
Valerie Perrine, actriz estadounidense que conquistó Cannes y desafió convenciones en Hollywood, murió este lunes 23 de marzo, en su hogar de Los Ángeles a los 82 años, según confirmaron medios estadounidenses. La famosa intérprete era conocida por sus papel de Eve Teschmacher en Superman, así como otras producciones de renombre.
Su amigo cercano, el cineasta Stacey Souther, informó que la causa de muerte fueron complicaciones derivadas del Parkinson, una enfermedad que la afectaba desde 2015.
Souther, quien la acompañó en sus últimos años, reveló la noticia en un mensaje publicado en Facebook y abrió una campaña en GoFundMe para ayudar a cubrir los gastos del funeral.
La intérprete expresó su deseo de descansar en el cementerio Forest Lawn, lugar donde reposan figuras como Elizabeth Taylor y Michael Jackson.
De bailarina a estrella de cine
Nacida el 3 de setiembre de 1943 en Galveston, Texas, Perrine creció moviéndose constantemente debido al trabajo militar de su padre. Antes de conquistar Hollywood, trabajó como bailarina en los casinos de Las Vegas, hasta que un agente la descubrió por casualidad durante una cena en Los Ángeles.
Esa noche cambiaría su destino: poco después debutaría en Matadero cinco (1972), la versión cinematográfica de la novela de Kurt Vonnegut dirigida por George Roy Hill.
Su interpretación marcó el inicio de una carrera que la llevaría a acumular casi 70 créditos entre cine y televisión.

El papel que la inmortalizó
Su gran momento llegó dos años más tarde con Lenny (1974), dirigida por Bob Fosse. Ahí interpretó a Honey Bruce, la esposa del comediante Lenny Bruce, personaje encarnado por Dustin Hoffman.
Su actuación fue tan aclamada que ganó el premio a mejor actriz en el Festival de Cannes y consiguió nominaciones al Globo de Oro y al Óscar. “Nunca he tomado clases de actuación”, confesó entonces al New York Times. “Simplemente me aprendo mis diálogos, y punto”.
El público masivo la recordará también como Eve Teschmacher, la simpática cómplice de Lex Luthor (Gene Hackman) en Superman (1978) y su secuela de 1980. Con ese papel, Perrine combinó humor, sensualidad e ingenio, dejando huella en una de las sagas más emblemáticas del cine de superhéroes.
Más allá de Hollywood, hizo historia al convertirse en la primera mujer en aparecer intencionalmente desnuda en la televisión estadounidense, durante la transmisión de Steambath (PBS, 1973), un gesto que desafió las restricciones televisivas de la época.
Durante los años siguientes, trabajó junto a figuras como Robert Redford en El jinete eléctrico (1979) y Jack Nicholson en La frontera (1982). En 2000 volvió a las pantallas con la comedia Lo que ellas quieren, protagonizada por Mel Gibson y Helen Hunt.
