Melissa Durán y su esposo, Esteban Mora, adelantaron la Navidad para regalarle una alegría a doña Ligia Mayela Soto Rodríguez, la mamá de él. En setiembre colocaron el árbol en su casa para que pudiera disfrutar de la decoración que tanto amaba, sin saber cuánto tiempo más tendrían para compartir con ella.
Tras el reciente fallecimiento de su suegra, de 77 años, la periodista contó la historia de esa sorpresa y recordó un abrazo que recibió cuando ya comenzaba a sentir el dolor de una futura despedida.
“Yo sé que a todos nos gusta la Navidad, pero ella era otro nivel, de verdad otro nivel. Y sobre todo la decoración navideña”, expresó sobre el entusiasmo de su suegra, a quien llamaba cariñosamente Yita.

Una Navidad adelantada
Para Melissa y Esteban, no había razón para esperar hasta diciembre.
“No sabíamos hasta cuándo iba a estar y se la adelantamos en setiembre, le pusimos el árbol de Navidad y fue maravilloso cuando la sorprendimos”, recordó Durán.
La alegría de Ligia se reflejaba cada vez que alguien llegaba a visitarla: quería que todos vieran el árbol.
Ese recuerdo ocupa hoy un lugar especial para la familia. La señora, conocida también como Mamayita, tenía una relación muy cercana con Melissa, quien en su mensaje de despedida la describió como su segunda mamá.
El abrazo que se convirtió en consuelo
La periodista también relató que la enfermedad de su suegra fue un proceso de aproximadamente cinco meses. Aunque había comentado que alguien a quien amaba mucho estaba muy enfermo, hasta ahora no había revelado de quién se trataba.
Entre los recuerdos de ese período, compartió uno de un paseo a la playa.
“Yo realmente iba muy mal a ese paseo porque posiblemente era el último paseo que teníamos con ella y además pasa lo de Coffee. Yo estallé”, relató.
Durán se refería a una caída de su perro Coffee, un incidente que había contado a sus seguidores. Al verla tan afectada, su suegra fue la primera en acercarse a abrazarla.
“Mi amor, todo está bien”, le decía para intentar tranquilizarla.
Aunque la mujer solía bromear sobre el cariño que Melissa sentía por su mascota, en ese momento comprendió su angustia y no dudó en acompañarla.
“Ella sabía lo que significaba para mí”, expresó la presentadora.
Sin embargo, entre los brazos de su suegra, el llanto de Melissa dejó de ser solo por Coffee. La preocupación por su mascota dio paso al dolor de pensar que pronto podría perder a la mujer que la estaba consolando.
“Sin ella saberlo, yo ya había empezado mi duelo por ella”, manifestó.

