Andrés Díaz P.. 5 junio
Laurie Hedges, Esteban Brenes y Nick Hawkins invirtieron el primer trimestre del año para documentar la vida silvestre en las locaciones del Cerro Chirripó, Corcovado y Río Celeste. Cortesía de Esteban Brenes.
Laurie Hedges, Esteban Brenes y Nick Hawkins invirtieron el primer trimestre del año para documentar la vida silvestre en las locaciones del Cerro Chirripó, Corcovado y Río Celeste. Cortesía de Esteban Brenes.

Laurie Hedges, Nick Hawkins y Esteban Brenes nacieron en lugares distintos pero su pasión por la biología los hizo converger en los mismos sitios: los bosques tropicales de Corcovado y las alturas del cerro Chirripó. Su misión es educar a la población sobre la vida silvestre en Centroamérica por medio de productos audiovisuales y un lenguaje accesible.

Estos tres biólogos forman parte de la Fundación Costa Rica Wildlife, la cual —según su página web– enfoca sus esfuerzos para garantizar la conservación de la vida silvestre y su hábitats naturales. Sus campos de acción se desarrollan por medio de la investigación, educación, comunicación y mercadeo.

Así se lee en el papel pero las jornadas de estos emprendedores se vive bajo lluvias constantes, en las cuales proliferan la vegetación de las costas o los macizos a los que se adentran cada madrugada para obtener aunque sea una imagen.

Rodeados por el lodo que amenaza cada una de sus zancadas entorpecidas por el equipo, el cual, se hace más pesado con cada kilómetro recorrido. Brenes y compañía se parten el lomo buscando dantas, manigordos o roedores que se mueven entre los laberintos que se forman entre los árboles. Gracias a sus esfuerzos nosotros también podemos presenciar lo que ellos vivieron.

Este trío de biólogos narrará sus experiencias por medio de un documental Baird’s Tapir Survival Alliance, que se estrenará a finales de año. Viva conversó con estos científicos quienes se refirieron a su pasión.

Un manigordo se asoma a una de las cámaras de los biólogos Laurie Hedges y Nick Hawkins. Cortesía de Hawkins.
Un manigordo se asoma a una de las cámaras de los biólogos Laurie Hedges y Nick Hawkins. Cortesía de Hawkins.

¿Qué es lo que ustedes hacen exactamente?

Esteban: Nuestra meta es mostrar de manera visual el trabajo de los biólogos con la vida silvestre y con las comunidades. Nosotros tratamos de traducir mucho de este lenguaje técnico y aterrizarlo para el consumo masivo. Como parte de este proceso decidimos que sería buena idea producir un documental acerca de lo que estamos haciendo. Empezamos con las fotografías de Nick, pero quisimos ser más ambiciosos por eso incorporáramos a Laurie, quien ha grabado documentales en todo el mundo. Una vez al año venimos a generar historias que luego tratamos de mover en algunas revistas, redes sociales, periódicos libros.

“Porque yo puedo pasar una hora hablando sobre la vida silvestre o puedo invertir años en una investigación pero si yo no se la muestro a la gente a esta no le va a importar”.

¿Qué los trajo a Costa Rica?

Nick: He estado colaborando con Esteban por más de tres años. Nuestra primera visita a Costa Rica fue para tomar fotografías de dantas en las alturas del Cerro de la Muerte. Desde entonces se ha convertido en una sociedad en la que nosotros ayudamos a Esteban a comunicar su trabajo, sobre las maravillas silvestres de Costa Rica por medio de fotografías y storytelling.

Si pudiera describir Costa Rica para un inglés ¿qué les diría?

Laurie: Costa Rica tiene una reputación internacional, en Inglaterra la gente tiene la idea de que Costa Rica es un lugar turístico con muchos parques nacionales. Además, se cree que este es un país que ha tomado la iniciativa de conservar su vida silvestre. Eso no deja de ser verdad, pero lo que mucha gente no se da cuenta es que todavía hay muchos problemas en la administración, no es todo perfecto.

