso se trata: de aprender y de ‘chinear’ a esa niña interior que no creyó en sí misma”, afirmó la presentadora de televisión y estudiante de la carrera de derecho.
Acosta, quien ahora tiene 24 años, inició en el modelaje y los certámenes de belleza a los 18 años buscando un ingreso extra.
“Yo siempre fui una chica nerd, me encantaban los debates, pero a mis dieciocho años quería generar un ingreso extra. Tenía dos compañeros que modelaban y les iba muy bien; ellos me ayudaron a entrar a este mundo y, sin darme cuenta, me terminé enamorando. Empecé a prepararme y eso me llevó a mi primer concurso. Desde entonces, llevo cuatro años sin parar”.
—¿Cuál fue ese primer concurso?
Me tiré a las ‘grandes ligas’ demasiado rápido: inicié en el Miss Grand Costa Rica 2022. Fue duro porque no tenía mucha preparación. Me había preparado un poco para televisión y tenía experiencia modelando, pero no es lo mismo. Fue muy retador; sin embargo, tuve muy buenos resultados para ser el primero.
—Desde ese primer certamen hasta hoy, ¿qué ha cambiado en su vida?
Mi proyección como mujer... Siento que soy mucho más segura, disciplinada y apasionada. Me enamoré más de Costa Rica; me estoy preparando para darlo todo y representarlos.
”Siempre me ha gustado servir y estar en proyectos sociales, pero ahora me di cuenta de que esta plataforma me ayuda a proyectarlos aun más. Empecé con un proyecto llamado Manos Amigas de Talamanca y ahora también tengo En Costa Rica hay buenas noticias”.

—¿Cómo describiría su historia de vida?
Todas las personas tienen un pasado que a veces duele, y yo no soy la excepción. Vengo de una familia de inmigrantes y soy una mujer negra que creció en la gran área metropolitana, donde en la escuela no había muchas personas que se parecieran a mí. Sufrí muchísimo bullying.
“Mi ‘niña interior’ me ve aquí y no lo puede creer. Yo no empecé antes en los certámenes porque nunca me creí capaz; no tenía la autoestima para soñar con esto. Me decía a mí misma: ‘Solo soy inteligente’. Estaba segura de mi intelecto, pero nunca me di el permiso de sentirme linda o femenina por los comentarios que recibía.
”Además, tuve choques culturales. Soy costarricense, nací en Heredia, pero al tener familia extranjera (su madre es cubana), mi crianza y forma de hablar eran distintas. Me decían que hablaba ‘grosera’ o ‘arrogante’ y eso me frustraba mucho“.
—¿Esos temas le perjudicaron siendo adulta?
Podría decir que sí, pero no permití que me afectaran. Decidí dejar eso atrás. Soy una mujer negra, orgullosa y capaz de representar a mi país. Durante mucho tiempo sentí que por mi etnia no tendría oportunidades, pero rompí con eso. Hoy tengo una comunidad que me apoya y nunca ha vuelto a ser un impedimento.
—¿Cuál es el mensaje que desea llevar al mundo?
Que nada las limite. La mente es poderosa; si te convencés de que no podés, no lo harás. Los límites no son tangibles, están en la mente. Si cambias tu mentalidad, todo cambia.
Monique Vincent, la niña introvertida que quiere soñar
Con 21 años, Monique Vincent es una de las más jóvenes del certamen. Ella inició su camino en el modelaje a los 19 años, ya que logró convertir su historia de niña introvertida en una persona que desea demostrar las razones del porqué tantas veces la moda se convirtió en su refugio.
—¿Cómo inició en el modelaje y los certámenes?
Empecé hace tres años como modelo comercial en una agencia. Desde entonces, la moda, el maquillaje y la pasarela han sido parte de mi esencia. Me encanta hablar frente a las cámaras; es algo que soñaba desde niña y que hoy puedo vivir.
—¿Cómo era ese deseo de querer ser modelo durante su niñez?
De niña sufrí bullying en la escuela, pero siempre hubo algo en mí que me decía que yo podía seguir adelante. Siempre fui coqueta, me gustaba posar y usar los vestidos y el maquillaje de mi mamá. A pesar de los compañeros que trataban de herirme, la moda siempre fue mi refugio.
—¿Cómo describiría sus inicios en este camino?
Fueron retadores. Lo recibí con la frente en alto, consciente de que compito contra mí misma. He tratado de actuar siempre desde el corazón, con mis valores y raíces, buscando generar un impacto positivo en la sociedad.

