
Las salas de cine costarricenses reciben este jueves 10 de setiembre el esperado estreno comercial de Abril, el nuevo largometraje escrito y dirigido por el reconocido cineasta, comediante y actor costarricense Hernán Jiménez.
Tras celebrar el martes su gala premier, en el Cine Magaly, la esperada película, que explora una historia profundamente humana y muy personal, inicia su proyección en las principales cadenas comerciales del país y salas independientes.
Aunque la cinta cuenta la historia de una madre que enfrenta el distanciamiento de su hija adolescente, en el fondo responde a una reflexión íntima del propio director sobre la relación con su progenitora y cómo la perspectiva sobre ella se transformó a sus 46 años.
“Había facetas de ella, fundamentales de quién fue, no tanto como mamá, sino como persona, que yo francamente nunca había dimensionado, nunca había visto”, explicó el cineasta en entrevista con La Nación.
Esa inquietud maduró hasta convertirse en un intento por dar respuesta y voz a vínculos afectivos que a menudo resultan difíciles de explicar: “Esta película es un intento por explorar eso, por darle voz y por generar algún tipo de testimonio que le pueda decir a mi mamá y a tantas mujeres como ella que... de alguna manera, estoy intentando verlas”.
Jiménez espera que este ejercicio no quede en el terreno personal, en el que ciertamente tuvo su génesis, sino que funcione como un espejo para la audiencia del filme.
“Ojalá no solo sirva para eso, sino para que otras personas como yo quizás puedan plantearse una que otra cosa en su vínculo, quizás no con su mamá, puede ser con su papá, con un hermano, con una hermana, con alguien a quien quieran mucho”, añadió.
Maternidad y redescubrimiento personal
La trama de Abril se centra en una trabajadora social separada cuya vida entra en una profunda crisis personal y laboral cuando su hija adolescente, Valentina, toma la drástica decisión de mudarse a vivir con su padre, Julián (rol asumido por el propio Hernán Jiménez).
En ese camino de reconstrucción, la protagonista entabla una relación con Gabriel, un camarero interpretado por el actor internacional François Arnaud, quien asume aquí su primer papel hablado enteramente en español.
Filmada en su totalidad en las calles de San José, la producción representó para Jiménez un punto de quiebre en su carrera.
Tras un periodo trabajando en Los Ángeles, escribiendo guiones para estudios de Hollywood y dirigiendo películas como Love Hard (2021), para Netflix, Jiménez sintió la necesidad de desvincularse de las grandes estructuras para volver a un cine artesanal.
La decisión tomó forma tras su último espectáculo de stand-up comedy, cuyos fondos destinó por completo al largometraje.
“Decidí que iba a invertir ese dinero en hacer una película en donde no tuviera que pedirle permiso a nadie y donde tuviera libertad creativa total y absoluta”, recordó sobre el origen del proyecto.
El proceso implicó conformar un equipo integrado por profesionales costarricenses, en una experiencia que califica como la más madura de su trayectoria.
“Encontré un grupo de profesionales costarricenses extremadamente talentosos... Creo que ha sido una de las experiencias más maduras en mi carrera profesional. Siento que aprendí muchísimo de dirigir, de lo que realmente vale la pena; reordenó mis prioridades”, contó.
Al asumir el rol de único financista, Jiménez reconoce el riesgo económico que significa, pero prioriza el valor emocional y profesional generado.
“No tengo expectativas de recuperar lo que esta película me costó y, sin embargo, siento que ha valido la pena. Costa Rica y su público me han dado tanto y siento que esto es una forma de devolver”, comentó el cineasta.
El humor no falta en Abril
Aunque la premisa de Abril se sumerge en la nostalgia y la complejidad familiar, el cineasta enfatiza que la película no se limita a ser una historia para conmocionar al espectador, pues el humor juega un papel determinante en la narrativa.
“Existe una percepción de que es una peli como muy conmovedora, quizás muy nostálgica, que te va a hacer llorar. Eso es posible, pero creo que una dimensión que no se va a ver, al menos hasta que alguien no experimente la película completa, es que tiene muchísimo humor, muchísima ligereza”, aclaró Jiménez.
Para el cineasta, ese balance del filme es vital. “Me encanta ser testigo de un público riendo a carcajadas con escenas de la peli. Eso me encanta y siento que es parte de un retrato de la vida”, dijo.

Sentido de identidad
Antes de su llegada a las salas nacionales, la producción vivió una sorpresiva respuesta en el extranjero como parte de su recorrido por festivales.
Durante su presentación en el Festival de Cine Latino de Nueva York, la demanda de entradas obligó a habilitar dos funciones adicionales en salas de mayor capacidad, vendiéndose en su totalidad en pocos minutos.
“Jamás me imaginé que se fueran a vender dos tandas adicionales, cada una en un cine más grande que el anterior, y el sold out ocurrió en cuestión de minutos. Nadie ha visto la película, nadie sabe si es buena o si es mala”, comentó entre risas el director ante el recibimiento.
Durante la conversación, Jiménez defendió con especial interés el valor cultural de ver reflejada la realidad de Costa Rica en la pantalla grande, comparándolo con la presencia del cine estadounidense en el mundo.
“El cine es una herramienta muy poderosa para desarrollar identidades culturales. Lo que los ticos podrán en el filme es un pedacito de Costa Rica”, expresó.
“Anhelaría que en esa especificidad se sienta universal, que esta experiencia pueda ser para cualquier costarricense y que se regale esa belleza de escuchar nuestro propio acento, de ver nuestras propias calles y de ojalá ver sus propias inquietudes reflejadas en la pantalla”, agregó.
Abril ya se encuentra disponible en etapa de preventa y se exhibirá en las principales cadenas de cine del país.

