
La presentadora y modelo Mimi Ortiz compartió el domingo una fotografía en la que mostró las cicatrices que le quedaron después de retirarse los implantes mamarios.
Ortiz se sometió a la extracción de los implantes en 2023, luego de enfrentar una seria complicación de salud. A través de una publicación en redes sociales, reflexionó sobre la aceptación de su cuerpo, la fe y la oportunidad de mirar la vida desde una nueva perspectiva.
“Mis cicatrices y yo ya somos amigas”, escribió la figura de Sábado feliz, al publicar una imagen en la que dejó ver las marcas de las intervenciones quirúrgicas.
La también creadora de contenido aseguró que, con el paso del tiempo, entendió que las cicatrices no están para devolverla a un momento difícil, sino para recordarle las lecciones que transformaron su forma de ver la vida.
“Que mi cuerpo no necesita ser perfecto para ser maravilloso”, expresó Ortiz.
En su mensaje, la presentadora afirmó que la belleza cobra un significado distinto cuando se observa “con gratitud y no con exigencia”. También interpretó las pérdidas y los momentos de miedo como experiencias que, aunque inicialmente pueden resultar incomprensibles, se convierten en protección y aprendizaje.
Ortiz atribuyó su recuperación a Dios y aseguró que una segunda oportunidad no consiste en intentar volver a ser quien se era antes, sino en elegir vivir de una manera diferente.
“Así que sí, tengo cicatrices. No son precisamente el accesorio que yo hubiera elegido, pero hoy las llevo con muchísimo orgullo”, añadió.
Para la modelo, las marcas en su piel representan más que el recuerdo de una etapa compleja: son evidencia de supervivencia. “Dios me permitió quedarme”, escribió la Mimi, antes de cerrar con una reflexión sobre el amor y la misericordia que, según expresó, quedaron marcados en su piel.
¿Por qué se quitó los implantes?
La decisión de quitarse los implantes fue médica y de emergencia: tras una mastitis durante la lactancia y una posterior cirugía para cambiar los implantes, sufrió una infección bacteriana que puso su vida en riesgo.
Ortiz aclaró en ese momento que la bacteria —identificada como Staphylococcus aureus— la llevó cerca de un choque séptico, por lo que los especialistas le retiraron los implantes, controlaron la infección y reconstruyeron sus senos.
Desde entonces ha dicho que no volvería a operarse: asegura sentirse feliz sin implantes y haber mejorado molestias como el dolor de espalda.
