
Mientras que en algún parque de Santo Domingo de Heredia una cimarrona empieza a sonar, en Limón una voz canta historias de la vida al ritmo del calipso. Más tarde, en un salón de baile en San José, dos jóvenes dan brinquitos característicos del swing criollo y en Guanacaste un niño aprende a construir un quijongo con la guía de su abuelo. Estas bellas imágenes, muchas veces vistas en Costa Rica, nos convencen de que la identidad de un país no se guarda en cajitas, sino que la bailamos, la cantamos y la pintamos.
La identidad tica, sobre todo, está presente en las manos de un artesano, en la tradición de una fiesta religiosa o en un colorido desfile. Se trata de pequeñas piezas de una memoria colectiva que, aunque no siempre tengan una celebración extraordinaria, forman una obra completa.
Hablamos de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial, costumbres y tradiciones que hablan muy bien de lo que es ser tico.
Mientras este 15 de setiembre Costa Rica vuelve a llenarse de banderas, desfiles, bandas y canciones que aprendimos desde niños para festejar 205 años de Independencia, también hay una celebración que se lleva a cabo a diario, que seguimos haciendo porque alguien, antes que nosotros, decidió que valía la pena conservarla y transmitirla.
Con leyes y decretos, Costa Rica ha sabido resguardar y promover tales costumbres, entre las que podemos mencionar la festividad de Nuestra Señorita la Virgen de Guadalupe, la tradición artesanal de manufactura de objetos cerámicos con motivos chorotegas, el tope de toros, el calipso limonense y el swing criollo.
Además, están en lista el Juego de los diablitos, la celebración del Santo Cristo de Esquipulas en Santa Cruz, la música tradicional de cimarrona costarricense, el quijongo guanacasteco, el Grand Gala Parade, la pintura estilo Sarchí y el colocho típico.
En Costa Rica, la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial (ley 8560) dota de un reconocimiento oficial a una tradición, conocimiento, práctica o expresión cultural por su valor para una comunidad y establece que se deben impulsar acciones para mantenerla viva. La salvaguardia incluye documentarla, promoverla y facilitar su transmisión a nuevas generaciones, con la participación de las propias comunidades.
Estas manifestaciones son nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial
-Festividad de Nuestra Señorita la Virgen de Guadalupe
Se festeja en el cantón de Nicoya y, por extensión, en la provincia de Guanacaste. La fiesta se celebra en los meses de noviembre y diciembre e incluye actividades religiosas y culturales.
Es una tradición centenaria, heredada de los antepasados chorotegas, quienes reconocieron como su patrona a la Virgen de Guadalupe, a quien llamaban La Señorita. Fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de Nicoya y Guanacaste por decreto ejecutivo en mayo del 2014.
El decreto que la declaró así reza: “Promover la salvaguardia y la divulgación de esta festividad en la comunidad nicoyana, guanacasteca y en el resto del país por ser un ejemplo de creatividad, organización y preservación de las tradiciones culturales y respeto de la diversidad cultural”.
-Juego o fiesta de los Diablitos (Cábrurôjc)
El Juego o fiesta de los Diablitos (Cábrurôjc, en lengua boruca) es el aspecto más representativo de la identidad y la cultura indígena brunka en Boruca y Rey Curré, en el cantón de Buenos Aires, Puntarenas.

La tradición se realiza durante tres días, entre el 31 de diciembre y el 2 de enero en Boruca, y el último fin de semana de enero o primer fin de semana de febrero en Rey Curré, desde 1979. Representa en forma de drama un episodio histórico: la lucha a muerte entre el invasor español (toro) y la comunidad indígena (los diablitos), que defiende sus tradiciones, costumbres, creencias e idiomas, explicó el sitio Sicultura.
Por decreto ejecutivo de noviembre del 2017, la actividad se declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de Boruca y Rey Curré, entre otras consideraciones por los conocimientos ancestrales y las expresiones culturales que ahí se manifiestan, tales como la artesanía, la música, la danza, el teatro, las comidas y bebidas.
-Tradición artesanal de manufactura de objetos cerámicos con motivos chorotegas
Fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial por decreto ejecutivo en agosto del 2013. Según la información, las comunidades de Guatil de Santa Cruz, así como San Vicente y Las Pozas de Nicoya, han conservado y desarrollado una artesanía en cerámica de raíz prehispánica, con variados objetos, rica en policromía y gran calidad técnica.
“Este oficio artesanal, en que participan familias enteras, constituye la principal fuente de trabajo y de estabilidad económica, social, familiar y cultural para los habitantes de las comunidades mencionadas”, manifiesta el decreto.
El portal Sicultura explica que en Guanacaste existe evidencia de trabajo en cerámica desde hace 4.000 años. Los objetos, tanto de uso cotidiano como ritual, podían incluir formas humanas, animales o incluso vegetales.
-Tope de toros de Liberia
La tradición liberiana del tope de toros consiste en un “desfile” que se realiza en Liberia en febrero de cada año, con motivo de la celebración de las fiestas cívicas del lugar. En dicha actividad, los toros son llevados desde las haciendas para ser montados en las corridas de los redondeles. Los animales van desde las fincas acompañados por bandas musicales y mascaradas.
La costumbre se remonta al primer tercio del siglo XIX, informó Sicultura. El decreto ejecutivo que declaró esta costumbre como Patrimonio Cultural Inmaterial se publicó en abril del 2013. “A pesar de haber sufrido algunos cambios, como son el arreo de animales mansos en lugar de los originalmente bravíos (por motivos de seguridad), la participación de mujeres y niños, entre otros, esta tradición forma parte de la cultura viva e identidad de los liberianos”, reza el documento de la declaratoria.