¿A qué se refiere con que no todo es perfecto?

Laurie: Los aspectos que se deben mejorar los abordamos en nuestro trabajo. Esteban transmite la idea de la conservación y la preservación de la vida silvestre más allá de los parques nacionales y se enfoca en las comunidades que rodean a la vida silvestre.

Nick: Porque no deja de ser oportuno el hecho de educar a las comunidades para que interactúen con la vida silvestre para que la protejan y al mismo tiempo para que se beneficien de ella.

Esteban: Nosotros estamos muy enfocados en especies y también dedicamos nuestros esfuerzos al trabajo comunitario, o sea, desarrollar conservación por medio de lo que ya están haciendo las comunidades. Hacemos mucha investigación y colaboramos con el los guardaparques.

La danta que habita de Costa Rica vive tanto en zonas bajas (Guanacaste, Parque Nacional Corcovado) como en zonas altas, como el Cerro de la Muerte. Este animal apasiona a los biólogos por su rareza, actualmente se registran 6.000 especímenes en Centroamérica. Cortesía de Nick Hawkins.
La danta que habita de Costa Rica vive tanto en zonas bajas (Guanacaste, Parque Nacional Corcovado) como en zonas altas, como el Cerro de la Muerte. Este animal apasiona a los biólogos por su rareza, actualmente se registran 6.000 especímenes en Centroamérica. Cortesía de Nick Hawkins.

¿Cuáles fueron los lugares que visitaron durante su estancia en Costa Rica?

Laurie: Estuvimos en el Cerro Chirripó, en Corcovado y Río Celeste. Nosotros estuvimos en Centroamérica a lo largo de 3 meses para documentar la vegetación y la vida silvestre de Costa Rica. También visitamos Nicaragua y Panamá.

¿Qué los convenció para combinar su especialidad en biología con la producción audiovisual?

Nick: Yo tengo un título en biología y por medio de esta experiencia académica fue que me di cuenta de que hay una brecha entre el público y la ciencia. Así que cuando me gradué en lugar de buscar una maestría opté por otro medio para comunicar sobre la ciencia.

Nick: No me apetecía la idea de encerrarme en un laboratorio y dedicar mi tiempo en una investigación. Tenía muchos amigos que estaban haciendo investigaciones muy interesantes. Fue en ese entonces cuando empecé a agarrar una cámara para involucrarme en los proyectos de mis colegas. En el 2011 llegué a Costa Rica por primera vez y desde entonces me vinculé con Esteban.

¿Pueden relatar cómo es un día en su trabajo?

Nick: Cuando comenzamos el proyecto este año colocamos cámaras de trampa, la cuales se activan cuando se les acerca un animal, pero no nos fue muy bien. Así que una vez visitamos Corcovado, en Osa, este lugar es quizá el único lugar en el mundo en el que uno puede entrar y las dantas se le acercan a uno y no se van a alejar. Los primeros tres días nos levantábamos a las 3 a. m. para salir hacia las buenas área para agarrar la primera luz del sol. Durante tres días casi no vimos dantas o algo interesante para fotografiar. En el último día encontramos a una danta madre y su bebé de seis meses en un charco. Pasamos cuatro horas al lado de estos animales y a ellos no les importó nuestra presencia.

Laurie: Logramos captar buenas imágenes, es una experiencia única. Porque resulta irónico que aunque nosotros dedicamos muchos de nuestros esfuerzos en preservar la vida de estas especies son muy pocas las veces que las hemos podido tener tan de cerca

Esteban: Esa sin lugar a dudas fue la mejor experiencia porque fue increíble pasar cuatro horas con estos animales, ya al final cuando nos despedimos mientras las dantas poco a poco se adentraban en el bosque. Confieso que hasta nos dolió un poco porque esto es algo que casi nunca pasa.

¿Le pusieron un nombre a esa danta?

Nick: (Se ríen) No, aunque estuvimos muy cerca

Esteban: Aunque creo que ellos sí nos nombraron a nosotros de alguna u otra manera.