
Miss Universo Costa Rica 2026 entró en su cuenta regresiva más electrizante. A tan solo dos semanas de la gala final, el 5 de junio, las 14 candidatas que aspiran a la corona afinan los últimos detalles para demostrar de qué están hechas.
Entre las figuras que prometen encender el evento destacan Osmel Sousa, conocido mundialmente como el Zar de la Belleza, junto a las miss Universo Sheynnis Palacios, Victoria Kjaer y Fátima Bosch, acompañadas por otras reinas de Ecuador, Chile y Costa Rica.
En La Nación hemos conocido a quienes buscan convertirse en la sucesora de Mahyla Roth y conversamos a fondo con tres participantes que encarnan la diversidad, el sacrificio y la fuerza de la mujer costarricense actual: Alexia Sánchez, de 19 años; Karleen Griffith, de 20 años; y Reidy Gutiérrez, de 26 años.
Alexia Sánchez, Miss Universo Puntarenas
A sus 19 años, Alexia es la participante más joven del grupo y es vecina de Cortés de Osa, en Puntarenas, a más de 200 kilómetros de la capital, lo que se traduce en cinco horas en carro u ocho en autobús. Hoy compite con el firme propósito de ser un referente para las niñas de pueblos rurales.
—¿Cómo se inició en los certámenes?
Hace un año me animé; primero participé en un certamen juvenil y luego en el Miss Universo Puntarenas. Mi familia está sorprendida porque siempre hemos sido deportistas y yo soy la primera en meterme en este mundo.
”El apoyo que he recibido de parte de todos ha sido impresionante; también de mi pueblo, que me ha visto crecer. Me siento bastante orgullosa de mí misma por poder representarlo de la mejor manera”.
—¿Cómo es su vida fuera de los certámenes?
Hago deporte desde que soy muy pequeña, específicamente atletismo, estoy aprendiendo béisbol y me gustan mucho las artes. Y la universidad; yo tuve que venirme el año pasado para San José a estudiar Audiología. Fue un cambio muy drástico; al principio pensaba cómo moverme o cómo tomar un autobús acá, ya que de donde vengo todo el mundo viaja en bicicleta o los autobuses pasan cada hora.
Hubo momentos que la marcaron en el deporte...
La última vez que competí fue cuando me lesioné. Tuve dos lesiones seguidas: una en Juegos Nacionales en salto triple y otra en el Campeonato Nacional. Esa fue la lesión que me retiró, hasta cierto punto. Fue una de las que más me ha dolido; mi entrenador me tuvo que sacar alzada, no podía caminar muy bien y fue un golpe bastante duro.
“Después de eso me concentré más en los estudios; también estuve participando en el programa She Is, que es un proyecto para viajar a la NASA. Eligieron a otra joven de aquí de Costa Rica, pero ver que pude avanzar bastante en ese proceso fue un gran orgullo para mí, por el hecho de inspirar a las demás niñas de pueblos pequeños; ha sido la parte más importante".
—¿Cuál es su historia de vida?
Vengo de una familia de escasos recursos. No es que no tuviéramos qué comer; gracias a Dios siempre tuvimos un plato en la mesa, pero mi mamá siempre tuvo que lucharla, al igual que toda mi familia. Mi abuela tuvo que sacar adelante a mi mamá y a mis tíos con la venta de helados. Sigue vendiendo heladitos por si gustan ir a comprar.
”En una época éramos siete personas en mi casa y mi mamá era la única que trabajaba. Tenía dos trabajos: salía de uno y entraba al otro. Mi abuelita fue la que me crió desde pequeña; ella es mi otra mamá, mi mami Rosa”.
—¿Qué ha sido lo más difícil?
No poder ver a mis papás, poder ver a mi abuela más seguido, darle un abrazo e ir a comer donde ella; ahora no puedo ir todo el tiempo. La última vez que la vi fue en Semana Santa y desde entonces no he podido regresar. Esperaría que mi abuelita pudiese ir (a la final) junto a mis papás y mi novio, pero cuesta mucho, así que me van a ver por televisión; que mi familia me vea por televisión también ha sido una experiencia demasiado hermosa.
—¿Cómo ha sido ser la más joven del certamen?
Muchas personas piensan que es retador, pero la verdad es al contrario: es inspirador por el hecho de que puedo tomar a mis compañeras como ejemplo. De cada una he aprendido lo que es la perseverancia y la disciplina; todo eso lo he tomado de ellas y lo he puesto en mi saco, como decimos los ticos.