-Calipso limonense
En primera instancia, el calipso limonense fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por decreto ejecutivo, en diciembre del 2012; y posteriormente se emitió la Ley 9612 de setiembre del 2018. Además, se estableció a Walter Ferguson como Ciudadano Distinguido, que la comunidad tribal de Cahuita es la cuna del calipso costarricense y que el 7 de mayo es el Día Nacional del Calipso Costarricense.
El decreto expresa: “El calipso limonense es considerado por la población negra de la provincia de Limón como auténtica expresión musical de su etnia y es parte esencial de su identidad cultural”.
Además, agrega: “El perfil actual del calipso limonense presenta características específicas en la interpretación musical, la construcción de sus letras, sus temáticas y contenidos, los rasgos y giros melódicos y su ejecución vocal e instrumental. Debe considerarse como una expresión musical propia de Costa Rica, emergida de procesos culturales históricos y únicos que se han dado en la provincia de Limón”.
-Quijongo guanacasteco
De acuerdo con una publicación del Ministerio de Cultura y Juventud en redes sociales, el quijongo guanacasteco es un elemento esencial del patrimonio musical de la provincia. Está construido con una vara de dos metros de largo proveniente de guácimo de ternero, una cuerda atada de extremo a extremo, una caja de resonancia, un pañuelo y un jícaro llanero.
Su melodía es complemento en géneros autóctonos, como la parrandera. Fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial en marzo del 2021 por la ley 9978.
-Celebración al Santo Cristo de Esquipulas en Santa Cruz
La devoción al Cristo Negro de Esquipulas se ha manifestado en toda Costa Rica, pero es en Santa Cruz de Guanacaste y en Alajuelita donde más arraigada está. La manifestación religiosa y tradicional guanacasteca fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial en diciembre del 2020 por decreto ejecutivo.
“Una tradición que trasciende lo religioso y que, al fusionarse con las prácticas culturales y artísticas de sus habitantes, se convierte en un rasgo de su identidad multiétnica y pluricultural con el Cristo Negro como centro articulador”, explica el decreto.
-Grand Gala Parade
Agosto es el Mes Histórico de la Afrodescendencia en Costa Rica y el 31 es el Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense; en esa fecha se celebra el Grand Gala Parade, que es también Patrimonio Cultural Inmaterial de nuestro país por la ley 10148 del 2022.

El tradicional desfile es una manifestación cultural que se realiza en Limón y constituye una expresión colectiva vinculada a la identidad afrodescendiente de Costa Rica. Surgió a finales de la década de los 90 con iniciativas comunitarias encabezadas por la educadora y gestora cultural Marcelle Taylor Brown, explicó Sicultura.
-Swing criollo
El nacimiento del swing criollo tiene varias teorías: unas dicen que fue en los barrios del sur de San José, otras que en las bananeras de Golfito y otras afirman que los obreros imitaban los pasos que veían en las películas estadounidenses pasada la Segunda Guerra Mundial. Su mezcla de pasos de rock and roll con el sabor de la cumbia comenzó entonces a encantar a los jóvenes de la época, quienes llenaban los salones de baile. Sin embargo, por décadas se consideró una danza vulgar.
Fue en los años 80, gracias a la televisión y específicamente al concurso Los piratas del ritmo de Fantástico, que explotó la fiebre por este baile, que, como bien lo dice su nombre, es criollo.
La declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial llegó en el 2012 por decreto ejecutivo: “Esta manifestación cultural popular comporta una serie de saberes y habilidades transmitidos de una generación a otra”, reza la declaratoria. En marzo del 2025, el Ministerio de Cultura y Juventud presentó una solicitud para que sea ingresado a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.
-Pintura estilo Sarchí y colocho típico
Las carretas de bueyes y sus ruedas representan un imaginario costarricense difícil de no identificar. Colores, formas, inspiración y talento son la base de la pintura estilo Sarchí y el colocho típico, declarados Patrimonio Cultural Inmaterial en el 2024 por la ley 10549.
Este arte tiene estrecha relación con la decoración de la carreta típica costarricense y se caracteriza por diseños de líneas curvas y espirales complejas, así como por presentar motivos florales simétricos y sus colores vibrantes. El oficio ha sido heredado en talleres familiares de ebanistas y artesanos de la zona.
-Música tradicional de la cimarrona costarricense
Las cimarronas son grupos musicales que se derivan de las filarmonías municipales. Tienen influencia de las bandas militares de finales del siglo XIX, utilizando instrumentos de viento y percusión.
“Llevan consigo una serie de saberes, conocimientos y técnicas: musicales, de rescate de repertorio, de integración, organización, creación, composición, ejecución, interpretación, producción y promoción, que les permiten desempeñarse como tales”, explica el decreto ejecutivo que declaró a esta música como Patrimonio Cultural Inmaterial en el 2022.
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco
Además de las manifestaciones mencionadas como Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica, la cultura y la historia de nuestro país también cuentan con reconocimientos internacionales por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Se trata de la carreta típica y la tradición del boyeo, que se incluyeron como Obras Maestras del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el 2005.
Según la Unesco, la carreta de bueyes es una de las expresiones artesanales más reconocidas de nuestro país y forma parte de la historia desde mediados del siglo XX. Sus ruedas sin radios fueron diseñadas para avanzar en terrenos fangosos sin atascarse; por lo tanto, se convirtieron en una herramienta de trabajo indispensable para las familias.
A principios del siglo XX comenzó la tradición de pintarlas y cada región desarrolló sus propios diseños para identificar el origen de los boyeros. Dicha expresión cultural se mantiene hasta la actualidad.
