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Un verdadero tesoro natural y exuberante llamado Pozo Verde

El Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco es poco conocido por los costarricenses

Un tesoro verde, una joya natural; así es como mejor se describe al Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco . Es una zona de 14.453 hectáreas, visitada por pocos debido a la falta de información y a que solo se puede llegar recorriendo un sendero natural.

Como gran atractivo, para quienes verdaderamente aman la naturaleza y se animan a caminar por ella, está la laguna Pozo Verde, en el corazón del parque.

Llegar a la laguna no es sencillo, a causa de la ausencia de demarcación o senderos claramente identificados, por lo cual lo ideal es tomar uno de los tours que ofrecen los pocos microempresarios locales, como el Albergue Ecológico Pozo Verde.

Eduardo Guzmán, gerente de Áreas Silvestres Protegidas, explicó que están comenzando a trabajar en un plan de manejo, que delimitará las zonas que el visitante podrá usar, proceso que realizarán de la mano de la comunidad.

La entrada está relativamente cerca de Ciudad Quesada, ingresando por el poblado Sucre, y de ahí se desvía ocho kilómetros hasta llegar a San José de la Montaña. Ese recorrido se puede hacer en cualquier tipo de vehículo.

Douglas Vargas, productor de leche y, en los últimos años, microempresario turístico y copropietario del albergue Pozo Verde, explicó que el camino dentro del parque es bastante transitable, pero hay zonas con barro. Por eso, lo ideal es usar zapatos de montaña o botas de hule.

A diferencia de otros parques nacionales, el recorrido se realiza solo acompañado del sonido del viento entre las copas de los árboles, de las ranas que habitan en algunas charcas; de los riachuelos, que luego se transforman en imponentes ríos, y la lluvia que aparece en segundos.

Premio. Tras poco más de una hora de caminata, a un ritmo que permite disfrutar del paisaje, aparece ante la vista Pozo Verde. Está a 1.850 metros sobre el nivel del mar.

El agua de tonalidades verdosas distintas se almacena en lo que se cree fue el cráter de un volcán, según Guzmán,

La paz que se percibe es solo interrumpida por el viento y el batir de alas de algunas aves.

“El atractivo del parque y la zona es, sin duda, el bosque, las aves, la laguna, la visita a las minas y, además, es muy seguro”, aseguró Vargas.

Un abrigo es importante, porque a esa altura el frío suele estar presente durante buena parte del día. Quienes no se conformen con esa vista de un verde eterno, pueden caminar entre la montaña cerca de cinco kilómetros más, hasta yacimientos de azufre, los que otrora una empresa extranjera intentó explotar.

Para quienes deseen permanecer en la zona, lugares como el Albergue Pozo Verde ofrece opción de hospedaje, alimentación, pesca de trucha y caminata por senderos demarcados en medio del bosque.

Microempresarios como Vargas integran la Asociación Pro Parque Nacional Juan Castro Blanco (APANAJUCA). La idea de ellos es consolidar, desarrollar y cuidar el parque nacional, mediante un modelo de turismo sostenible. Además generar recursos para comprar las tierras del parque que aún permanecen en manos privadas, cerca de la mitad.

Si la idea de estos agricultores, lecheros y ahora microempresarios prospera, esperan contar en un tiempo cercano con un museo, un lugar para recibir a los turistas y poder dar charlas de las riquezas del parque, en especial las hídricas.

Para información de los tours del Albergue Pozo Verde puede llamar al 2460-8452 o visitar www.alberguemonterreal.com mmolina@nacion.com