—¿Cuál es el mensaje que desea llevar a Costa Rica y al mundo?
No solamente es un mensaje, es una vivencia: no importa el lugar de donde vengamos, por más pequeño o escondido que sea. Todo aquello que nosotros nos propongamos, lo podemos lograr. De la mano de Dios, teniendo siempre el orgullo de saber de dónde se viene, de su pueblo o de su provincia; eso es lo más importante. Los sueños siempre se van a cumplir, pero todo a su debido tiempo.
Karleen Griffith, Miss Universo Santa Ana
Representando a Santa Ana, Karleen es una estudiante de Ingeniería Industrial de 20 años que no teme tomar decisiones radicales para lograr sus metas: renunció a su estabilidad laboral como asistente de oficina para entregarse por completo al certamen.
Su motor principal es inspirar a las niñas afrodescendientes, transformando las inseguridades en un mensaje de orgullo, inclusión y empoderamiento.
—¿Desde pequeña quiso participar en certámenes?
Me gustaba mucho, sobre todo por el tema de que siempre me han dicho que soy muy alta (1,71 m), preguntándome si era modelo o si estaba metida en algo relacionado con el ámbito comercial por la altura. Me llamaba bastante la atención y, conforme fui creciendo, me lo iban diciendo más; eso influyó en mí para hacerlo con muchísimas más ganas.
—Fuera de los certámenes de belleza, ¿cómo es su vida?
Siempre he buscado la paz en mí, mantenerme feliz y ser alegre. Me gusta mucho transmitir energía. A pesar de que tal vez la situación no sea la mejor en el momento, sé que los planes de Dios son perfectos y por algo pasan las cosas, así que siempre le buscamos la parte positiva.
—Usted estudia Ingeniería Industrial, ¿cómo combina ambas facetas?
Sí, suena como algo curioso: ¿qué hace una ingeniera siendo modelo o por qué una modelo estudia eso? Pues la belleza no es para siempre, eso lo tenemos muy claro; lo que siempre nos queda es lo que nosotros aprendemos. A mí me llamó mucho la atención la ingeniería por el tema laboral.
—¿Cuál es su historia de vida?
Mi historia viene desde muy chiquita. Por mi tono de piel y mi tipo de cabello, yo sufría mucho acoso escolar, lo cual me generó una inseguridad bastante grande. Soporté burlas muy feas solo por querer encajar en grupos de amigas, queriendo formar parte de algo en una sociedad que busca ser perfecta.
”Yo me alaciaba mucho el pelo porque quería ser lacia, no me gustaba mi tipo de cabello. Incluso me daba vergüenza hablar inglés, cuando hoy en día es uno de los mayores fuertes que puede tener una persona”.
—¿Cómo quiere impactar con su historia?
Quiero inspirar e inculcar a las demás personas, especialmente a la población afrodescendiente. Ese es el lema que traigo: saber que ser una mujer de color y querer estar en un certamen, o en lo que sea que se proponga, sí se puede lograr. No importa el pelo, la raíz, la etnia ni la religión; siempre y cuando usted quiera y trabaje para ello, lo va a lograr.
—¿Qué es lo que se lleva del certamen hasta ahora?
Creo que lo más bonito ha sido encontrar personas tan maravillosas. Siento que hemos formado una amistad muy linda. Muchos tienen la noción de que en un certamen hay pura rivalidad, y puede que sí ocurra en otros lados donde solo importa ganar o sabotear a la que le cae mal, pero siento que con nosotras es todo lo contrario.
—¿Cuál es el mensaje que desea llevar a Costa Rica y al mundo?
Quiero decirles a todas esas mujeres afrodescendientes y a todas las personas que tienen un sueño, que luchen por él. Yo era una niña que pensaba que, tal vez por los recursos o por cómo era físicamente, no lo iba a poder lograr. Hoy estoy demostrándole a la gente que lo estoy consiguiendo a pesar de las circunstancias.
Reidy Gutiérrez, Miss Universo Pacífico Sur Golfito
Reidy representa al Pacífico Sur, con el orgullo de ser la primera de su familia en graduarse de la universidad. A sus 26 años, su vida transcurre en una finca en Golfito, rodeada de naturaleza y dedicada activamente al rescate animal. Su llegada a la capital fue un torbellino: tuvo que empacar sus miedos y terminar una relación sentimental para adueñarse de su propio destino.