—¿Cómo describiría su historia de vida?
Mi historia es una combinación de subidas y bajadas. Estuve en un colegio alemán que me formó de manera muy exigente y puntual. Me salí porque era muy cansado llevar materias como física o química en alemán.
”Sufrí bullying; me veían como la ‘estudiosa’ que no se integraba y eso me generó inseguridades. Luego pasé por varios colegios, viví en Guanacaste y aprendí a acoplarme a los retos. Antes era muy introvertida, pero ahora más bien me tienen que callar. Estar aquí es curar a esa niña que no se sentía bonita”.
—Además del modelaje, ¿cómo es su vida normal?
Soy bastante atleta, voy al gimnasio a diario y hablo tres idiomas (español, alemán e inglés). Soy estudiante de arquitectura, estoy a año y medio de terminar. Me considero una mujer creativa; me encanta diseñar espacios donde la gente se sienta segura. Mi propósito es usar mi carrera y esta plataforma para ayudar a los demás y demostrar que los obstáculos se pueden superar.
Melany Villalobos, la cara de la perseverancia
Melany Villalobos es el vivo reflejo de que la determinación personal es capaz de vencer cualquier carencia económica. A sus 28 años, la representante de San José llega al certamen tras un largo camino de sacrificio que inició a los 15 años, cuando tuvo que pausar sus sueños por falta de recursos.
Tras años de arduo trabajo en el sector gastronómico —donde se desarrolló como mixóloga y capitana de saloneras— y de aprender a ser independiente desde muy joven, Melanie regresa a los escenarios no solo con la madurez que da el esfuerzo propio, sino con el orgullo de haber costeado su propia preparación.
—¿Cómo inició en este mundo?
Comencé a los 15 años en el Miss Teenager Costa Rica. Fue una experiencia hermosa, pero por situaciones económicas me di cuenta de que no era tan fácil y tuve que pausarlo. Me propuse que cuando tuviera los recursos propios para participar, lo haría. Terminé el colegio, empecé a trabajar y hace dos años sentí que ya tenía la estabilidad necesaria. Concursé en el certamen representando a Cartago y luego se me dio la oportunidad en el Miss Universe San José.
—¿Cuáles fueron los principales esfuerzos que hizo?
Trabajo desde los 17 años. Fui niñera y luego entré al gremio de los restaurantes. Es un trabajo muy cansado; por muchos años me privé de Navidades, cumpleaños y fechas especiales con mis papás, pues trabajaba de 10 a. m. a 11 p. m. Mucha gente me decía que buscara algo más fácil, pero yo sabía que ahí no generaría el dinero que necesitaba para ahorrar y cumplir mis sueños. Vivía sola y tenía que pagar casa y comida.
—¿Y cómo fue el proceso de invertir esos ahorros en el certamen?
Hace unos meses decidí meterlo todo en el Miss Universe San José. Saqué mis ahorros y me preparé con personas capacitadas. El resultado fue coronarme como Miss Universe San José. Valió la pena cada vez que preferí llevar almuerzo de la casa para ahorrar.
—¿Cuál es su historia de vida?
Soy una mujer fuerte y resiliente. Vivo sola desde los 17 años y me demostré que si uno se propone una meta, la logra. Mi mensaje es: no se dejen llevar por el ‘qué dirán’. Yo también sufrí bullying por mi situación económica y porque no me veían como la ‘mujer linda’ que yo creía ser.
”Incluso me decían que devolviera mi carro cuando lo saqué a los 17 años, a mí la gente me decía: ‘Devuélvalo, usted come arroz y frijoles porque usted quiere... puede viajar en bus y devolver el carro’. Pero yo no me rendí. Puse mi sueño de ser Miss en pausa para pagar mis necesidades y, cuando terminé de pagar mi carro, supe que era el momento de ser Miss”.
—¿Qué ha sido lo más bonito y lo más difícil de este proceso?
Lo más bonito ha sido encontrar amigas. Siempre he sido una persona muy solitaria, tal vez por mi ámbito de trabajo, pero aquí encontré compañerismo real, de ese donde te prestan un fajón si lo necesitás sin envidias. Lo más difícil ha sido perderle el miedo a las cámaras. En el reality sudaba frío, pero ya me siento mucho más tranquila.
—¿Cuál es su mensaje principal para Costa Rica?
Que nunca subestimen en lo que se pueden convertir. Todo está en la mente. Háganlo sin miedo y, si se equivocan, vuelvan a intentarlo. Como yo digo: El que no arriesga, no gana.
