
Ítalo Marenco llegó a Teletica para quedarse. El presentador de los pachos, el carisma y el amor de las señoras de Costa Rica, ahora es la pieza con la que Buen día da uno de los golpes más fuertes en los últimos años.
Apenas hace seis meses salió de Repretel, donde se estableció como el conductor predilecto de la televisión tica, especialmente por sus años en Giros. Con su renuncia, dejó correr el burumbún y los rumores, para prepararse de cara a su futuro.
Quedó en segundo lugar de Mira quién baila, ya protagonizó más de un momento de los suyos en las corridas de toros de Canal 7 y este lunes 5 de enero aterrizará en su charco, dando inicio a un nuevo ciclo en una revista matutina.
A poco de debutar en el set de Buen día, Ítalo Marenco habló con ‘La Nación’ sobre su familia y pasado. También se refirió a cómo afronta críticas, miedos y el gran reto que asume.
—Tras su carrera en televisión, ¿siente que necesitaba este paso, sentirse valorado con un escalón más?
—Lo que está pasando ahora, yo digo que es una de las bendiciones más grandes. Es lo que uno siempre anhela: estar en lugares que lo hagan sentir como en casa. El ser parte de la historia de Buen día tiene que llenarme de orgullo. Mi familia está muy feliz, mi hija está muy feliz y yo ya quiero que sea el lunes temprano para iniciar esa etapa tan bonita.
—En pantalla se le ve enérgico, ¿a nivel personal siente miedos o vértigo cuando le llega un reto así?
—Cuando pones todo en manos de Dios, Diosito va acomodando todo de una forma hermosa. Entonces, yo creo que uno tiene que ser como es en la calle. Este soy yo y eso es lo que van a ver en la pantalla hasta el último de mis días.
—Pero ¿siente vértigo o presión?
—Si uno no siente esas cosquillitas antes de salir a pantalla, así como fue si fuese la primera vez, yo creo que uno se tendría que salir de este negocio tan hermoso que es la televisión.

—Su sencillez es una característica que destaca; pero es innegable que se convirtió en una de las figuras más importantes de la televisión, ¿cómo lidia con esas dos cosas a la vez?
—Uno nunca se la puede creer. Nunca, nunca en esta vida, en absolutamente nada de lo que haga. Tal vez usted puede ser muy bueno en lo que usted haga, pero nunca puede creerse el más importante, el mejor. Usted simplemente es quien usted es y las personas se enamoran de su esencia, eso es lo bonito de la televisión.
“Yo nunca me creo ni más importante ni la figura... Yo simplemente soy una persona más que Diosito le dio la oportunidad de estar en televisión y me encanta hacerlo".
—Su llegada ratifica un elenco de grandes nombres. ¿Qué representa trabajar en un espacio así?
—Es un honor y es una de mis metas también. Trabajar con Nancy es un orgullo, de verdad que su calidad humana es increíble. A Thais tuve la oportunidad de conocerla ahora; la misma Nati... con todos he tenido el honor de estar por lo menos un poquito y la calidad de personas es lo que ellos reflejan.
“Por eso es que es una revista que muchos quieren y que le doy muchas gracias a Dios de unirme a este equipo tan espectacular que ya viene caminando hace buen tiempillo”.
—¿Cómo lo tomaron su esposa e hija?
—Les encanta. Esos ojos de orgullo de Cindy e Irene lo dicen todo. Ellas me han acompañado en todo el proceso
—¿Cómo viven esto en pareja, sabiendo que su esposa también tuvo una importante carrera en televisión y ahora es usted a quien le toca una oportunidad así?
—Es lindísimo, porque ella estuvo 15 años en la televisión y la vida la llevó a otro tipo de cosas, ella es administradora también. Me gusta porque es la primera que si ve algo malo me lo va a decir y si ve algo bueno, también. Mi hija también tiene esa semillita. Hoy en la mañana, ella estaba haciendo tortillas y dice: “Papá, entrevístame.” Yo: “Hola, Irene, ¿cómo estás? ¿Qué trae esa tortilla? Cuéntame". Que ella esté viendo ese tipo de cosas y las esté replicando, para mí es hermoso.

—A usted también la vida lo llevo a otras cosas, ¿qué siente al pensar que el muchacho que iba para futbolista ahora está en Buen día?
—Yo empecé estudiando terapia física. Ya cuando se acabó el fútbol, la vida me mandó a hacer comerciales, cine y obras de teatro. Cuando también se terminó eso, hay cosas que tal vez nadie sabe. Yo inicié formalmente la televisión en Canal 7. Fui el novio de Azucena en La pensión. Entonces, es lindísimo porque estoy volviendo a los que me abrieron las puertas por primera vez.
—Un cambio de televisora siempre lleva críticas; hay gente que se molesta cuando otro toma una oportunidad. ¿Cómo llevó eso?
—En mi caso yo siempre me quedo con la persona que apoya. Me acuerdo de que el primer día de Mira quién baila, había un grupo de señoras que me dicen: “Queremos recibirlo en su primer día de trabajo”. Y yo dije: “Puchica, esta gente me hace parte de su familia”.
“Se lo digo de consejo para cualquier persona que cambie de empresa, de reto o que la vida lo manda a otro lado: uno tiene que ser muy respetuoso y agradecido con lo que le dio la vida anteriormente y siempre se tiene que quedar con los mensajes positivos. No le tengan miedo al cambio, porque siempre lo mejor está por venir.