—¿Cómo fue ingresar al certamen? Entiendo que usted no sabía que tenía que venir a San José al ganar.
Cuando empecé a participar, yo creí que era únicamente para ese concurso local. Como dos semanas antes nos dijeron que la ganadora vendría a San José, así que para mí fue una sorpresa y me dio demasiada emoción.
”Siempre había querido vivir esta experiencia y, por supuesto, llegar a Miss Universo; la verdad, lo veía imposible. Creo que el sueño de toda niña siempre es ser una princesa, pero muchas veces se ve inalcanzable por la lejanía, por los recursos o por los estereotipos. Para mí fue un cambio bastante brusco pasar del pueblo a venir a competir en las ligas mayores”.
—¿Cómo fue el proceso de cambiar todo en un fin de semana?
Fue complicado por mi familia y los animales; hubo que pensar rápido qué hacer con ellos, quién me los iba a cuidar y cómo los íbamos a atender. También me afectó el cambio grande del pueblo a la ciudad; al principio me sentía desubicada y me estaba costando mucho adaptarme, pero le metí ganas.
—¿Cuáles son las principales diferencias que encontró entre Golfito y la capital?
Allá es puro campo, lleno de vegetación y animales; además, es muy caliente. Acá el clima es diferente, no hay tantos animales ni tanta zona verde. También está el hecho de que, al ser un pueblo pequeño, todos nos conocemos, mientras que acá siempre ves personas diferentes todos los días.
—¿Cómo es su vida fuera del certamen?
Una chica de campo. Vivo en una finca; siempre estoy rodeada de la naturaleza, de los animales, de las personas que llegan a trabajar y de mi familia. Paso haciendo bastante deporte; me gusta mucho hacer zumba, salir a caminar y participar en las actividades recreativas. También, con el tema de los animales, apoyo a la asociación de rescate animal.
—¿Cuál es su historia de vida?
Yo padecía de obesidad; era una niña que siempre tuvo sobrepeso y crecí con comentarios sobre eso. También era bastante grande; a los 10 años yo ya medía 1,50 m y pesaba 50 kg. Ahorita, con 26 años, mido 1,52 m y peso 56 kg, para que tengan una idea de cómo era mi contextura de niña.
Luchar contra la obesidad fue un reto, porque me acuerdo de que tenía 20 kilos de más y tanto en el hospital como mi mamá me dijeron que tenía que ponerme las pilas. Yo veía eso como una limitante porque no me sentía bonita y me sentía insegura; empecé a trabajar en eso, a comer saludable, a hacer deporte y he logrado una gran diferencia de la cual estoy muy orgullosa.
—¿Qué le dice a las niñas que ven en usted un ejemplo?
¡Que no dejen ir las oportunidades! A veces llegan nada más una vez en la vida. Tómenlas con miedo, sí; eso es algo que nos hace sentir vivos: experimentar temores y emociones. Empaque su maleta y vaya tras sus sueños. No permitan que les pongan limitantes, nadie es el dueño de su vida; usted toma sus propias decisiones. Yo también tuve esa limitante de personas que me decían que no fuera o que no me iban a apoyar.
—¿En qué sentido?
Por una pareja, con eso de “no quiero que vaya” (al certamen). Entonces entendí que soy la dueña de mi vida y yo hago lo que creo conveniente para mi futuro. Hay que tomar decisiones y seguir adelante.
—¿Usted no solo dejó Golfito, también dejó una relación?
Sí, así es.
—¿Cuál es el mensaje que desea llevar a Costa Rica y al mundo?
Que la belleza inicia desde el interior. Muchas veces la sociedad impone estereotipos de medidas, de peso y de altura, basándose muchísimo en eso; pero no ven que las personas tienen muchísimo más que una apariencia física. Mi mensaje para el mundo es que la belleza se gesta desde adentro y eso se refleja afuera.
”Que luchen por sus sueños, que no importa el pasado ni de dónde venga, porque los sueños sí se cumplen. Ver de dónde vengo y en dónde estoy ahorita me llena de mucha motivación. Recuerdo que fui la primera de mi familia en graduarme de la universidad, lo cual ha sido un gran logro. Estoy trabajando para crear buenos recuerdos para que, cuando sea mayor, pueda ver mi pasado, estar orgullosa de mí y dejar un precedente que cambie el rumbo de mi familia”.
