Madrid. EFE La editorial Alfaguara decidió retirar voluntariamente de las librerías la obra El hacedor (de Borges) remake, de Agustín Fernández Mallo, ante los reclamos de la viuda María Kodama.
En una nota, la editorial aseguró que, en todo el proceso de edición del libro, jamás sospecharon que pudiera ser leído “de una manera negativa contra la persona o la obra de Jorge Luis Borges”.
Este sello editorial, con amplia presencia en Hispanoamérica, distingue en su comunicado entre “el alegato jurídico” y “ la discusión estética”.
En el primer caso, “nos mostramos respetuosos y dispuestos a ofrecer pruebas incontrovertibles de buena voluntad. Atendiendo los reclamos de María Kodama, hemos decidido retirar voluntariamente el libro del comercio”.
En cuanto a los aspectos estéticos, la editorial asegura que “ una de las muchas innovaciones que Borges trajo a la literatura fue la de usar procedimientos paródicos sobre sus propias influencias, sobre los autores que admiraba y se sentía influido”.
“Si Borges no hubiera existido, Agustín Fernández Mallo jamás hubiera podido escribir un libro como su 'Remake'” , y precisamente por ello, el libro de Fernández Mallo “es un gran homenaje a la persona que inventó para la literatura española este tipo de procedimientos de apropiación y juego” .
“Borges ideó una forma de hacer literatura de la que Fernández Mallo es un heredero fiel y agudo. Como sus editores, lamentamos que este libro no se hubiera entendido en esa clave” , concluyó el comunicado.
Publicado en febrero, el nuevo libro de Fernández Mallo llegó tras la gran repercusión que tuvieron sus tres novelas integradas en el Proyecto Nocilla, premiadas y consideradas como algunas de las mejores novelas de los últimos años.
Como dijo en entrevista con Efe, Fernández Mallo quedó “fascinado” por El hacedor de Borges y, cada vez que releía ese libro de cuentos, le sugería “nuevas historias, ideas paralelas o tangentes”. Un día se animó a escribirlas y el resultado fue su remake de El hacedor , un libro lleno de humor y una muestra más de esa estética “apropiacionista” que tanto le gusta a este autor.
Por su parte, María Kodama dijo que el asunto está en manos de sus abogados y agregó que, por lo menos, “hubieran pedido permiso para utilizar el título” .