
Este es un regreso que las almas nostálgicas estaban esperando, pacientes, en algún rincón de la memoria viva de nuestra infancia. ¡Los Zumbis están de vuelta en La Nación!
Ya han pasado 30 años desde que conocimos a esta familia de divertidos y coloridos personajes, que se ganaron el corazón de toda Costa Rica con sus aventuras. Papá Zumbi, Mamá Zumbi, Junior Zumbi, Linda Zumbi, Desastre Zumbi y Bebé Zumbi atraparon a los ticos en una búsqueda que, semana a semana, se volvió casi un ritual. A veces estaban en la playa, otras en un concierto o quizá en un centro comercial, siempre disfrutando con los demás personajes de este universo entrañable, creado por el colombiano Fernando de Narváez junto a su hermano Diego.
No era solo encontrarlos; era detener el tiempo por un momento, recorrer cada rincón del mapa y compartir en familia la emoción del hallazgo. Nunca fueron una moda pasajera. Hay recuerdos de desayunos con el periódico abierto sobre la mesa, de intercambios familiares, de risas compartidas y de conversaciones que comenzaban con un simple pero emocionante: “Yo busco a este y vos al otro”.

Luego, para terminar de amarlos por completo, Los Zumbis aparecieron en llaveros, diccionarios, camisetas y vasos decorativos, hasta que un día, simplemente, dejamos de verlos.
Pero, qué feliz reencuentro, ¡Los Zumbis al fin han vuelto a casa!. El domingo 26 de abril, la familia de curiosos dinosaurios retorna al lugar donde todo comenzó para despertar recuerdos, sonrisas y esa complicidad silenciosa que solo se construye con los años.
Con Los Zumbis —que también aparecerán en el diario La Teja— vuelve también una forma de conectar generaciones, entre aquellos que los vivieron por primera vez y quienes están a punto de descubrirlos. ¡Aquello será mágico!, pues hay historias que no se olvidan y personajes que siempre encuentran la forma de volver a casa.
Así que prepárese, porque si usted es zumbifanático, le aseguramos que esta no será una experiencia cualquiera.
Todos queríamos de vuelta a Los Zumbis
Que Los Zumbis regresen a La Nación no es un hecho antojadizo. El público los pidió, las marcas apoyaron la iniciativa, su creador quería volver a conectar con los ticos y en la empresa pusimos manos a la obra para cumplir ese deseo.
Los Zumbis debutaron en las páginas de La Nación en 1992. Después de las emociones que desataron en aquellos años, hubo varias etapas, todas exitosas; así que traerlos de vuelta no fue una idea complicada. El primer paso fue reconectar con don Fernando y, cuando se logró el contacto, todo fluyó.

“La intención es remembrar y despertar un poco los recuerdos y las cosas bonitas que hemos hecho en el periódico. Este fue uno de los proyectos más exitosos que tuvo la empresa en el pasado”, manifestó Patricia Centeno, Gerente de Medios de Grupo Nación.
En la misma línea, Gonzalo Conejo, gerente comercial de la compañía, comentó: “Venimos detrás de Los Zumbis desde hace rato, porque sabíamos que esto es apelar a la nostalgia de las personas”.
Los Zumbis circularán los domingos en La Nación y los lunes en La Teja; además, otra de las novedades es que también se publicará un afiche, el cual se publicará los miércoles (en La Nación) y los jueves (en La Teja).

“Con Los Zumbis promovemos la reunión familiar, que es uno de los valores de Grupo Nación. Un periódico no es para una persona, es para compartir”, agregó Centeno.
Los primeros mapas que se publicarán tienen ese estilo retro que a muchos llevará por un viaje a la nostalgia. El tamaño es a doble página, así que hay mucho espacio para descubrir las historias de cada zumbi que busque el público.
“Con este proyecto fomentamos unir a las familias, volver a activar la mente natural en medio de tanta inteligencia artificial. Los Zumbis tienen una magia que se basa en la observación. Al ver el mapa en detalle, se encuentra al Zumbi al que se le estalló la bicicleta y al que está viéndolo, pero no se da cuenta de que viene un carro detrás; son muchos los detalles”, comentó Randall Vásquez, líder de Brand Voice de Grupo Nación.
El reencuentro del papá de los Zumbis con los ticos
En el reencuentro de Los Zumbis con los ticos no podía quedar por fuera la persona que creó este singular universo. El artista colombiano Fernando de Narváez comenzó a dibujarlos a finales de la década de los 80, en colaboración con su hermano Diego.

“Volver a Costa Rica es una felicidad increíble, porque es el país de mi corazón. Fue el primer país donde salieron Los Zumbis y yo los pude mantener y vivir porque en El Espectador de Colombia y El Comercio de Ecuador, yo los dibujaba y enviaba; pero en Costa Rica viví la zumbimanía”, recordó De Narváez.
Con tan solo 23 años de edad, De Nárvaez visitó suelo tico en los años 90, con el sueño de que su zumbiproyecto floeciera fuera de nuestras fronteras. Nunca imaginó el éxito que iban a tener.
En entrevista con este medio, don Fernando reveló que, en primera instancia, los personajes no estaban pensados para ser dinosaurios, sino unicornios. Sin embargo, él y su hermano se decantaron por los dibujos paleontológicos porque a los niños les llamaban más la atención.
El primer zumbi que dibujó fue uno genérico, pero Junior Zumbi está inspirado en él mismo. “Me encantaba tocar guitarra, pero no sabía. Me encantaba cantar, pero tenía pésima voz. Era muy inteligente, pero las calificaciones demostraban lo contrario. Esas características las reflejé en Junior Zumbi”, contó.
A partir del nacimiento del primer zumbi, fueron apareciendo los demás miembros de la familia que, para el artista, es la base de todo. Cada personaje se identifica con quien lo ve en sus diferentes etapas de la vida, ese es parte del secreto del éxito de los dibujos.
Este 2026, más de tres décadas después, esos mismos trazos que nacieron del corazón de un artista vuelven a encontrarse con las miradas que los buscaron con emoción, y también con otras nuevas que están por descubrirlos por primera vez.
Los Zumbis no son solo entretenimiento, son risas compartidas y momentos memorables. A partir de este 26 de abril, los invitamos a reunirse de nuevo con sus seres queridos y dejarse envolver por los recuerdos; porque hay cosas que nunca pasan de moda, solo están esperando el momento perfecto para volver.

