
El Parque Viva se convirtió este jueves 30 de abril en una ciudad paralela donde mandaba el perreo, el trap y la vibra de Myke Towers. En su tercera visita a Costa Rica —pero la primera en solitario—, el puertorriqueño no solo confirmó su conexión con el público costarricense, sino que la elevó a otro nivel, como si cada barra fuera una moneda más en esa Easy Money Baby que no deja de crecer.
Michael Anthony Torres Monge —conocido como Myke Towers— llegó a Costa Rica como una de las figuras más influyentes del género urbano latino, reconocido como Nuevo Artista del Año por los Billboard Latin Music Awards en 2021.
Con 32 años y ocho álbumes de estudio en su haber, el boricua de 1,83 metros de altura demostró por qué su nombre artístico significa “Young Kingz”: humildad, constancia y éxito personal tatuados en cada línea.
Criado en el barrio de Caimito, en la zona montañosa de San Juan, Towers comenzó publicando temas en SoundCloud en 2013 sin redes sociales, compartiendo su música solo entre conocidos.
Ahora, ese mismo artista que arrancó con Transformes (Freestyle) encabeza giras internacionales y llega a Costa Rica después de presentaciones masivas en Santiago de Chile y Argentina, donde recibió certificación de oro por Soleao junto a Quevedo.
Una noche sin pausas
La noche arrancó calentando motores con Haquil y Gimario, quienes dejaron el terreno listo para lo que vendría: un viaje sonoro sin pausas.
Desde el arranque con Degenere, Michael y Lala —tema que se viralizó en TikTok en 2023—, Myke apareció como arquitecto de su propio universo, bajando del riser para acercarse a un público que no necesitó invitación para entregarse.
Pese a que la cita estaba pactada para las 7:30 p. m., el recital comenzó a las 8:18 p. m., momento en el que el puertorriqueño se apareció en medio del escenario con una camisa azul, gorra del mismo color, unos pantalones cortos de mezclilla, y con su calzado urbano que lo caracteriza.
“Perdonen la tardanza, había mucho tráfico y muchos contratiempos, pero ya estoy aquí. Vamos a cantar con el alma. ¡Pura vida, Costa Rica!”, expresó el boricua.
Con Girl, Si se da y Almas gemelas, el ambiente se volvió más íntimo, casi como si cada canción fuera una conversación directa al oído.
El ritmo no bajó. Con Pareja del año, Relación rota y temas más recientes como Soleao, ILY y Tengo celos, Myke demostró que su catálogo es tan versátil como su estilo: puede pasar del romance al despecho en cuestión de segundos, influenciado por el balance musical que aprendió de Drake, a quien coloca en su “triángulo de leyendas” junto a Biggie Smalls y Jay-Z.
Del flow al perreo colectivo
Más adelante, canciones como El cielo, Experimento, Adivino y Extasy iluminaron el recinto con miles de celulares en alto, como luciérnagas digitales siguiendo cada beat. Al llegar Diosa, Myke Towers dedicó el tema: “Esta es para todas las reinas y mujeres hermosas que están acá”, mientras un coro hacía vibrar el suelo sin bajar las luces de los celulares.
Luego llegaron Mi niña y La Capi, consolidando ese balance entre lo melódico y lo callejero que define su sonido.
El lado más crudo apareció con el trap en Mírenme ahora, Hora cero, Si la calle me llama, Jóvenes millonarios y Nueva era, sonando como manifiestos de ambición y supervivencia. Myke no solo canta, dispara líneas como si fueran verdades tatuadas en el ritmo.
Sin embargo, no lo hizo solo: subió al escenario a un fanático que no ocultó la emoción de compartir la tarima con su ídolo. Los nervios probablemente le jugaron en contra porque cantaba sin acercarse el micrófono a la boca, pero para el joven fue, sin duda, uno de los mejores días de su vida.
Tras compartir unas piezas con el artista, el muchacho tomó la palabra para hacer una curiosa petición: “Hola, gente, hay que darle con todo hoy para que él vuelva a venir, porque por ahí dicen que la primera impresión es lo que cuenta”, comentó el joven ante miles de personas.
Sus palabras provocaron una auténtica risa en Towers, pese a que el boricua ya se había declarado enamorado de Costa Rica.

La recta final
La descarga final fue pura gasolina. Ella no es tuya, Van Cleef, Trending, L.V.C.C., Tú y Darte encendieron un perreo colectivo que parecía no tener techo. Luego, con Piensan, La nota, La ranger, Jeepeta, Fiel y Sigue bailándome, el público ya no era espectador, era parte del show: un coro gigante latiendo al mismo tempo.
El cierre, con La playa, What’s the need, La curiosidad, Playa del inglés y La falda, fue como una ola que rompe suave pero deja huella.
Myke Towers —padre orgulloso de Shawn Lucas Torres, de 6 años, quien apareció en la portada de Easy Money Baby, álbum que se mantuvo 83 semanas consecutivas en el número uno de Top Latin Albums— se despidió dejando claro que su música no es solo tendencia: es una frecuencia. Y esa noche en Parque Viva, Costa Rica vibró exactamente en esa misma sintonía.


