Carlos Ramos, el Porcionzón, sonríe y bromea con la misma energía que lo ha caracterizado a lo largo de los años. A sus 75, cumplidos en noviembre, afirma que todavía se siente como un joven “menecazo”.
En este momento de su vida se divide entre dos programas humorísticos y, en consecuencia, atribuye a su profesión la vitalidad que siente. Eso sí, no niega que el paso de las décadas han hecho lo suyo.
Afirma estar en buen estado de salud; el cambio más importante en su rutina es tomar todos los días la pastilla que le ayuda a regular la presión arterial. Eso significa tener visitas constantes al Ebais para retirar el medicamento.
“Tengo más citas en el Ebais que amorosas”, bromeó entre risas.
Además de su presencia en radio y shows privados, en la televisión nacional Porcionzón también ha dejado huella, gracias a sus participaciones en programas como El Chinamo, de Teletica. En ese espacio, sus chistes y disfraces -que van desde súperhéroes a princesas de Disney-, se volvieron leyenda.
Este año no será la excepción, pues ya recibió su convocatoria para nuevamente ser parte de uno de los programas favoritos de los ticos en fin de año. Sí, los ‘menecazos’ de El Chinamo contarán nuevamente con sus ocurrencias.

Al consultarle por su carrera, los momentos que más atesora y las claves que lo han llevado a estar donde está, para Ramos es inevitable hacer un amplio recorrido por divertidas y singulares anécdotas, así como rememorar buenos y malos ratos de su vida.
“Todos los momentos de mi vida han sido importantes”, dijo con seguridad, antes de empezar a hacer memoria. El programa La dulce vida, los festejos populares, trabajos con Carmencita Granados y con Lucho Ramírez forman parte de su amplia experiencia. Se suman su participación en El Burumbún, junto a Leonardo Perucci, y sus 19 años en Radio Omega y un programa en Radio Actual.
Desde hace 4 años, su realidad actual es El Chineadazo con la banda del Menecazo y, en TDmás, más recientemente fue llamado por René Picado Jr. para La hora cachetona, proyecto transmitido por Teletica Radio, junto a Carlos Álvarez.
“El público, en general, ha recibido el programa de una forma increíble, porque Carlos Álvarez y este servidor trabajamos tanto en Omega que según la gente somos una dupla perfecta. Congeniamos muy bien”, afirmó el humorista.
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Los años pasan y su humor se mantiene intacto. Eso sí, busca reinventarse para llegar a grandes y pequeños, sin perder la esencia que por años lo ha caracterizado.
Sobre su vida profesional, Ramos conversó ampliamente con La Nación, sin olvidar una adicción que lo puso contra las cuerdas y un caso judicial que enfrenta con una radioemisora local.
—¿Cómo está en este momento de su vida?
—Me siento muy en pleno, muy bien. Me pueden escuchar en la radio, la energía no la he perdido, gracias a Dios.
”En lo que a la salud respecta, me siento muy bien. Me he hecho chequeos y estoy bastante bien. Esperemos que Dios me regale bastantes añitos, lo que estoy haciendo es rindiendo el saldo. Hasta donde llegue”.
—Ya han pasado más de 40 años desde que inició, ¿ha tenido que adoptar su humor?
—Definitivamente. Inclusive, estoy haciendo stand-up comedy. Me fue muy bien en las presentaciones que hice, la gente reaccionó muy bien porque iban a ver a un viejillo de 75 años haciendo stand-up comedy. Yo creo que eso es un récord. De hecho, le puse hasta un nombre: Reinventarse o morir.
”Estoy completamente de acuerdo en ir de la mano con la tecnología y renovar el repertorio. Lo que pasa es que ahora, con los dos programas, se me hace mucho trabajo para este viejillo. No quiero fundirme”.

—¿Cómo se mantiene vigente?
—Yo me la paso revisando humor y, gracias a Dios, tengo el don de la improvisación. Trabajo con anécdotas, porque en 40 años me han pasado tantas cosas que tendría que contar de día y de noche. Anécdotas, sketches, chistes... toda una gama referente al humor.
”Algo le tiene que gustar a la gente. Ya estoy convencido de que mi humor le gusta a gran parte del público. Habrá uno que otro por ahí que no... dicen que hay gente que le cae mal Dios, porque son ateos... no les va a caer mal uno. Pero, gracias a Dios, eso es algo aislado".
—Usted mantiene su esencia del inicio…
—Lo que yo he hecho a través de toda mi trayectoria es rescatar el humor urbano, el humor del pachucazo con estilo, sin decir vulgaridades y con piropos bonitos. La gente lo fue aceptando y ya se acostumbró a oír al menecazo.
”Tenemos un programa que se llama Sin filtros, porque explotamos mucho el doble sentido. Al tico le encanta el doble sentido. De hecho, ellos piden el “picón, picón”, que es el chiste que tiene ese ingrediente, esa picardía. Yo digo que la malicia está en la mente, no en el vocabulario, y ese doble sentido siempre ha caracterizado al tico, por eso ha tenido mucha aceptación".
—Lo hemos visto de distintas maneras con el paso de los años...
Yo he sido el humorista que más ha hecho el ridículo en este país, vea, yo me he puesto trajes de todos los superhéroes, me he vestido de Rapunzel, de Blancanieves, de los personajes que salen actualmente y que les gustan a los chiquitos.
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—¿Por qué seguir a los 75 años?
—Dicen que uno tiene la edad que quiere tener. Hay personas que tienen 30 años y se sienten ya acabados, como viejitos, y hay personas de la tercera edad, como yo, que me siento ‘menecazo’.
”La verdad es que a mí me gusta andar con blue jeans, con tenis, tengo un carrillo y me pongo unos anteojos negros y me creo menecazo. Estoy con la andropausia hasta el olote, pero yo me siento bien”.
—¿La palabra retiro está en su vocabulario?
—Si me fuera a retirar, ya me hubiera retirado. Imagínese que tengo 75 años, ya tendría 10 de estar jubilado. Lo que pasa es que no me pude jubilar por un problema laboral, que todavía el juicio está ahí. Pero anímicamente yo todavía no pienso en retirarme.
”La mayoría de la gente, si usted me ve, no cree que tenga 75 años. Y eso se lo atribuyo al humor, la persona que ríe extiende la vida, es una medicina. Y si yo puedo estar proporcionando esa medicina, y mientras tenga energía y Dios me regale vida, lo voy a hacer”.
En medio de las risas, Ramos continúa en batalla legal
Carlos Ramos lleva cinco años atravesando una batalla legal en contra de Grupo Omega; en este momento ese juicio está en pausa.
“Murió un hijo de don Jorge Hernández, que era el que había quedado en la gerencia. Y, al morir él, tienen que nombrar a una nueva albacea. Entonces se suspendió el juicio. Es un problema laboral”, afirmó el humorista.
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Aunque Ramos no quiso profundizar en el tema, admite que está cansado de enfrentar esa lucha legal.
“Lo que pasa es que ha sido muy desgastante, porque esos juicios son muy tediosos, los procesos duran mucho. Es desgastante, pero, Dios primero, todo salga bien”.
Con los años llegan los recuerdos, buenos o malos
Dice el dicho que recordar es vivir, así signifique repasar decisiones que, para bien o para mal, marcaron su existencia. Así como el humorista recuerda una carrera cargada de risas, no tiene problemas en hablar de los días tristes.
Recientemente, Carlos Ramos tuvo una conversación con el periodista Gustavo López, en la que recordó que es ludópata, enfermedad que tiene que ver con los juegos de azar.
Esta adicción marcó tanto a Ramos que incluso lo llevó a cofundar un grupo para ayudar a personas con su mismo problema. En un mundo donde ya no existen filas para entrar a un casino, sino que desde el celular se puede tener acceso a ese mundo, Ramos lo cree más que necesario. Para el humorista, la situación actual es preocupante, pero afirma que depende de cada persona controlarlo.

—¿Cómo fue el inicio de la enfermedad?
—Yo soy ludópata. La afición por apostar es una enfermedad que se llama ludopatía, estipulada por la Organización Mundial de la Salud. No es un vicio, es una enfermedad y me atacó cuando era jovencillo.
”Tuve muchas etapas en mi vida: fui cantinero, fui fotógrafo callejero y vendía dólares en bajos del Monumental para el tiempo de Rodrigo Carazo, (expresidente entre 1978 y 1982), cuando los bancos no vendían dólares.
Yo era un intermediario y comencé a ganar mucho dinero. En esa etapa comenzaron a proliferar los casinos, yo entré a ese mundo y dije: aquí uno se divierte y gana plata. La problemática fue cuando comencé a perder, me comencé a enfermar”.
—Usted salió de eso y ahora ayuda a mucha gente…
—Soy cofundador de un grupo de Jugadores Anónimos. Se llama La gran decisión. Nos reunimos de lunes a lunes. Eso queda en Plaza Cleto González Viquez. Yo tengo 27 años de pertenecer a esa agrupación.
—Ahora hay hasta casinos virtuales, ¿qué opina de estas nuevas prácticas?
—Usted con un celular juega de todo, juega tiempos, juega en casinos virtuales. O sea, es la ludopatía en su máxima efervescencia. Ahora, un aparato electrónico es caldo de cultivo para enfermar a cualquier persona, porque todo el mundo quiere hacerse rico sin hacer el mínimo esfuerzo.
—Hay influencers y famosos invitando a sus seguidores a jugar en estos casinos virtuales, ¿usted qué opina de eso?
Definitivamente es una problemática, pero yo creo que los casinos, los búnkeres y los bares siempre van a existir, pero el problema es uno. Si usted no quiere jugar, el único que tiene potestad es usted.
”Nosotros tenemos una frase que suena un poco lapidaria, pero es que ‘si usted no quiere, ni Dios puede’. Dios le da libre albedrío a uno. Él le ayuda, aunque yo no soy muy fanático a la religión, pero Dios ayuda si usted quiere. Por supuesto que promocionar juegos y todo eso es perjudicial, pero cada quien sabrá en el problema que se va a meter".